El coleccionista

reiter featured

Aparté su mano suavemente; deshice, muy despacio, el nudo de sus piernas. La contemplé.

Me aprendí las formas de su sueño, robé el leve subir y bajar de su pecho desnudo. Aspiré su olor, inhalé su recuerdo.

Me aparté de su piel, me vestí, respiré hondo y la abandoné.

En la calle olía a lluvia, los zapatos reconocían el suelo. En el bar, sobre una servilleta, escribí su nombre. Luego, saludé.

—Buenos días.

—Buenos días, Don Juan, ¿cómo estamos hoy?

—Muy triste.


Ilustración: Johann Baptist Reiter, “Sleeping Woman“, 1849 (detalle)