Seis mentiras e inexactitudes del Gobierno y el PP sobre el intento de recolocar a Soria

Miguel Máiquez, 07/09/2016

Tras cuatro días de escándalo político, críticas de toda la oposición e incluso desde el seno del propio Partido Popular, y continuos intentos por parte del Gobierno en funciones de justificar su nombramiento, José Manuel Soria presentó este martes su renuncia al puesto de director ejecutivo del Banco Mundial.

El exministro, quien dimitió como titular de Industria el pasado mes de abril después de aparecer en los denominados Papeles de Panamá como administrador de una firma radicada en un paraíso fiscal, y mentir sobre su implicación en el caso, había sido propuesto por el Gobierno el pasado viernes para ocupar el cargo en el organismo financiero internacional, según anunció el propio Ejecutivo nada más concluir la fallida segunda votación de investidura de Mariano Rajoy.

En la carta en la que Soria comunicó su decisión de renunciar al puesto en el Banco Mundial, enviada al secretario de Estado de Economía, el exministro explica que lo hace «a petición del Gobierno», y debido a la «desproporcionada utilización política» que, a su juicio, se ha hecho de su designación. El portavoz parlamentario del PP, Rafael Hernando, señalaba sin embargo este martes que la decisión la ha tomado el propio Soria.

Se trata, en cualquier caso, del mismo gobierno que, desde que anunció el nombramiento del exministro, había intentado, junto con el Partido Popular y el propio presidente del Ejecutivo en funciones, Mariano Rajoy, justificar la designación mediante los siguientes argumentos inexactos, o directamente falsos:

1. Cuándo lo supieron

La primera noticia sobre la posible designación de José Manuel Soria para un puesto en el Banco Mundial se conoció el pasado mes de junio, cuando La Sexta informó de que «un sector del Ejecutivo en funciones de Mariano Rajoy» había ofrecido al exministro de Industria un puesto en el organismo financiero internacional, con sede en Washington. En respuesta a esta información, el ministro de Economía en funciones, Luis de Guindos, señaló entonces que desconocía «de dónde había salido la noticia», y que lo que él sabía era que «[Soria] se va a una universidad americana», si bien no especificó a cuál.

Sin embargo, y según ha informado El País, tanto el titular de Economía como el propio Rajoy admitieron el pasado fin de semana que la opción se estaba estudiando desde antes del verano. En concreto, y de acuerdo con lo publicado por el mencionado diario, el presidente reconoció durante su reciente viaje a China que Soria le había comentado aproximadamente dos meses después de dimitir como ministro de Industria que quería el cargo en el Banco Mundial, un puesto que lleva aparejado un sueldo de unos 226.000 euros libres de impuestos, y que tenía intención de presentarse para obtenerlo. Soria también se lo había pedido a su excompañero y, al igual que Rajoy, amigo Luis de Guindos.

2. Es un funcionario que ha ganado un concurso para funcionarios

Tanto Rajoy como De Guindos han defendido la tesis de que el nombramiento de Soria obedeció al hecho de que se trata de un funcionario que ha sido elegido para un puesto reservado a funcionarios. En concreto, Rajoy indicó el pasado lunes que «estamos hablando de un funcionario que ha actuado como actúan los funcionarios, no como un político […]. El señor Soria ha reingresado en la Administración y ha participado en un concurso que se ha resuelto entre funcionarios». Y añadió: «Si un funcionario no puede ser funcionario, ¿entonces esto qué es?».

De Guindos, por su parte, insistió en que Soria tenía todo el derecho a esa posición porque en abril dimitió de todos sus cargos políticos, pero no renunció a ser funcionario de un cuerpo de élite del Estado. Se sumó asimismo a este argumento el ministro de Exteriores en funciones, José Manuel García-Margallo, quien afirmó que se trata de «un puesto de funcionario convocado para funcionarios».

La convocatoria del puesto, sin embargo, no incluye como requisito obligatorio ser funcionario; tan solo se considera que ser funcionario es lo «idóneo». En el texto, difundido este martes por El Confidencial, puede leerse: «A los efectos de selección de los candidatos se valorará», entre otras cosas, «la condición de funcionario y su trayectoria profesional, incluyendo la naturaleza, nivel de los puestos y años de experiencia en la administración económica española».

Es decir, ser funcionario se valora, pero no es una condición necesaria, por lo que, en teoría, puede designarse para el puesto a un no funcionario o a un candidato de fuera de la Administración. Tampoco se menciona específicamente en la convocatoria el cuerpo de técnicos comerciales del Estado, al que pertenece Soria.

3. Podía haberse presentado cualquiera

A pesar de que cualquier persona podía haberse presentado al cargo, el Ministerio de Economía no hizo pública la convocatoria, ni en el Boletín Oficial del Estado, ni en la web del Ministerio, ni en nigún otro sitio. La convocatoria tan solo circuló por correo entre técnicos comerciales del Estado.

Economia tampoco ha aclarado hasta ahora cuántas personas se presentaron al concurso, o si Soria fue o no el único candidato. Según publica Público, se habrían presentado unas 25 personas, incluyendo un compañero del exministro en el cuerpo de técnicos comerciales del Estado: su antiguo ‘número 2’, Alberto Nadal, quien en el último momento retiró su candidatura.

El propio Ministerio ha explicado que la convocatoria fue enviada a finales de junio (después de las últimas elecciones generales) a la Asociación de Técnicos Comerciales y Economistas del Estado y a la de Diplomados, añadiendo que, aunque el puesto no está vetado a otras personas, lo habitual es que estas plazas se cubran «con funcionarios que han desempeñado cargos relacionados con la materia». En este sentido, la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, dijo el sábado que «Soria es funcionario, técnico comercial del Estado. Ese puesto siempre ha estado ocupado por técnicos comerciales del Estado y por economistas del Estado. Y la comisión técnica de evaluación encargada de proponer a personas para ese puesto ha entendido que la persona más adecuada teniendo en cuenta su currículum».

4. El candidato idóneo

El Gobierno ha mantenido que Soria reunía todos los requisitos necesarios para acceder al puesto, entre los que se incluyen, además de los citados, los conocimientos de inglés y de economía internacional, y «la experiencia en el Grupo Banco Mundial o en otras instituciones financieras internacionales».

No se incluyen los trienios del candidato, pero sí se alude, como se ha mencionado anteriormente, a sus años de experiencia en la administración económica española. En el caso de Soria, y con respecto a su antigüedad como empleado del Estado, el exministro es, efectivamente, uno de los miembros más antiguos del cuerpo, en el que pidió el reingreso tras su dimisión en abril, pero solo ha ejercido de forma activa un total de cinco años. El resto del tiempo lo pasó en política. Es decir, llevaba 26 años sin retomar la carrera de funcionario y, aunque la ley le permite reincorporarse a la función pública y acumular antigüedad (al haber pasado a ser un cargo electo con reserva de plaza), en sus méritos, como señala eldiario.es, solo constarían los cinco años que ejerció efectivamente como técnico comercial del Estado.

5. Habría sido ilegal negárselo

En la línea del argumento según el cual Soria no era más que un funcionario aspirando a un puesto para funcionarios, el Gobierno ha llegado a señalar que habría sido «ilegal» no haberle propuesto para el cargo, una vez resuelto el concurso. «Soria lo pidió y sería ilegal habérselo negado, porque no está ni imputado ni inhabilitado», indicó De Guindos, y fuentes de su Ministerio insistieron en que negarle el puesto «habría sido ilegal, porque Soria reúne todos los requisitos para el cargo».

La vicepresidenta y portavoz del Gobierno en funciones, Soraya Sáenz de Santamaría, aseguró por su parte el lunes que al exministro «le correspondía» optar al puesto, porque así lo había dicho la comisión técnica encargada de estos nombramientos: «Si es el primero que ha quedado en esa relación, por supuesto hay que nombrarlo», dijo, añadiendo que «hay que respetar la legalidad siempre».

No obstante, y como detalla también El Confidencial, aún en el caso de que Soria hubiese cumplido todos los requisitos para el puesto, el Gobierno en funciones podía haber nombrado perfectamente a otra persona sin saltarse la legalidad: «Así lo ha hecho el Gobierno del PP con altos funcionarios que ocuparon cargos con el PSOE, y que han visto cómo a dedo eran adelantados por otros más cercanos al Ejecutivo», indica el diario, citando además varias sentencias judiciales que avalan estas decisiones anteriores. «Son puestos de libre designación de toda la vida. No están obligados a dárselos a nadie», señala un alto funcionario al mencionado medio.

6. Ha sido una decisión administrativa y no política

«El planteamiento es claro: no es un nombramiento político, sino de naturaleza administrativa. No lo decide el Consejo de Ministros ni yo», dijo el lunes De Guindos. «El puesto no es político, es estrictamente administrativo», recalcó.

La comisión evaluadora que eligió a Soria es, en efecto, de carácter administrativo y no político. Sus integrantes, sin embargo, son todos altos cargos de Economía e Industria, ambos ministerios a cargo de De Guindos. En concreto, y como informó La Razón, la comisión la preside el secretario de Estado de Economía, Íñigo Fernández de Mesa, y está formada, además, por Jaime García Legaz, secretario de Estado de Comercio; Rosa Sánchez-Yebra, secretaria general del Tesoro; Jorge Dajani González, director general de Análisis Macroeconómico; y Rodrigo Madrazo García de Lomana, director general de Política Económica. Todos ellos son funcionarios, pero también altos cargos del Gobierno en funciones del PP, nombrados directamente por Luis de Guindos. Y actualmente, además, son cargos desempeñados por técnicos comerciales del Estado. Pese a ello, el ministro de Educación en funciones, Íñigo Méndez de Vigo, insistió en que el Gobierno «no tuvo ni arte ni parte» en la designación de Soria.