Dr. Henry Jekyll, P. O. Box 1886, London

miriam-hopkins-featured

(CONFIDENCIAL)

Querido Henry:

No he dejado de pensar en ti ni un minuto.

Tampoco en Edward (me niego a llamarle Mr. Hyde, lo siento).

No te avergüences, Henry. Y no tengas miedo.

No pienso elegir. ¿Por qué habría de hacerlo? Me quedo con los dos.

Esta mañana, en el metro, medio adormilada aún, recordaba escenas, frases… Nuestra increíble última (y única) noche…

Durante días he temido que todo hubiese sido un sueño. He llegado a pensar que nunca te he conocido, que no existes en realidad… Nuestro encuentro en la calle, las horas hablando, tu llanto y tu desesperación, el camino hasta mi casa, la forma en que hicimos el amor, tu tremenda confesión… Tu huida…

Una mujer que estaba sentada a mi lado ha sacado de pronto un espejo, uno de esos espejitos de mano para retocarse el maquillaje. Y al guardarlo, durante apenas un instante, me he visto reflejada en él. No me he reconocido, Henry. No me he dado cuenta de que era yo hasta que lo he pensado. Pero claro que era yo. Y no es la primera vez que me ocurre.

Soy muchos yos, Henry. Yo también. Ya los irás conociendo. Espero.

Quiero decir que no estás tan solo como crees.

Contéstame, por favor. Contestadme los dos.

Mi dirección está en el sobre.

Y todavía tengo tu cartera… (y tus pantalones).

Ivy

Miriam Hopkins, como Ivy Pearson en “Dr. Jekyll and Mr. Hyde” (1931)

Leer The Strange Case Of Dr. Jekyll And Mr. Hyde, de Robert Louis Stevenson

Long John Silver

longjjohnsilver featured

Acabo de ver que el diccionario define el término “pirata” como “persona que, junto con otras de igual condición, se dedica al abordaje de barcos en el mar para robar”.

Hasta ahí, y por más que ahora parezca haber piratas por todas partes, dentro y fuera de la mar, hasta ahí, digo, me parece bien.

El problema es que, a continuación, dice que un pirata es, también, una “persona cruel y despiadada”.

Es cierto. Fui cruel, fui despiadado. Pero ya no lo soy. Ya no.

Y de las “trescientas o cuatrocientas guineas” que me llevé de la isla (ya serían menos, por cierto) no me queda ni una.

¿Qué dices tú, Capitán Flint? ¿He logrado convertirme en una buena persona? ¿Volvería Jim a confiar en mí?

Te confieso, compañero, que cuando aprieta la lluvia y el frío, sólo echo de menos dos cosas: mi pierna y a ese mocoso del demonio.


Imagen: Detalle de la portada del cómic “Long John Silver”, de Xavier Dorison (guión) y Mathieu Lauffray (dibujo), publicado por Dargaud