Frentes judiciales, menos medios amigos, la sombra del Capitolio, rivales fuertes… Trump vuelve cuesta arriba a la carrera presidencial

«Devolver la glo­ria» a Esta­dos Unidos; un país «en deca­den­cia», «inva­di­do» y «de rodil­las»; «voy a ser vues­tra voz»; «soy una víc­ti­ma»… Con un dis­cur­so lleno de sus habit­uales hipér­boles, y recur­rien­do una vez más al vic­tim­is­mo, al pop­ulis­mo y al nativis­mo más bási­co, Don­ald Trump con­fir­mó este martes ofi­cial­mente que volverá a inten­tar ser el can­dida­to de su par­tido en las elec­ciones pres­i­den­ciales de 2024, abrien­do así la car­rera por la nom­i­nación republicana.

Trump, de 76 años, escogió la opu­len­cia de su man­sión de Mar-a-Lago en Flori­da para hac­er un anun­cio que venía insin­uan­do des­de hace meses, y que aho­ra lle­ga en un momen­to en que su estrel­la políti­ca no es lo que solía ser, con prob­le­mas, además, tan­to con la Jus­ti­cia como en el Congreso.

Será la ter­cera vez que com­pi­ta por ser can­dida­to a la Casa Blan­ca. Lo hizo en 2000 por un par­tido alter­na­ti­vo, después ya como repub­li­cano en 2016 —su por aho­ra úni­co inten­to vic­to­rioso—, y final­mente en 2020, cuan­do acabó sien­do ven­ci­do por el hoy pres­i­dente, Joe Biden, aunque nun­ca haya admi­ti­do su der­ro­ta y siga atribuyen­do el resul­ta­do de las elec­ciones a «un robo».

Antes de él, úni­ca­mente seis expres­i­dentes han inten­ta­do regre­sar a la Casa Blan­ca después de haber­la aban­don­a­do, y solo uno, Stephen Grover Cleve­land, lo logró… en 1893.

En su anun­cio del martes, Trump se mostró seguro de que logrará más votos en 2024 que en 2016, sin lle­gar a men­cionar siquiera que para ser can­dida­to deberá primero ganar las pri­marias republicanas.

Sin embar­go, las encues­tas sobre inten­ción de voto para esas pri­marias le son adver­sas, y hay numerosos políti­cos repub­li­canos que, disc­re­ta­mente, señalan ya que Trump no debe ser la opción.

Por si fuera poco, medios de comu­ni­cación que fueron sus may­ores pro­pa­gan­dis­tas le han dado la espal­da, o ya no le tien­den la alfom­bra roja que solían pon­er a su disposición.

‘Hombre de Florida hace anuncio’

Su tradi­cional bastión, Fox News, por ejem­p­lo, no retrans­mi­tió ínte­gra­mente su anun­cio del martes, que inter­rumpió para dar paso a sus anal­is­tas, eso sí, después de dejar hablar al expres­i­dente durante unos 40 min­u­tos (CNN aguan­tó solo 20, y MSNBC no llegó ni a conec­tar en directo).

La cade­na con­ser­vado­ra de tele­visión no es, además, la úni­ca rama del impe­rio mediáti­co de Rupert Mur­doch que se ha dis­tan­ci­a­do de Trump, que parece haber sido aban­don­a­do a su suerte por el mag­nate aus­traliano, mien­tras antigu­os adu­ladores le cul­pan aho­ra de que el Par­tido Repub­li­cano no haya sido capaz de lograr una vic­to­ria clara en las elec­ciones de medio manda­to (han con­segui­do la may­oría en la Cámara de Rep­re­sen­tantes, pero no el Sena­do).

Aparte del más pre­vis­i­ble ataque de The Wall Street Jour­nal, uno de cuyos edi­to­ri­ales llevó por títu­lo «Trump es el may­or perde­dor del Par­tido Repub­li­cano», la bofe­ta­da más dura des­de los medios de Mur­doch (has­ta aho­ra) ha lle­ga­do nada menos que des­de el tabloide New York Post. En la parte de aba­jo de su por­ta­da de este miér­coles, ape­nas desta­ca­do, podía leerse: «Hom­bre de Flori­da hace anuncio».

Y un ejem­p­lo más: la revista Nation­al Review, toda una insti­tu­ción en el peri­odis­mo con­ser­vador en EE UU, pub­licó este mis­mo miér­coles un edi­to­r­i­al tit­u­la­do escue­ta­mente «No», en el que describe la can­di­datu­ra pres­i­den­cial de Trump como una «invitación a redoblar los atro­pel­los y fra­ca­sos de los últi­mos años que los repub­li­canos deberían rec­haz­ar sin vac­ilar ni dudar».

Rivales de peso

Otra de las grandes difer­en­cias con respec­to a su ante­ri­or car­rera para con­ver­tirse en el can­dida­to repub­li­cano a la Casa Blan­ca es que esta vez sus posi­bles rivales no se lo van a pon­er tan fácil.

Los últi­mos son­deos indi­can que el fla­mante reelegi­do gob­er­nador de Flori­da, su exali­a­do Ron DeSan­tis —que aún no ha desve­la­do si se pre­sen­tará o no—, le sacaría una ven­ta­ja sig­ni­fica­ti­va si final­mente se diera un due­lo entre ambos en las pri­marias. A tenor de los recientes ataques y burlas de Trump con­tra la emer­gente estrel­la repub­li­cana, a quien el expres­i­dente lla­ma «Ron DeSan­tur­rón», puede aveci­narse una guer­ra sin cuar­tel. Más aún tenien­do en cuen­ta que el gob­er­nador está ganan­do cada vez más apoyo en medios como la propia Fox News.

El otro nom­bre que sue­na con fuerza es Mike Pence, que fue su vicepres­i­dente, y que aca­ba de sacar un libro en el que Trump no sale nada bien para­do. «Hay mejores opciones», dijo Pence sobre su antiguo jefe en una reciente entre­vista. En cuan­to a sus inten­ciones de com­pe­tir él mis­mo por la nom­i­nación tan solo men­cionó que lo «está considerando».

Ante la Justicia, frente al Congreso, y sin sus hijos

Trump atraviesa además por un peri­o­do espe­cial­mente difí­cil, con difer­entes frentes abier­tos ante la Jus­ti­cia y en el Con­gre­so. En el primer caso, por las finan­zas de su empre­sa famil­iar, y en el segun­do, por el asalto al Capi­to­lio de enero de 2021 por parte de una tur­ba de seguidores suyos, a los que antes había aren­ga­do en un mitin para que defendiesen su supues­ta vic­to­ria electoral.

En su dis­cur­so de este martes, Trump no dudó en describirse como «una víc­ti­ma», «persegui­do» por una con­fab­u­lación de toda clase de fuerzas y peor trata­do que el gáng­ster Al Capone.

Por otra parte, tam­poco parece que vaya a ten­er en esta ocasión el apoyo direc­to de sus hijos con el que ha con­ta­do otras veces. Durante su esper­a­do anun­cio de este martes no estu­vo pre­sente ninguno de ellos. En un comu­ni­ca­do tras el dis­cur­so, Ivan­ka dijo que «amo a mi padre», pero que «esta vez he deci­di­do dar­le pri­or­i­dad a mis hijos pequeños y la vida pri­va­da», aña­di­en­do que «no ten­go planea­do estar involu­cra­da en políti­ca». Don­ald Trump Junior alegó por su parte haber per­di­do un avión, y Tiffany se encuen­tra de luna de miel. Solo estu­vo, entre el públi­co, Eric, su hijo con Mela­nia, de 16 años.

Y aún así…

Trump con­fía en que el anun­cio de su entra­da en las pri­marias repub­li­canas insu­fle un nue­vo aire de opti­mis­mo en las filas de un par­tido que había apos­ta­do por lograr mejores resul­ta­dos en las elec­ciones de mitad de manda­to aprovechan­do la caí­da de pop­u­lar­i­dad de la Admin­is­tración de Biden. 

En la tarea pesarán, sin duda, sus años al frente de la Casa Blan­ca, incluyen­do su crit­i­ca­da gestión de la pan­demia o el dudoso hon­or de ser el primer pres­i­dente de Esta­dos Unidos en haberse tenido que enfrentar a dos juicios políticos.

Y a pesar de todo, la can­di­datu­ra de Trump, que provo­ca tan­to entu­si­as­mo como temor den­tro de su pro­pio par­tido, es, a día de hoy, la favorita. No en vano, el mag­nate sabe bien lo que es moverse en unas pri­marias: en 2016 no dudó en atacar con espe­cial vir­u­len­cia a la doce­na de opo­nentes que se pos­tu­la­ban como can­didatos, provo­can­do per­ple­ji­dad den­tro del par­tido, pero las deli­cias de un elec­tora­do de base que más tarde se con­ver­tiría en el prin­ci­pal acti­vo de su mandato. 

Esa base incondi­cional sigue sien­do, de momen­to, su prin­ci­pal esperanza.


Con infor­ma­ción de Efe y Europa Press.

Elecciones legislativas en EE UU: por qué son cruciales, qué está en juego y cómo llegan republicanos y demócratas

Esta­dos Unidos cel­e­bra este martes día 8 elec­ciones leg­isla­ti­vas, unos comi­cios que decidirán la nue­va com­posi­ción de las dos cámaras del Con­gre­so (la Cámara de Rep­re­sen­tantes, o Cámara Baja; y el Sena­do, o Cámara Alta), y que deter­mi­narán por tan­to el mar­gen de man­io­bra que ten­drá Joe Biden durante el resto de su actu­al pres­i­den­cia. Las leg­isla­ti­vas se cel­e­bran cada dos años, por lo que tienen lugar a medio manda­to. Son con­sid­er­adas por ello, además, una opor­tu­nidad para que los votantes se pro­nun­cien, aunque sea indi­rec­ta­mente, sobre la labor presidencial.

En 36 esta­dos se cel­e­brarán además vota­ciones para ele­gir gob­er­nadores y sec­re­tar­ios estatales. Estos últi­mos son los encar­ga­dos de rat­i­ficar el recuen­to de votos en las elec­ciones pres­i­den­ciales, una labor cru­cial, a la vista de lo ocur­ri­do en los últi­mos comicios.

Biden lle­va sem­anas inten­tan­do con­vencer a los votantes de que estas serán unas elec­ciones deci­si­vas en temas clave como el abor­to, las armas o el mat­ri­mo­nio igual­i­tario, sobre los que ha prometi­do leg­is­lar a niv­el fed­er­al si logra con­seguir may­orías sufi­cientes en el Con­gre­so. «Estas son las elec­ciones de medio manda­to más impor­tantes de nues­tras vidas. Y eso no es una hipér­bole. Van a dar for­ma a cómo será este país durante la próx­i­ma déca­da o más. No es una bro­ma», dijo el pres­i­dente hace una sem­ana, al votar por ade­lan­ta­do en Delaware, su esta­do natal.

El pres­i­dente ha lle­ga­do a decir, varias veces, que «la democ­ra­cia está en peli­gro», durante una cam­paña que tan­to el actu­al man­datario como su ante­cesor, Don­ald Trump, han con­ver­tido en una especie de con­tin­uación de los comi­cios de 2020, y en un ade­lan­to de lo que puede pasar en los de 2024. 

Biden ha arremeti­do con­tra los can­didatos apoy­a­dos por Trump —a los que lla­ma «repub­li­canos MAGA», acrón­i­mo de «Make Amer­i­ca Great Again» (Hag­amos a Esta­dos Unidos grande de nue­vo), el eslo­gan de cam­paña y de la pres­i­den­cia de Trump— y ha definido los comi­cios como «una batal­la por el alma» de EE UU.

«Esta es una elec­ción entre dos visiones difer­entes de Esta­dos Unidos», dijo Biden este domin­go en Filadelfia, durante un mitin mul­ti­tu­di­nario en el que apare­ció jun­to al expres­i­dente Barack Oba­ma, y en el que el men­saje prin­ci­pal fue pedir a los ciu­dadanos que voten. Unos 36 mil­lones de per­sonas ya lo han hecho por ade­lan­ta­do, pero los demócratas nece­si­tan lograr una alta par­tic­i­pación para ganar las batal­las claves.

Trump, vivito y coleando

Por su parte, Trump, que sigue sien­do el líder de Par­tido Repub­li­cano, ha juga­do durante la cam­paña un papel cuya inten­si­dad no tiene prác­ti­ca­mente precedentes. 

Históri­ca­mente, los expres­i­dentes sue­len adop­tar un per­fil políti­co bajo tras dejar la Casa Blan­ca. Trump, sin embar­go, sigue sin recono­cer su der­ro­ta frente a Biden, ha con­tin­u­a­do pro­pa­gan­do sus men­ti­ras sobre fraude elec­toral, ha recau­da­do mil­lones de dólares para los can­didatos que le son fieles y, lo más impor­tante, ha ido dejan­do cada vez más claras sus inten­ciones, ade­lan­tan­do que «muy prob­a­ble­mente» volverá a ser can­dida­to en las pres­i­den­ciales de 2024.

Estas elec­ciones serán, además, las primeras que cel­e­bra el país des­de el asalto al Capi­to­lio del 6 de enero de 2021, cuan­do una tur­ba de seguidores de Trump irrumpió en el Con­gre­so para impedir que se rat­i­ficara la vic­to­ria de Biden. Es una heri­da que aún no ha acaba­do de cica­trizar, en un con­tex­to en el que se ha dis­para­do la polar­ización ideológica.

A medi­a­dos de octubre, el grupo de exper­tos Soufan Group alerta­ba en un informe sobre la posi­bil­i­dad de un nue­vo estal­li­do de vio­len­cia políti­ca durante estas elec­ciones leg­isla­ti­vas, debido a la situación de «hiper­par­tidis­mo» que, señal­a­ban, atraviesa el país, ali­men­ta­do en par­tic­u­lar por redes sociales de ultra­derecha. Este esta­do de crispación alcanzó su máx­i­ma expre­sión en el ataque sufri­do el 28 de ese mes por Paul Pelosi, el esposo de la pres­i­den­ta de la Cámara de Rep­re­sen­tantes, la demócra­ta Nan­cy Pelosi.

Soufan describió la situación actu­al como resul­ta­do de mul­ti­tud de temas de dis­cor­dia entre demócratas y repub­li­canos durante los dos primeros años de la admin­is­tración Biden, incluyen­do la históri­ca decisión del con­ser­vador Tri­bunal Supre­mo con­tra el abor­to, la lucha con­tra la pan­demia, la cri­sis económi­ca deriva­da de la guer­ra de Ucra­nia (en espe­cial la subi­da de la inflación), los pro­ce­sos judi­ciales con­tra los par­tic­i­pantes en el asalto al Capi­to­lio, o la inves­ti­gación abier­ta con­tra Trump.

En este con­tex­to se ha vuel­to espe­cial­mente com­pli­ca­do lle­gar a pactos que hagan posi­ble que una for­ma­ción apruebe nuevas leyes, a menos que ostente tan­to la pres­i­den­cia como el lid­er­az­go de las dos cámaras.

Así, si los repub­li­canos recu­per­an el poder leg­isla­ti­vo pueden obsta­c­ulizar los inten­tos de la Admin­is­tración demócra­ta de Biden de sacar ade­lante nuevas prop­ues­tas. Ya han avisa­do de que se plantean uti­lizar una poten­cial may­oría para impul­sar una avalan­cha de inves­ti­ga­ciones, entre ellas una sobre las razones del reg­istro de la man­sión de Trump en Flori­da, y no descar­tan inclu­so la pues­ta en mar­cha de un juicio políti­co (impeach­ment) con­tra el actu­al presidente.

Qué está en juego

La Cámara de Rep­re­sen­tantes se renue­va ínte­gra­mente cada dos años. Sus 435 escaños se reparten en fun­ción de la población de cada uno de los esta­dos (Cal­i­for­nia, el más pobla­do, cuen­ta con 52 con­gre­sis­tas; Wyoming, el de menos habi­tantes, con solo uno).

Actual­mente, los demócratas con­trolan este órgano leg­isla­ti­vo gra­cias a sus 220 escaños, ocho más que los repub­li­canos, lo que per­mite al par­tido de Biden apro­bar sin prob­le­mas cualquier proyec­to, o inclu­so impul­sar ini­cia­ti­vas como la inves­ti­gación por el asalto al Capi­to­lio.

El Sena­do, por su parte, se renue­va por ter­cios, con dos escaños por esta­do, inde­pen­di­en­te­mente de su población. Cada senador obtiene un manda­to de seis años y, en esta ocasión, están en juego 35 escaños proce­dentes de un total de 34 estados.

La Cámara Alta, que tiene entre sus com­pe­ten­cias avalar o tum­bar car­gos públi­cos o jue­ces nom­bra­dos por el pres­i­dente, está actual­mente divi­di­da, con 50 escaños para cada uno de los dos grandes par­tidos. Sin embar­go, téc­ni­ca­mente, está con­tro­la­da por los demócratas, ya que el voto de desem­pate recae en la Pres­i­den­cia del Sena­do, ejer­ci­da por la ‘número dos’ de Biden, la vicepres­i­den­ta del país, Kamala Harris.

Con­tro­lar al menos una de las cámaras es clave para cualquiera de los dos grandes par­tidos, ya que per­mite pro­mover una agen­da leg­isla­ti­va propia u obsta­c­ulizar la del con­trario. El pres­i­dente, no obstante, tiene mar­gen para pro­mul­gar o vetar las leyes que ema­nen del Congreso.

Qué puede ocurrir

Tradi­cional­mente el par­tido en la Casa Blan­ca se ve penal­iza­do en las elec­ciones de medio manda­to, y esta vez no parece ser una excep­ción: tras un ini­cio de cam­paña opti­mista para el ban­do demócra­ta, la bal­an­za en los son­deos se ha ido incli­nan­do cada vez más en favor de los repub­li­canos, espolea­d­os, más allá de las lla­madas ‘guer­ras cul­tur­ales’, por una cam­paña cen­tra­da en cul­par a las políti­cas demócratas de la inflación des­bo­ca­da que sufre el país.

La media pon­der­a­da de encues­tas elab­o­ra­da por la web FiveThir­tyEight otor­ga a los demócratas un 45% de posi­bil­i­dades de man­ten­er su ven­ta­ja en el Sena­do y solo un 16% de hac­er­lo en la Cámara de Representantes.

El esce­nario más prob­a­ble apun­ta, por tan­to, a una vic­to­ria repub­li­cana en la Cámara de Rep­re­sen­tantes. De ser así, Biden y sus seguidores perderían capaci­dad para pro­mover algu­nas de las medi­das que han prometi­do impul­sar, como una ley fed­er­al para el dere­cho al abor­to, sal­va­guardar el mat­ri­mo­nio entre per­sonas del mis­mo sexo, o intro­ducir nuevos con­troles a la ven­ta de armas de asalto.

El Par­tido Repub­li­cano, además, lograría rever­tir la ten­den­cia de las últi­mas elec­ciones en un con­tex­to clave, pre­vio a las pres­i­den­ciales de 2024, y con­taría con uno de sus miem­bros como ter­cera máx­i­ma autori­dad del país. El actu­al líder de la minoría en la Cámara de Rep­re­sen­tantes, Kevin McCarthy, es la opción más prob­a­ble para pre­sidir el órgano.

Mien­tras, en el Sena­do, los demócratas tienen, en prin­ci­pio, más opciones de con­ser­var el con­trol, aunque todo indi­ca que no habrá grandes dese­qui­lib­rios en favor de ningu­na de las dos partes. 

Si los repub­li­canos diesen la sor­pre­sa y con­tro­lasen tam­bién la Cámara Alta, se com­pli­caría la esta­bil­i­dad políti­ca de Biden, al que solo le quedaría recur­rir a la her­ramien­ta del veto y esper­ar una suerte mejor a dos años vista. Sin ningu­na de las dos cámaras bajo su con­trol, el pres­i­dente estaría abo­ca­do a cen­trarse en temas que no depen­dan tan­to del aval del Con­gre­so, como prop­ues­tas en políti­ca exte­ri­or, si quiere dejar algún lega­do de cal­a­do en sus últi­mos años o reforzar su cam­paña de cara a la poten­cial reelec­ción en las pres­i­den­ciales de 2024.

Los estados clave

Pen­sil­va­nia, Neva­da, Geor­gia, Ohio, Ari­zona, Michi­gan y Wis­con­sin ocu­parán la aten­ción en la noche electoral.

La car­rera será par­tic­u­lar­mente dura en Ari­zona, Geor­gia o Pen­sil­va­nia. En Geor­gia, Raphael Warnock y Her­schel Walk­er están empata­dos en inten­ción de voto al 48% para el Sena­do. Lo mis­mo ocurre en Ari­zona, donde el demócra­ta Mark Kel­ly saca ven­ta­jas de ape­nas entre uno y dos pun­tos al repub­li­cano Blake Masters. 

En Pen­sil­va­nia, todo apun­ta a que el «gigante» John Fet­ter­man, demócra­ta, obten­drá la vic­to­ria sobre el can­dida­to repub­li­cano, el ciru­jano y pre­sen­ta­dor de tele­visión Mehmet Oz, un can­dida­to emergi­do, como Walk­er, al calor del trump­is­mo. Pero no es descartable un vuelco.

Pen­sil­va­nia, que podría deter­mi­nar qué par­tido con­tro­la el Sena­do, tiene además un gran sig­nifi­ca­do sim­bóli­co: Oba­ma ganó este esta­do en los comi­cios de 2008 y 2012, Trump se lo arrebató a los demócratas en 2016, y Biden lo recu­peró en 2020.

Aborto, armas, marihuana…

Al mar­gen de las elec­ciones leg­isla­ti­vas, en 36 esta­dos se cel­e­brarán vota­ciones para ele­gir gob­er­nador y mul­ti­tud de car­gos estatales y locales, entre ellos las men­cionadas Sec­re­tarías de Estado.

Los son­deos pronos­ti­can suertes diver­sas para los par­tidos: los demócratas pueden recu­per­ar Masachusets y Mary­land y los repub­li­canos Neva­da, Wis­con­sin e inclu­so Oregón, donde la irrup­ción de un ter­cer can­dida­to ha mar­ca­do la carrera.

Tam­bién habrá elec­ciones locales en dece­nas de ciu­dades, mien­tras que se some­terán a votación más de un cen­te­nar de medi­das de ámbito estatal.

En var­ios esta­dos se votarán prop­ues­tas que pueden restringir el dere­cho al abor­to tras el históri­co fal­lo del Tri­bunal Supre­mo en su con­tra (Cal­i­for­nia, Míchi­gan y Ver­mont bus­can blindar su acce­so, mien­tras que Ken­tucky y Mon­tana quieren lim­i­tar­lo más aún), y la lista total incluye ini­cia­ti­vas sobre las armas, el juego, la mar­i­hua­na (cin­co esta­dos plantean su uso con fines recre­ativos), o la pro­hibi­ción de la lla­ma­da «servidum­bre impues­ta» como cas­ti­go, un pun­to que afec­ta a las per­sonas encar­ce­ladas y al tra­ba­jo que en oca­siones efec­túan en prisión sin remu­neración a cambio.


Con infor­ma­ción de Efe y Europa Press

Las claves de las protestas antivacunas que han puesto en jaque a Canadá y empiezan ya a saltar fronteras

En octubre de 1970 Canadá se parecía más a un esta­do poli­cial que a una democ­ra­cia. En una olea­da de ataques, el grupo ter­ror­ista FLQ (el sep­a­ratista Frente de Lib­eración de Que­bec) había secuestra­do al viceprimer min­istro que­be­quense (que acabaría sien­do asesina­do) y a un diplomáti­co británi­co. Ante la escal­a­da de la vio­len­cia, el entonces primer min­istro, Pierre Trudeau, no dudó en invo­car la Ley de Medi­das de Guerra. 

Era la primera vez que el Gob­ier­no recur­ría a seme­jantes poderes espe­ciales en tiem­po de paz. Se suprim­ieron lib­er­tades indi­vid­uales y las calles se llenaron de sol­da­dos. Pre­gun­ta­do ante las cámaras has­ta dónde esta­ba dis­puesto a lle­gar para restable­cer el orden, Trudeau respondió con un lacóni­co y desafi­ante «Just watch me» («solo mírame», o «ya lo verás»), que pasó a la his­to­ria del país.

Más de trein­ta años después, el hijo del caris­máti­co man­datario y actu­al primer min­istro, Justin Trudeau (Par­tido Lib­er­al, cen­tro-izquier­da), llev­a­ba var­ios días lan­zan­do señales de que se le esta­ba agotan­do, tam­bién, la pacien­cia, esta vez con los gru­pos rad­i­cales y anti­va­c­u­nas que lle­van más de dos sem­anas blo­que­an­do el país

Este lunes, final­mente, Trudeau invocó el uso de poderes espe­ciales de emer­gen­cia para acabar con una protes­ta que ha empeza­do ya a dañar seri­amente la economía y a mostrar señales de vio­len­cia a may­or escala. Lo hizo tan solo unas horas después de que la Policía detu­viese a 11 per­sonas que par­tic­i­pa­ban en el blo­queo de un cruce fron­ter­i­zo y que esta­ban en pos­esión de numerosas armas de fuego.

Según ase­guró el primer min­istro, la medi­da, adop­ta­da por primera vez des­de la cri­sis de 1970, no lim­i­tará la lib­er­tad de expre­sión ni la capaci­dad de man­i­fes­tarse legal­mente en el país, y el Gob­ier­no tam­poco se plantea, de momen­to, desple­gar efec­tivos de las Fuerzas Armadas. Pero supon­drá, muy prob­a­ble­mente, un pun­to de inflexión.

Estas son las claves del movimien­to que ha puesto en jaque a Canadá y que ha empeza­do ya a internacionalizarse.

¿Cómo y por qué comenzaron las protestas?

El pasa­do 15 de enero, aún en ple­na escal­a­da de con­ta­gios en el país por la vari­ante ómi­cron del coro­n­avirus, el Gob­ier­no de Canadá impu­so la vac­u­nación oblig­a­to­ria con­tra la covid-19 a todos los camioneros que cruzan a Esta­dos Unidos, una medi­da que Wash­ing­ton replicó días después. 

Como rec­ha­zo a la nor­ma, cen­tenares de camioneros ini­cia­ron una mar­cha hacia Ottawa en el lla­ma­do «Con­voy de la lib­er­tad», a la que se fueron suman­do por el camino per­sonas opues­tas a las medi­das dec­re­tadas por la pan­demia en gen­er­al, y/o pertenecientes a gru­pos rad­i­cales de diver­so sig­no, muchos de ellos cer­canos a la extrema derecha. 

El 29 de enero, la protes­ta reunió en la cap­i­tal a unos 3.000 camiones y entre 10.000 y 15.000 manifestantes.

¿Cómo han evolucionado?

Los man­i­fes­tantes tomaron el cen­tro de la cap­i­tal, en torno al Par­la­men­to, y, más de dos sem­anas después, la ocu­pación se mantiene con alrede­dor de 400 camiones y cen­tenares de per­sonas, desafian­do las gél­i­das tem­per­at­uras del invier­no cana­di­ense, y sin que las autori­dades munic­i­pales hayan sido capaces de acabar con la protesta.

Pese a que el ambi­ente es, en gen­er­al, más o menos fes­ti­vo, la con­cen­tración ha alter­ado la vida cotid­i­ana de los ciu­dadanos y la activi­dad de muchos com­er­cios de la cap­i­tal, cuyas calles, muchas de ellas cor­tadas, se han llena­do de men­sajes insul­tantes con­tra el Gob­ier­no. Mien­tras, la Policía local, o parte de ella, ha sido acu­sa­da de pasivi­dad. En las redes cir­cu­la­ban vídeos de agentes expre­san­do su apoyo a los man­i­fes­tantes o direc­ta­mente colab­o­ran­do con la ocupación.

Para­le­la­mente, y esto es lo que más pre­ocu­pa tan­to a las autori­dades como a la indus­tria, la protes­ta se extendió a los vitales cruces fron­ter­i­zos con Esta­dos Unidos, autén­ti­cas arte­rias de la economía cana­di­ense. Así, los camiones blo­quearon durante días el puente Ambas­sador, que conec­ta las ciu­dades de Wind­sor (Canadá) y Detroit (EE UU). Con una cir­cu­lación diaria de unos 400 mil­lones de dólares en mer­cancías, se tra­ta del cruce ter­restre más impor­tante entre ambos países. 

La Policía logró reabrir final­mente al trá­fi­co ese puente el pasa­do domin­go, pero los blo­queos en otros pun­tos de la fron­tera con­tinu­a­ban este lunes, conc­re­ta­mente en Coutts y en Emer­son, entre la provin­cia cen­tral cana­di­ense de Man­i­to­ba y el esta­do de Dako­ta del Norte (EE UU).

¿Qué piden los manifestantes y quiénes son?

Si bien la protes­ta empezó con un obje­ti­vo, en teoría, clara­mente definido (la elim­i­nación de la oblig­a­to­riedad de vac­u­narse para los camioneros), por el camino ha ido reco­gien­do no solo el impul­so de gru­pos equipara­bles a los movimien­tos nega­cionistas y anti­va­c­u­nas esta­dounidens­es (además de nativis­tas, cris­tianos fun­da­men­tal­is­tas, adep­tos a teorías con­spir­a­noicas, lib­er­tar­ios…), sino tam­bién el apoyo de ciu­dadanos que, después de casi dos años de pan­demia, han vis­to dañadas sus economías, con­sid­er­an arbi­trarias o poco efec­ti­vas las medi­das del Gob­ier­no, o sim­ple­mente desean «volver a la nor­mal­i­dad», o «recu­per­ar las libertades».

Son tam­bién una parte impor­tante de la protes­ta los man­i­fes­tantes que, por enci­ma de cualquier otra cosa, quieren ver caer el Gob­ier­no de Trudeau. Como ase­gura­ba a Efe hace unos días uno de los par­tic­i­pantes en la ocu­pación de Ottawa, el obje­ti­vo es man­ten­er la con­cen­tración has­ta que el primer min­istro sea «der­rib­a­do».

Y con respec­to a los camioneros en sí, la mag­ni­tud de las protes­tas parece estar cau­san­do per­ple­ji­dad tan­to entre la may­oría de sus cole­gas como entre los gru­pos empre­sar­i­ales para los que tra­ba­jan. Según informa­ba Efe, las prin­ci­pales orga­ni­za­ciones que rep­re­sen­tan a los camioneros cana­di­ens­es han señal­a­do que el 90% de sus aso­ci­a­dos están ya vac­u­na­dos con­tra la covid-19, por lo que el manda­to de Canadá y EE UU para que los con­duc­tores com­er­ciales transna­cionales estén inmu­niza­dos no es, ase­gu­ran, un prob­le­ma real para el sector.

¿Cómo se financian y quién está detrás?

Una de las claves del alcance de este movimien­to es, prob­a­ble­mente, su finan­ciación. Como explicó el jefe de la Policía de Ottawa, Peter Sloly, uno de los pasos más impor­tantes a la hora de empezar a ahog­ar las protes­tas fue la decisión del por­tal GoFundMe de no dis­tribuir 10 mil­lones de dólares cana­di­ens­es (cer­ca de 7 mil­lones de euros) de dona­ciones recau­da­dos por los orga­ni­zadores. Aun así, la sem­ana pasa­da se supo que en dos días los anti­va­c­u­nas habían recau­da­do 3,5 mil­lones de dólares a través de GiveSend­Go, un por­tal que se describe como una pági­na cris­tiana de donaciones. 

En este sen­ti­do, el líder del socialdemócra­ta Nue­vo Par­tido Democráti­co (NPD), Jag­meet Singh, señaló en una rue­da de pren­sa recogi­da por Efe que las acciones de los anti­va­c­u­nas y gru­pos rad­i­cales han deja­do de ser una protes­ta y con­sti­tuyen «un inten­to de der­rib­ar al Gob­ier­no» con finan­ciación extran­jera, en ref­er­en­cia a las dona­ciones que los man­i­fes­tantes están reci­bi­en­do. Singh fue más allá y afir­mó que esa injeren­cia extran­jera proviene de EE UU, dado que una parte de los fon­dos recau­da­dos a través de GoFundMe pro­cede de donantes en el país vecino. 

Y no deja de ser sin­tomáti­co que tan­to el expres­i­dente esta­dounidense Don­ald Trump, como el con­se­jero del­e­ga­do de Tes­la, Elon Musk, hayan apoy­a­do de for­ma públi­ca las protestas.

En la propia Canadá, la cri­sis está sien­do aprovecha­da asimis­mo por con­tro­ver­tidos políti­cos de extrema derecha, entre ellos, Randy Hilli­er, que fue expul­sa­do del Par­tido Con­ser­vador en 2019 por burlarse del padre de un niño con autismo, o Maxime Bernier, líder del Par­tido Pop­u­lar de Canadá (PPC) y antiguo min­istro del gob­ier­no con­ser­vador de Stephen Harp­er, que aban­donó el par­tido en 2018 para crear uno nue­vo más a la derecha de su antigua for­ma­ción política,

¿Cómo han reaccionado las autoridades?

La may­oría de los exper­tos cita­dos por los medios cana­di­ens­es coin­ci­den en señalar que la reac­ción de las autori­dades lco­a­les de Ottawa fue equiv­o­ca­da en un prin­ci­pio, al per­mi­tir el acce­so de cien­tos de camiones al cen­tro de la ciu­dad, e insu­fi­ciente después, con la Policía ya des­bor­da­da o poco efi­caz, y sin mucho mar­gen de actuación, más allá de las deten­ciones (una trein­te­na de arresta­dos solo en la cap­i­tal has­ta el momen­to), o de las mul­tas (cien­tos de san­ciones impuestas).

Des­de un primer momen­to, la Policía inten­tó evi­tar, sin mucho éxi­to, que los camioneros que blo­quean la zona del Par­la­men­to reci­biesen sum­in­istros para con­tin­uar con la ocu­pación, pero la sem­ana pasa­da el jefe poli­cial de la cap­i­tal, Peter Sloly, recono­ció ya abier­ta­mente su inca­paci­dad para restau­rar el orden e hizo un lla­mamien­to para que se envi­asen 1.800 efec­tivos de refuerzo. 

El alcalde, Jim Wat­son, cal­i­ficó por su parte la situación provo­ca­da por las protes­tas como «la emer­gen­cia más grave» que Ottawa ha exper­i­men­ta­do en su his­to­ria, y explicó que las com­pañías de remolques se ha nega­do a reti­rar los camiones por miedo a posi­bles represalias.

¿Qué efectos está teniendo la crisis en las economías de Canadá y EE UU?

Los blo­queos de los pasos fron­ter­i­zos han afec­ta­do seri­amente a muchas empre­sas de EE UU y Canadá, espe­cial­mente a los grandes fab­ri­cantes de automóviles (Gen­er­al Motors, Ford, Stel­lan­tis, Toy­ota) de ambos lados de la fron­tera, que, la sem­ana pasa­da sobre todo, se vieron oblig­a­dos a reducir su pro­duc­ción ante las inter­rup­ciones en la cade­na de suministros.

En el oeste del país, en la provin­cia de Alber­ta, el prob­le­ma se cen­tra en los blo­queos inter­mi­tentes del paso fron­ter­i­zo de Coutts, vital para el trans­porte de gana­do y pro­duc­tos cár­ni­cos, y por el que cir­cu­lan cada día pro­duc­tos val­o­rados en 44 mil­lones de dólares. según infor­ma Efe. 

La aso­ciación de Fab­ri­cantes y Expor­ta­dores de Canadá exigió el pasa­do jueves que las autori­dades cana­di­ens­es pon­gan «pun­to y final inmedi­ata­mente» a los blo­queos en los prin­ci­pales corre­dores com­er­ciales del país, recor­dan­do que el 80% de las exporta­ciones de la provin­cia de Man­i­to­ba (cereales, prin­ci­pal­mente) a EE UU y Méx­i­co son trans­portadas por carretera.

La ame­naza a la economía hizo reac­cionar al Gob­ier­no de Wahing­ton, que el viernes pasa­do ofre­ció ayu­da a Canadá para acabar con los blo­queos fron­ter­i­zos, después de que la gob­er­nado­ra de Michi­gan, la demócra­ta Gretchen Whit­mer, solic­i­tara a Canadá la reaper­tu­ra del trá­fi­co del puente Ambas­sador, por las pér­di­das económi­cas que esta­ba cau­san­do el blo­queo a su estado.

¿Qué apoyo tienen las protestas entre la población?

Casi tres cuar­tas partes de los cana­di­ens­es quieren que los man­i­fes­tantes del «Con­voy de la lib­er­tad» «se vayan ya a casa», según una encues­ta del Insti­tu­to Angus Reid hecha públi­ca este lunes. El son­deo, no obstante, rev­ela asimis­mo que más de dos ter­cios de los encues­ta­dos pien­san que las acciones del Gob­ier­no de Trudeau han empe­o­ra­do la situación.

«Si el obje­ti­vo de ‘Con­voy de la lib­er­tad’ era cap­tar la aten­ción de mil­lones de per­sonas en Canadá y en todo el mun­do, mis­ión cumpl­i­da», indi­ca el informe de Angus Reid. «Sin embar­go, si el obje­ti­vo era gener­ar apoyo para sus deman­das de pon­er fin a las restric­ciones rela­cionadas con la pan­demia, ha fra­casa­do por com­ple­to», añade.

Con respec­to a una posi­ble pres­en­cia de sol­da­dos en las calles para restable­cer el orden, otra encues­ta, pub­li­ca­da asimis­mo este lunes, indi­ca que más de dos ter­cios de los cana­di­ens­es apo­yarían el uso de la fuerza mil­i­tar para ayu­dar a desa­lo­jar a los man­i­fes­tantes de Ottawa, mien­tras que el apoyo a los camioneros se ha reduci­do al 20%, tan­to en lo ref­er­ente a sus deman­das como a la for­ma en que están exigiéndolas.

¿Qué repercusión internacional está habiendo?

La protes­ta de los anti­va­c­u­nas cana­di­ens­es ha empeza­do a exten­der­se ya a otros país­es, con movimien­tos que imi­tan las estrate­gias lle­vadas a cabo en el país norteamericano.

Este mis­mo lunes, una protes­ta con­tra las restric­ciones san­i­tarias en Bél­gi­ca, auto­de­nom­i­na­da asimis­mo «Con­voy de la lib­er­tad», trató de par­alizar Bruse­las en un inten­to de trasladar a Europa el movimien­to que blo­quea Ottawa. Se saldó, no obstante, con lig­eras per­tur­ba­ciones de trá­fi­co y un notable fra­ca­so de orga­ni­zación y participación.

Los man­i­fes­tantes intenta­ban dar con­tinuidad en la cap­i­tal de Bél­gi­ca y sede de las insti­tu­ciones de la Unión Euro­pea a las man­i­festa­ciones que abor­taron igual­mente este fin de sem­ana las fuerzas de seguri­dad de País­es Bajos y Fran­cia (en La Haya y París, respec­ti­va­mente), inspi­radas todas ellas por la con­testación canadiense.

En Fran­cia, cien­tos de vehícu­los pusieron la sem­ana pasa­da rum­bo a la cap­i­tal des­de dis­tin­tos pun­tos del país para acabar con­vergien­do en París y ofre­cer una demostración de fuerza. Sin embar­go, a difer­en­cia de en Canadá, donde la protes­ta fue ini­ci­a­da por camioneros que se que­ja­ban de medi­das san­i­tarias que les afectan expre­sa­mente, en Fran­cia se orga­nizó en automóviles ocu­pa­dos por per­sonas que rec­haz­an el pase vac­u­nal, o pas­aporte covid.

Y en Nue­va Zelan­da, cuyo gob­ier­no imple­men­tó una de las estrate­gias con­tra la covid-19 más estric­tas del mun­do, cien­tos de man­i­fes­tantes ocu­paron este domin­go por sex­to día con­sec­u­ti­vo los aledaños del Par­la­men­to en Welling­ton para protes­tar con­tra la oblig­a­to­riedad de las vac­u­nas. Para tratar de dis­uadir­los, las autori­dades repro­du­jeron en bucle por mega­fonía y a todo vol­u­men la can­ción Macare­na y los éxi­tos del can­tante esta­dounidense Bar­rry Manilow, jun­to a men­sajes educa­tivos sobre la covid-19 y la impor­tan­cia de las vac­u­nas. Sin éxito.

EE UU intenta superar el trauma del asalto al Capitolio un año después, con Trump cada vez más contra las cuerdas

El 6 de enero de 2021 fue un día que quedará graba­do para siem­pre en la memo­ria de los esta­dounidens­es. En un ataque sin prece­dentes, retrans­mi­ti­do en direc­to por tele­visión, una tur­ba de sim­pa­ti­zantes del entonces pres­i­dente, Don­ald Trump, destroz­a­ba las puer­tas y ven­tanas de la sede del Con­gre­so, en Wash­ing­ton DC, e irrumpía en el Capi­to­lio, inter­rumpi­en­do la sesión con­jun­ta del poder leg­isla­ti­vo que se disponía a cer­ti­ficar la vic­to­ria de Joe Biden en las elec­ciones pres­i­den­ciales de 2020.

El asalto se pro­du­jo jus­to después de un incen­di­ario mitin de Trump, en el que el man­datario agitó sus men­ti­ras sobre un supuesto fraude elec­toral, y alen­tó a sus seguidores a mar­char hacia el Capi­to­lio y «luchar». Tras el dis­cur­so, unas 10.000 per­sonas se dirigieron hacia el Con­gre­so y, tras rodear­lo, cer­ca de 800 lograron entrar en el emblemáti­co edi­fi­cio, superan­do las bar­reras poli­ciales y obligan­do a los leg­is­ladores a bus­car refu­gio a toda prisa.

Las imá­genes sur­re­al­is­tas que se pro­du­jeron entonces, con energú­menos cam­pan­do a sus anchas por las insta­la­ciones, atavi­a­dos con exóti­cas ves­ti­men­tas y parafer­na­lia trump­ista, y cau­san­do destro­zos mien­tras onde­a­ban ban­deras con­fed­er­adas, dieron la vuelta al mun­do y con­tinúan aún en la reti­na de los ciudadanos.

La jor­na­da ter­minó con el trági­co bal­ance de cin­co muer­tos, cer­ca de 140 agentes heri­dos y el trau­ma colec­ti­vo de haber vis­to ame­naza­do el corazón mis­mo de las insti­tu­ciones democráti­cas del país.

Ya de madru­ga­da, el Con­gre­so cumplió con su mis­ión de cer­ti­ficar la vic­to­ria de Biden en las elec­ciones y la der­ro­ta de Trump, quien pos­te­ri­or­mente se con­ver­tiría en el úni­co pres­i­dente de la his­to­ria de EE UU en super­ar un segun­do impeach­ment (juicio políti­co), impul­sa­do esta vez bajo la acusación de inci­tar la insurrección.

Un año después, la heri­da sigue abier­ta: el 68% de los votantes repub­li­canos pien­sa todavía que a Trump le robaron las elec­ciones y que, por tan­to, Biden ejerce su poder de for­ma ilegí­ti­ma, según una encues­ta de noviem­bre de la fir­ma demoscópi­ca PRRI.

Contra «el odio» y «las mentiras»

Biden, por su parte, dará este jueves un dis­cur­so en el que, según ha ade­lan­ta­do la Casa Blan­ca, con­denará el «odio» que provocó el ataque y las «men­ti­ras» que des­de entonces han difun­di­do Trump y sus ali­a­dos, apoyán­dose en teorías de la con­spir­ación, según las cuales los asaltantes no fueron seguidores del entonces pres­i­dente, a pesar de que varias inves­ti­ga­ciones han demostra­do ya que sí lo eran.

«El pres­i­dente hablará del sig­nifi­ca­do históri­co del 6 de enero [de 2021], y de lo que supone para el país un año después», dijo este martes la por­tavoz de la Casa Blan­ca, Jen Psaki.

Tan­to Biden como la vicepres­i­den­ta, Kamala Har­ris, pro­nun­cia­rán sendos dis­cur­sos des­de el mis­mo Capi­to­lio, donde hay pro­gra­ma­dos var­ios actos solemnes con moti­vo del primer aniver­sario del asalto.

«El pres­i­dente hablará sobre la ver­dad de lo que ocur­rió, no sobre las men­ti­ras que algunos han difun­di­do des­de entonces, y sobre el peli­gro que ha supuesto para la legal­i­dad y para nue­stro sis­tema de Gob­ier­no democráti­co», recal­có Psa­ki. Además, Biden pedirá seguir tra­ba­jan­do para «ase­gu­rar y for­t­ale­cer la democ­ra­cia y las insti­tu­ciones», para «rec­haz­ar el odio y las men­ti­ras que vimos el 6 de enero», y para «unir al país», agregó.

No está claro si Biden criti­cará direc­ta­mente a Trump en su dis­cur­so, pero Psa­ki ase­guró que el actu­al man­datario tiene claro que su pre­de­ce­sor «inten­tó blo­quear la tran­si­ción pací­fi­ca de poder» tras las elec­ciones de 2020 y «defendió a la tur­ba que atacó el Capi­to­lio y a los policías» que lo custodiaban.

En cuan­to al pro­pio Trump, el expres­i­dente tenía pre­vis­to dar una rue­da de pren­sa sobre el aniver­sario tam­bién este jueves, pero final­mente anun­ció en un comu­ni­ca­do este martes que había deci­di­do can­ce­lar­la, debido a «la total par­cial­i­dad» del comité de la Cámara de Rep­re­sen­tantes que inves­ti­ga el asalto.

Culpables materiales e intelectuales

Porque, entre tan­to, la jus­ti­cia y la inves­ti­gación siguen su cur­so. Un año después del asalto, cen­tenares de pro­ce­sos, tan­to judi­ciales como políti­cos, con­tinúan bus­can­do a los cul­pa­bles mate­ri­ales e int­elec­tuales del ataque, y estrechan­do cada vez más el cer­co sobre Don­ald Trump. 

Las inves­ti­ga­ciones se div­i­den en dos grandes gru­pos: por un lado, la per­se­cu­ción poli­cial (encabeza­da por el FBI) y judi­cial a cen­tenares de per­sonas que pro­tag­oni­zaron actos vio­len­tos o vandáli­cos en esa jor­na­da; por otro, el pro­ce­so políti­co cen­tra­do en miem­bros de la órbi­ta del exman­datario, que lle­va a cabo el comité del Con­gre­so al que se refer­ía Trump este martes.

Has­ta la fecha se han pre­sen­ta­do car­gos con­tra más de 700 per­sonas por deli­tos que van des­de atacar físi­ca­mente a policías has­ta impedir el ejer­ci­cio de sus fun­ciones, pasan­do por destru­ir propiedad del Gob­ier­no o entrar en un edi­fi­cio de acce­so restringi­do. La may­or con­de­na emi­ti­da has­ta aho­ra —dada a cono­cer el pasa­do 17 de diciem­bre— recayó sobre un hom­bre que atacó a agentes de policía con un extin­tor y que fue sen­ten­ci­a­do a cin­co años y tres meses de prisión.

Los hombres del presidente

Y mien­tras el FBI y la Jus­ti­cia lid­i­an con los ciu­dadanos anón­i­mos que pro­tag­oni­zaron los hechos, el men­ciona­do comité de la Cámara de Rep­re­sen­tantes —con­tro­la­da por el Par­tido Demócra­ta— desar­rol­la una inves­ti­gación para­lela sobre qué ocur­rió el 6 de enero y los días prece­dentes en las más altas instan­cias del Gob­ier­no estadounidense. 

Este comité fue crea­do por la pres­i­den­ta de la Cámara de Rep­re­sen­tantes, la demócra­ta Nan­cy Pelosi, y está for­ma­do por una may­oría de con­gre­sis­tas demócratas, aunque hay tam­bién dos inte­grantes repub­li­canos ‑Liz Cheney y Adam Kinzinger- que están enfrenta­dos con Trump. Su mis­ión es inves­ti­gar por qué ocur­rió el asalto, quién fue respon­s­able y qué puede hac­erse para evi­tar otro suce­so similar.

El Con­gre­so no tiene capaci­dad de san­cionar, por lo que la inves­ti­gación es mera­mente infor­ma­ti­va, pero si alguno de los lla­ma­dos a tes­ti­ficar se nie­ga a hac­er­lo, el comité puede declarar en desaca­to a esa per­sona, para que el Depar­ta­men­to de Jus­ti­cia deci­da después si pre­sen­ta cargos. 

Es lo que ha suce­di­do, pre­cisa­mente, con tres exco­lab­o­radores de Trump: su exas­esor y exjefe de cam­paña Steve Ban­non, su exjefe de gabi­nete Mark Mead­ows, y el exayu­dante del fis­cal gen­er­al Jef­frey Clark, todos ellos declar­a­dos en desaca­to. Si son hal­la­dos cul­pa­bles, podrían ser con­de­na­dos a var­ios meses o inclu­so un año de prisión.

Denuncias directas contra Trump

En el fon­do del debate tras los casos de Ban­non, Mead­ows y Clark está la figu­ra del pro­pio expres­i­dente, y la incóg­ni­ta sobre si el comité pedirá al Depar­ta­men­to de Jus­ti­cia que pre­sente car­gos crim­i­nales con­tra Trump, en fun­ción de lo que encuen­tre. La pren­sa esta­dounidense ase­gu­ra que los demócratas lo tienen sobre la mesa, pero inclu­so entre las propias filas pro­gre­sis­tas existe división de opiniones.

Por lo pron­to, tres policías deman­daron este mis­mo martes al expres­i­dente por su papel durante el asalto al Capi­to­lio, con lo que ya son diez las acciones legales impul­sadas con­tra Trump, después de que dos agentes denun­cia­ran al exgob­er­nante repub­li­cano en mar­zo y siete más en agos­to del año pasado.

Los policías acu­san a Trump de asalto y agre­sión, com­pli­ci­dad en el asalto y la agre­sión, y vio­lación del estatu­to de seguri­dad públi­ca del Dis­tri­to de Colum­bia, entre otros delitos.

Los documentos secretos

Por otra parte, sigue en pie la batal­la judi­cial de Trump por man­ten­er ocul­tos una serie doc­u­men­tos sobre el asalto al Capi­to­lio que están aho­ra en poder de los Archivos Nacionales de Esta­dos Unidos. 

A prin­ci­p­ios de octubre, Biden autor­izó que los Archivos entre­gasen los doc­u­men­tos al comité del Con­gre­so que inves­ti­ga el asalto, rec­hazan­do así los argu­men­tos de Trump, que defiende que esos informes deben man­ten­erse en secre­to porque podrían pon­er en peli­gro la seguri­dad nacional. El 18 de octubre, Trump inter­pu­so una deman­da ante la Corte Fed­er­al de Wash­ing­ton, pero en noviem­bre una jueza de esa instan­cia fal­ló en su con­tra. Trump recur­rió, y el pasa­do 9 de diciem­bre un tri­bunal fed­er­al de apela­ciones rec­hazó su recur­so. No obstante, el exman­datario aún puede acud­ir al Tri­bunal Supremo.

El con­tenido exac­to de esos doc­u­men­tos se desconoce, pero supues­ta­mente se tra­ta de corre­os elec­tróni­cos, bor­radores de dis­cur­sos y reg­istros de vis­i­tas que podrían rev­e­lar qué pasó exac­ta­mente en la Casa Blan­ca durante el asalto al Capi­to­lio y en los días que rodearon el suceso.


Con infor­ma­ción de Efe

Temperaturas de casi 50 grados, cientos de muertos… Así es la histórica ola de calor que achicharra Canadá y EE UU

Más peli­grosa que el coro­n­avirus. Así han lle­ga­do a cal­i­ficar las autori­dades de Colum­bia Británi­ca la letal ola de calor que está sufrien­do esta provin­cia de la cos­ta oeste de Canadá, y que afec­ta tam­bién a esta­dos del noroeste de Esta­dos Unidos, espe­cial­mente a Wash­ing­ton y Oregón, des­de hace unos cin­co días.

Según explicó este miér­coles la direc­to­ra forense de la provin­cia cana­di­ense, Lisa Lapointe, en un comu­ni­ca­do recogi­do por Efe, entre el 25 y el 28 de junio, coin­ci­di­en­do con la ola de calor, ha habido un exce­so de cien­tos de muertes respec­to a la media de fal­l­ec­imien­tos en esta época del año. El prome­dio de muer­tos entre esas fechas debería haber sido en torno a 165, pero se ha dis­para­do has­ta 486, el triple.

«Aunque es demasi­a­do pron­to para decir con certeza cuán­tas de estas muertes están rela­cionadas con el calor, se cree que es prob­a­ble que el aumen­to sig­ni­fica­ti­vo en las muertes repor­tadas sea atribuible al cli­ma extremo que ha exper­i­men­ta­do Colum­bia Británi­ca, y que con­tinúa afectan­do a muchas partes de la provin­cia», explicó Lapointe.

Lapointe señaló que muchos de los fal­l­e­ci­dos eran per­sonas que vivían solas y que fueron encon­tradas en vivien­das mal ven­ti­ladas y expues­tas a tem­per­at­uras muy altas.

La situación es tam­bién grave en EE UU, donde las autori­dades infor­maron este miér­coles de al menos 63 muertes en el esta­do de Oregón, uno de los más afec­ta­dos, jun­to al de Wash­ing­ton (fron­ter­i­zo con Colum­bia Británi­ca). Un total de 45 de las 63 muertes habrían ocur­ri­do en el con­da­do de Mult­nom­ah, con Port­land como prin­ci­pal foco, infor­ma Efe. En Wash­ing­ton, las autori­dades aún no habían rev­e­la­do cifras ofi­ciales, por lo que el bal­ance podría subir. Este miér­coles se había infor­ma­do de cin­co decesos.

El calor ha provo­ca­do además que se mul­ti­pliquen los incen­dios fore­stales incon­tro­la­dos. En Colum­bia Británi­ca, tres fue­gos seguían activos este miér­coles por la noche, con cien­tos de veci­nos evac­ua­dos. Entre ellos, los de la local­i­dad de Lyt­ton, cuyo alcalde, Jan Pol­d­er­man, declaró a la tele­visión públi­ca cana­di­ense, CBC, que «la ciu­dad entera está en lla­mas». «En solo 15 min­u­tos pasamos de ten­er las primeras señales de humo a, de repente, estar ardi­en­do», añadió.

En Esta­dos Unidos, al menos 36 incen­dios se habían declar­a­do en esta­dos como Cal­i­for­nia, Oregón, Wash­ing­ton, Col­orado y Ari­zona, en muchos casos ali­men­ta­dos por la inten­sa ola de calor que gol­pea la cos­ta oeste del país.

Reventando los termómetros

Las altas tem­per­at­uras están sien­do real­mente históri­c­as. El martes el ter­mómetro llegó a mar­car 49,6 gra­dos cen­tí­gra­dos en la men­ciona­da Lyt­ton, un récord abso­lu­to en todo Canadá, que ha dado a cono­cer inter­na­cional­mente a esta pequeña local­i­dad del oeste del país. Era, además, el ter­cer día con­sec­u­ti­vo que Lyt­ton batía máx­i­mos de tem­per­atu­ra, tras alcan­zar el domin­go y el lunes 46,6 y 47 gra­dos, respec­ti­va­mente. Has­ta entonces, la may­or tem­per­atu­ra reg­istra­da en el país había sido de 45ºC. Fue hace 84 años, en 1937, en la local­i­dad de Midale, provin­cia de Saskatchewan.

En declara­ciones a la CBC, Armel Castel­lan, por­tavoz de al Agen­cia de Mete­o­rología de Canadá, expresó que se encon­tra­ba «sin pal­abras» ante las con­se­cuen­cias de estas tem­per­at­uras extremas, aunque admi­tió que era de esper­ar que este calor «resul­tara mortal».

«Van­cou­ver nun­ca ha exper­i­men­ta­do un calor como este y, lam­en­ta­ble­mente, dece­nas de per­sonas están murien­do», lamen­tó por su parte este miér­coles el por­tavoz de la Policía de la may­or ciu­dad de Colum­bia Británi­ca, Steve Addi­son, aña­di­en­do que los agentes están hacien­do «lo posi­ble» por lle­var a cabo su labor, pero se encuen­tran «al límite», infor­ma Europa Press.

Los ancianos, los niños, los tra­ba­jadores y las per­sonas sin hog­ar son los que may­or ries­go cor­ren ante estas tem­per­at­uras extremas, que han provo­ca­do un aumen­to extra­or­di­nario de las lla­madas a los ser­vi­cios de emer­gen­cia en Colum­bia Británi­ca. Solo entre el viernes y el lunes por la mañana se pro­du­jeron unas 239 lla­madas de este tipo.

El peli­gro se inten­si­fi­ca al no pro­ducirse un descen­so rel­e­vante de las tem­per­at­uras durante la noche, lo que impli­ca además un aumen­to de la deman­da energéti­ca para el uso de ven­ti­ladores y aire acondicionado.

«Cúpula de calor»

El fenó­meno, denom­i­na­do «cúpu­la de calor», con­siste en un cúmu­lo de aire caliente en las capas altas de la atmós­fera que afec­ta a la pre­sión y los vien­tos. Según explicó a Efe la por­tavoz de la orga­ni­zación medioam­bi­en­tal Cli­mate Pow­er, Antoni­eta Cádiz. esta «cúpu­la de calor» es esen­cial­mente una mon­taña de aire caliente aso­ci­a­da a la pre­sión alta que «se ha queda­do atas­ca­da» en la cos­ta oeste de ambos países.

La «cúpu­la» empezó este miér­coles su desplaza­mien­to has­ta el este de Canadá, en direc­ción a las provin­cias de Alber­ta y Saskatchewan. Alber­ta, veci­na de Colum­bia Británi­ca, ya ha empeza­do a reg­is­trar tem­per­at­uras récord: la local­i­dad de Grande Paririe, que el martes mar­có tam­bién su máx­i­mo históri­co con 40,2 °C, esper­a­ba lle­gar en unas horas a los 41°C, infor­ma Efe.

El Ser­vi­cio Mete­o­rológi­co de Canadá emi­tió este miér­coles avi­sos de calor extremo en la veci­na provin­cia de Saskatchewan y advir­tió de que las condi­ciones de calor asfixi­antes se van a man­ten­er toda la sem­ana y puede que per­sis­tan la próxima.

Por con­tra, Colum­bia Británi­ca empezará poco a poco a aliviarse, ya que el desplaza­mien­to de «la cúpu­la de calor» hacia el inte­ri­or de Canadá está per­mi­tien­do la lle­ga­da de aire oceáni­co a la cos­ta de esta provin­cia, que reducirá las tem­per­at­uras extremas.

Biden lo vincula al cambio climático

Este miér­coles, el pres­i­dente de Esta­dos Unidos, Joe Biden, anun­ció una subi­da tem­po­ral del suel­do de los bomberos con­trata­dos por el Gob­ier­no fed­er­al a un mín­i­mo de 15 dólares la hora, en un inten­to de con­tener el impacto de los incen­dios en el oeste del país.

Biden volvió a vin­cu­lar la ola de calor con la cri­sis climáti­ca, que a su juicio ha con­ver­tido los incen­dios en un prob­le­ma que «ya no es esta­cional, sino del año entero», por lo que su Gob­ier­no ha per­mi­ti­do que los bomberos que tra­ba­jan en ter­renos fed­erales man­ten­gan su puesto más allá de la tem­po­ra­da esti­val, infor­ma Efe.

«El cam­bio climáti­co está provo­can­do una con­flu­en­cia peli­grosa de calor extremo y sequías pro­lon­gadas. Esta­mos vien­do incen­dios de may­or inten­si­dad y que avan­zan más rápi­do», advir­tió el pres­i­dente, aña­di­en­do que su Gob­ier­no inten­si­fi­cará su uso de tec­nologías emer­gentes y de satélite para detec­tar ráp­i­da­mente nuevos incen­dios, y que añadirá datos sobre esos fue­gos a una apli­cación de móvil con la que los esta­dounidens­es pueden vig­i­lar la cal­i­dad del aire en su zona.

Habrá más en el futuro

Sobre calen­tamien­to glob­al ha habla­do tam­bién el pro­fe­sor de Cli­ma­tología en la Uni­ver­si­dad de British Colum­bia Simon Don­ner, quien, en declara­ciones a la CBC, señaló que «esper­amos ver más olas de calor extremas en el futuro, porque esta­mos agre­gan­do gas­es de efec­to inver­nadero a la atmós­fera». Don­ner, no obstante, admi­tió que «esto está más allá de mis expec­ta­ti­vas: una ola de calor tan larga y tan caliente en Canadá no tiene prece­dentes en la historia».

«Hay algo que se siente un poco difer­ente en esta [ola de calor], y que no puedo iden­ti­ficar», dijo por su parte Joseph Shea, pro­fe­sor de Geomáti­ca Ambi­en­tal en la Uni­ver­si­dad de North­ern British Colum­bia, tam­bién a la CBC. «Esta­ba tratan­do de pen­sar en una pal­abra para definir­lo, y creo que la pal­abra es ‘ame­nazante’. Real­mente se siente como un calor peligroso».


Con infor­ma­ción de Efe y Europa Press

Las claves de la tregua entre Israel y Hamás: un acuerdo con el que ambos claman victoria tras casi 250 muertos

Israel y el movimien­to islamista palesti­no Hamás, que con­tro­la la Fran­ja de Gaza, anun­cia­ron a últi­ma hora de este jueves una tregua bilat­er­al para pon­er fin a once días de escal­a­da béli­ca que se han sal­da­do con cer­ca de 250 muer­tos, la inmen­sa may­oría en el lado palesti­no. Estas son, a fal­ta de detalles sobre el con­tenido del pacto, las claves de un alto el fuego que ambas partes inter­pre­tan como una victoria:

¿Cuándo ha entrado en vigor la tregua, y hasta cuándo?

El alto el fuego se hizo efec­ti­vo a las 2.00 hora local de este viernes (23.00 GMT del jueves). En prin­ci­pio, se tra­ta de una tregua indefinida.

¿Se está cumpliendo?

El Ejérci­to israelí no había infor­ma­do en la madru­ga­da de este viernes de nuevas alar­mas anti­aéreas en las comu­nidades israelíes col­in­dantes a la Fran­ja, sien­do la últi­ma noti­fi­ca­da a la 01.51 hora local (10.51 GMT), infor­ma Efe. Tam­poco hubo bom­bardeos israelíes en Gaza durante la noche.

¿A qué se han comprometido?

Se da por sen­ta­do que ambas partes se han com­pro­meti­do a deten­er las hos­til­i­dades (esen­cial­mente, bom­bardeos con­tra Gaza por parte de Israel, y lan­za­mien­to de cohetes con­tra ter­ri­to­rio israelí por parte de Hamás). 

El Gob­ier­no israelí, que no suele pro­nun­cia­rse sobre los altos el fuego con las mili­cias, con­fir­mó que se tra­ta de un acuer­do incondi­cional. La ofic­i­na del primer min­istro, Ben­jamin Netanyahu, señaló en ese sen­ti­do que se había acor­da­do por una­n­im­i­dad «acep­tar la prop­ues­ta de Egip­to de un alto el fuego mutuo y sin condiciones».

El por­tavoz de Hamás, Hazem Qassem, ase­guró por su parte que habían obtenido «garan­tías de los medi­adores» para una tregua «mutua y simultánea».

¿Qué incluye el acuerdo?

Este jueves por la noche no se conocían aún con detalle los tér­mi­nos de la tregua, pero, según medios cita­dos por Efe, estos no incluirían, pese a las exi­gen­cias de Hamás, ref­er­en­cias a las ten­siones por el desa­lo­jo de famil­ias palesti­nas en Jerusalén Este ocu­pa­do o por las incur­siones en la Explana­da de las Mezquitas, hechos que el pasa­do día 10 de mayo des­en­ca­denaron la escal­a­da béli­ca, sin prece­dentes en los últi­mos siete años.

¿Quién ha mediado para lograrlo?

El Gob­ier­no israelí ase­guró que se llegó a un acuer­do a par­tir de una prop­ues­ta de Egip­to, medi­ador tradi­cional entre las dos partes. 

Como parte de su papel como medi­ador, El Cairo enviará en los próx­i­mos días dos del­e­ga­ciones de seguri­dad a Tel Aviv, en Israel, y a los ter­ri­to­rios palesti­nos para vig­i­lar y hac­er seguimien­to de la tregua alcan­za­da, según infor­mó la agen­cia palesti­na WAFA, cita­da por Europa Press.

¿Qué factores han influido para conseguirlo?

La pre­sión inter­na­cional para un alto el fuego ante el con­stante incre­men­to de víc­ti­mas y de destruc­ción puede haber sido una de las claves. No obstante, Netanyahu ya había rec­haz­a­do ante­ri­or­mente dos prop­ues­tas de tregua, insistien­do en que los ataques con­tin­uarían «el tiem­po que fuese nece­sario», has­ta que Israel alcan­zase todos sus obje­tivos (en teoría, debil­i­tar a Hamás elim­i­nan­do a miem­bros de su cúpu­la, destruyen­do sus infraestruc­turas y lim­i­tan­do su capaci­dad de atacar a Israel). Es posi­ble tam­bién, por tan­to, que los haya con­segui­do ya, o que con­sidere sufi­ciente lo logra­do, tan­to en el aspec­to mil­i­tar como en el político.

Por otro lado, con el paso de los días se iban incre­men­tan­do las protes­tas palesti­nas, no solo en Gaza y, sig­ni­fica­ti­va­mente, en Cisjor­da­nia, sino tam­bién por parte de los árabes de ori­gen palesti­no que viv­en den­tro del ter­ri­to­rio israelí, lo que ha supuesto un pun­to de inflex­ión impor­tante que quizá Israel ha queri­do atajar.

¿Cómo ha sido la presión internacional?

La pre­sión de la comu­nidad inter­na­cional a Netanyahu para que declarase un alto el fuego se incre­men­tó en las últi­mas horas, incluyen­do una peti­ción de su gran ali­a­do, el pres­i­dente de EE UU, Joe Biden, para que acep­tase el cese de hos­til­i­dades. En con­cre­to, Biden pidió este miér­coles al primer min­istro israelí una «sig­ni­fica­ti­va desescal­a­da béli­ca» inmedi­a­ta, y el envi­a­do espe­cial esta­dounidense para Ori­ente Medio, Tor Wen­nes­land, tam­bién inten­si­ficó los con­tac­tos para facil­i­tar la tregua.

La activi­dad diplomáti­ca fue espe­cial­mente inten­sa este jueves en la región. Una del­e­gación egip­cia via­jó a Ramala, en Cisjor­da­nia, para infor­mar a la Autori­dad Nacional Palesti­na (ANP) de la posi­ble tregua, mien­tras el min­istro alemán de Exte­ri­ores, Heiko Maas, vis­ita­ba tan­to Israel como los ter­ri­to­rios palesti­nos, en medio de los esfuer­zos inter­na­cionales por lograr una desescal­a­da de la violencia.

De hecho, el anun­cio del cese de las hotil­i­dades se pro­du­jo mien­tras aún se cel­e­bra­ba una reunión de la Asam­blea Gen­er­al de la ONU con­vo­ca­da para pre­sion­ar a las partes.

¿Cómo han reaccionado las dos partes?

Ambos con­sid­er­an que han sali­do reforza­dos del con­flic­to. El jefe del Esta­do May­or israelí, el jefe del ser­vi­cio de inteligen­cia inte­ri­or y altos man­dos del Ejérci­to «infor­maron a los min­istros sobre los impor­tantes logros de Israel en la operación, algunos de los cuales no tienen prece­dentes», según detal­ló un comu­ni­ca­do ofi­cial recogi­do por Efe.

Mien­tras, el por­tavoz de Hamás, Hazem Qassem, indicó en otro comu­ni­ca­do que «la resisten­cia demues­tra en todos sus pasos que es el escu­do del pueblo y el más capaz de pro­te­ger los fun­da­men­tos de la causa palestina».

En una entre­vista para el diario Al Mayadeen, recogi­da por Europa Press, uno de los líderes de Hamás, Mushir al Mas­ry, se refir­ió al alto el fuego como una «declaración de der­ro­ta» por parte de Israel y una «hui­da del cam­po de batal­la». Al Mas­ry cele­bró «la saga de vic­to­rias» de Hamás durante este últi­mo enfrentamien­to, así como «la unidad y la rev­olu­ción del pueblo», que supieron «pen­e­trar en las for­t­alezas ene­mi­gas, disi­pan­do sus ilu­siones e imponien­do nuevas reglas».

¿Qué otras reacciones ha habido?

El pres­i­dente esta­dounidense, Joe Biden, prometió este jueves, tras anun­cia­rse el alto el fuego, seguir con su «diplo­ma­cia silen­ciosa e incans­able» con Israel y Palesti­na. «Creo que los palesti­nos e israelíes mere­cen igual­mente vivir de for­ma segu­ra y dis­fru­tar de las mis­mas medi­das de lib­er­tad, pros­peri­dad y democ­ra­cia. Mi Admin­is­tración seguirá con su diplo­ma­cia silen­ciosa e incans­able con ese fin», afir­mó, en una alocu­ción televisada.

El sec­re­tario gen­er­al de la ONU, António Guter­res, dio la bien­veni­da al alto el fuego, pero a la vez pidió a los líderes de las partes enfrentadas que comien­cen un «serio diál­o­go» sobre la raíz del conflicto.

¿Cuál es el balance de víctimas?

El lan­za­mien­to de cohetes des­de Gaza, más de 4.400 des­de el ini­cio de la escal­a­da, fue segui­do por la operación mil­i­tar israelí bau­ti­za­da como «Guardian de los Muer­tos», que ha tenido un alto coste mate­r­i­al y humano en el blo­quea­do enclave cos­tero, donde viv­en dos mil­lones de palestinos.

El Ejérci­to israelí atacó más de 800 obje­tivos de las mili­cias y sus oper­a­tivos, y ase­gu­ra haber mata­do a más de 130 milicianos.

En los once días de escal­a­da béli­ca han muer­to al menos 232 palesti­nos, entre ellos 65 menores, y otros 1.900 han resul­ta­do heri­dos. En Israel han muer­to 12 per­sonas, entre ellas dos menores, y más de 340 han resul­ta­do heridas.

Durante estos días tam­bién se ha exten­di­do la vio­len­cia y los enfrentamien­tos civiles entre palesti­nos e israelíes que, más allá de la escal­a­da béli­ca que podría ter­mi­nar este viernes, pare­cen haber abier­to una cri­sis más pro­fun­da en la región.


Con infor­ma­ción de Efe y Europa Press

Los nombres del gabinete de Biden: estos son los elegidos para dar un giro de 180 grados a Estados Unidos

Aunque aún deben ser con­fir­ma­dos por el Sena­do, el pres­i­dente elec­to de Esta­dos Unidos, Joe Biden, tiene ya prác­ti­ca­mente deci­di­dos a todos los miem­bros del equipo con el que arran­cará su leg­is­latu­ra, cua­tro años en los que el demócra­ta pre­tende dar un giro total al mal­tre­cho país que le deja en heren­cia Don­ald Trump.

Y esa inten­ción de cam­bio es, pre­cisa­mente, lo primero que desta­ca en el nue­vo Gob­ier­no. Trump llegó a las elec­ciones con un gabi­nete com­puesto por 20 hom­bres y cua­tro mujeres, un úni­co afroamer­i­cano (a la cabeza del Depar­ta­men­to de Urban­is­mo) y solo una lati­na (encar­ga­da de pequeñas y medi­anas empresas). 

Por con­tra, y aparte del hecho históri­co de que Kamala Har­ris vaya a con­ver­tirse en la primera mujer en ocu­par la vicepres­i­den­cia de EE UU, el gabi­nete de Biden será el más diver­so de la his­to­ria del país y el primero con pari­dad de género. «Como prometí, este es un gabi­nete que rep­re­sen­ta cómo es Esta­dos Unidos, y que aprovecha todo el aban­i­co del poten­cial que ten­emos en nues­tra nación», dijo el pres­i­dente electo.

Doce de los 24 nom­i­na­dos por Biden para su gabi­nete son mujeres (incluyen­do dos can­di­datas para lid­er­ar Inteligen­cia Nacional y el Depar­ta­men­to del Tesoro, algo sin prece­dentes), menos de la mitad de todos los des­ig­na­dos son de raza blan­ca (cua­tro son lati­nos, uno de ellos al frente de inmi­gración), y habrá, si son con­fir­ma­dos, afroamer­i­canos al frente de puestos tan impor­tantes como el Depar­ta­men­to de Defen­sa o la rep­re­sentación ante la ONU.

Tranquilidad para el ‘establishment’

La diver­si­dad —pre­sente no solo en los puestos de direc­ción, sino tam­bién en la com­posi­ción de los depar­ta­men­tos en sí—, no es, en cualquier caso, el úni­co denom­i­nador común del nue­vo gabi­nete: la may­oría de los nom­bra­dos tienen una larga expe­ri­en­cia en car­gos públi­cos de respon­s­abil­i­dad (a difer­en­cia de muchos de los elegi­dos por Trump: mil­lonar­ios, ideól­o­gos o fieles al mag­nate que ocu­pa­ban puestos de gob­ier­no por primera vez), y casi todos tra­ba­jaron ante­ri­or­mente en la Admin­is­tración de Barack Oba­ma.

Se tra­ta, además, de per­files ampli­a­mente recono­ci­dos en sus respec­tivos cam­pos, y tam­bién afines, en prin­ci­pio, al ala más mod­er­a­da del Par­tido Demócra­ta

De momen­to no habrá en el nue­vo Gob­ier­no esta­dounidense ningún Sanders (Biden rev­eló que estu­vo a pun­to de incluir al senador por Ver­mont en su equipo, pero no quiso pon­er en ries­go el con­trol demócra­ta del Sena­do) ni ningu­na Oca­sio-Cortez. Nadie a quienes los repub­li­canos puedan acusar de ‘social­is­tas’, o que puedan des­per­tar rece­los en los demócratas más conservadores.

Porque aunque el Sena­do ten­ga aho­ra may­oría demócra­ta, y el ries­go de que los can­didatos de Biden sean rec­haz­a­dos en la Cámara Alta sea menor, la lucha inter­na en el Par­tido Demócra­ta entre ‘mod­er­a­dos’ y ‘rad­i­cales’ no solo sigue existien­do, sino que es prob­a­ble que mar­que muchos momen­tos clave de la nue­va legislatura.

Estos son, uno a uno, los nuevos hom­bres y mujeres más impor­tantes del presidente:

Relaciones internacionales y seguridad nacional

Sec­re­tario de Esta­do: Antony Blinken

Cen­trista y mod­er­a­do como el pro­pio Biden, Antony Blinken (58 años) se encar­gará de las rela­ciones inter­na­cionales al frente del Depar­ta­men­to de Esta­do (equiv­a­lente a un Min­is­te­rio de Exte­ri­ores), uno de los puestos con más peso en el Gobierno. 

Antony Blinken, cono­ci­do como Tony, ya fue número dos del Depar­ta­men­to durante los dos últi­mos años de la pres­i­den­cia de Barack Oba­ma. Habla francés de man­era flu­i­da y es un firme defen­sor del mul­ti­lat­er­al­is­mo, por lo que tratará de reforzar las des­gas­tadas rela­ciones con los país­es ali­a­dos, cas­ti­gadas por la Admin­is­tración de Trump durante los últi­mos cua­tro años. 

El que con toda prob­a­bil­i­dad será nue­vo sec­re­tario de Esta­do cree en la acogi­da de refu­gia­dos en EE UU, y en Europa como socio prin­ci­pal. Con respec­to al con­flic­to palesti­no-israelí no parece razon­able esper­ar un gran cam­bio en la políti­ca esta­dounidense: Blinken defiende que la solu­ción de dos Esta­dos es «la úni­ca man­era de defend­er el futuro de Israel como un Esta­do democráti­co y judío».

Ten­drá en sus manos, por ejem­p­lo, la gestión de los planes de Biden de volver a inte­grar a EE UU en el Acuer­do de París con­tra el cam­bio climático.

Sec­re­tario de Defen­sa: Lloyd Austin

La nom­i­nación del gen­er­al reti­ra­do Lloyd Austin para sec­re­tario de Defen­sa (y jefe del Pen­tá­gono) es tan históri­ca —sería el primer afroamer­i­cano en ocu­par el car­go— como polémi­ca

La con­tro­ver­sia rad­i­ca en una ley crea­da en 1947 y mod­i­fi­ca­da en 2008, según la cual tienen que pasar al menos siete años para que los mil­itares reti­ra­dos puedan ocu­par el car­go de sec­re­tario de Defen­sa. Puesto que Austin solo lle­va cua­tro años como civ­il, para incor­po­rarse al gabi­nete de Biden, nece­si­tará no solo el vis­to bueno del Sena­do, sino la aprobación de una excep­ción por parte de ambas cámaras del Con­gre­so que le per­mi­ta sortear la ley.

Biden afir­mó al pro­pon­er­lo que «no pediría esta excep­ción si no crey­era que este momen­to en la his­to­ria lo exige».

Austin, de 67 años, fue jefe del Coman­do Cen­tral encar­ga­do de las opera­ciones en Irak, Afgan­istán, Yemen y Siria, la may­oría de los país­es en los que EE UU está en guer­ra. Como gen­er­al del Ejérci­to de Tier­ra, ocupó ese car­go entre 2013 y 2016, cuan­do se retiró tras casi 40 años de servicio.

Sec­re­tario de Seguri­dad Nacional: Ale­jan­dro Mayorkas

El equipo de Seguri­dad Nacional de Biden estará encabeza­do por un lati­no, el cubano-esta­dounidense Ale­jan­dro May­orkas, quien ya ocupó un car­go en ese grupo durante el Gob­ier­no de Oba­ma. May­orkas, sub­sec­re­tario del Depar­ta­men­to de Seguri­dad Nacional (DHS) entre 2013 y 2016, encabezará una agen­cia que tiene a su car­go asun­tos claves como la seguri­dad fron­ter­i­za y la inmigración.

Naci­do en La Habana en 1959, May­orkas ha sido además direc­tor de Ser­vi­cios de Ciu­dadanía e Inmi­gración de EE UU, una de las depen­den­cias que mane­ja el DHS. Durante su gestión, lid­eró el desar­rol­lo y la imple­mentación del pro­gra­ma de Acción Diferi­da para los Lle­ga­dos en la Infan­cia (DACA, en inglés), el plan que la Admin­is­tración de Oba­ma dis­eñó para pro­te­ger de la deportación a los miles de jóvenes traí­dos por sus padres indoc­u­men­ta­dos a EE UU cuan­do eran niños (los cono­ci­dos como dream­ers, soñadores).

Su nom­bramien­to ha sido inter­pre­ta­do com un guiño de Biden a la inmi­gración tras cua­tro años de mano dura de Trump.

Direc­to­ra de Inteligen­cia Nacional: Avril Haines

De ser con­fir­ma­da por el Sena­do, Avril Haines, de 51 años, se con­ver­tirá en la primera mujer en diri­gir el Depar­ta­men­to de Inteligen­cia Nacional de Esta­dos Unidos.

Haines sirvió en la Admin­is­tración de Oba­ma como abo­ga­da de Seguri­dad Nacional y fue sub­di­rec­to­ra de la CIA entre 2013 y 2017. De hecho, fue tam­bién la primera mujer en ocu­par ese segun­do car­go, y durante el tiem­po que estu­vo en el puesto decidió no aplicar medi­das dis­ci­pli­nar­ias con­tra el per­son­al de la agen­cia al que un comité del Sena­do acusó de haber entra­do de man­era improce­dente en sus ordenadores.

Emba­jado­ra ante las Naciones Unidas: Lin­da Thomas-Greenfield

La vet­er­ana diplomáti­ca Lin­da Thomas-Green­field, de 68 años y naci­da en Bak­er (Luisiana), será el ros­tro de Wash­ing­ton ante las Naciones Unidas, en lo que se pre­vé como el regre­so de EE UU al multilateralismo.

Thomas-Green­field fue la sec­re­taria de Esta­do Asis­tente para Asun­tos Africanos entre 2013 y 2017. Des­de ese puesto se encar­gó de coor­di­nar las políti­cas de la Admin­is­tración de Oba­ma para África.

Durante sus más de 35 años de expe­ri­en­cia en el ser­vi­cio exte­ri­or de EE UU, ha sido emba­jado­ra en Liberia entre 2008 y 2012, y ha desem­peña­do diver­sos car­gos en las lega­ciones de Kenia, Pak­istán o Suiza.

Aban­donó la car­rera diplomáti­ca en 2017 en medio de la con­tro­ver­ti­da ren­o­vación lle­va­da a cabo por Trump en el Depar­ta­men­to de Estado.

Política económica

Sec­re­taria del Tesoro: Janet Yellen

Si, como se espera, el Sena­do la rat­i­fi­ca como sec­re­taria del Tesoro, Janet Yellen, antigua respon­s­able de la Reser­va Fed­er­al (Fed), será la primera mujer en ocu­par esta esen­cial cartera (equiv­a­lente a un Min­is­te­rio de Finan­zas, o de Economía), un hito que ya mar­có al ser la primera pres­i­den­ta del ban­co cen­tral esta­dounidense, entre 2014 y 2018.

Yellen será la encar­ga­da de lid­er­ar el tra­ba­jo del Gob­ier­no en la recu­peración económi­ca de la cri­sis provo­ca­da por la pan­demia. En la Fed, destacó por prestar más aten­ción de lo habit­u­al en sus pre­de­ce­sores al manda­to de pro­mover un mer­ca­do lab­o­ral fuerte, además de al man­ten­imien­to de la inflación, lo que le costó algu­nas críti­cas de repub­li­canos que con­sid­er­a­ban que se esta­ba extralimitando.

A sus 74 años, Yellen es una figu­ra muy respeta­da en Wash­ing­ton. Es doc­to­ra en Economía por la Uni­ver­si­dad de Yale y ha sido pro­fe­so­ra en cen­tros tan pres­ti­giosos como Har­vard, la Lon­don School of Eco­nom­ics, o Berkeley.

Direc­to­ra del Con­se­jo de Asesores Económi­cos: Cecil­ia Rouse

Cecil­ia Rouse es econ­o­mista lab­o­ral y decana de la Escuela de Asun­tos Públi­cos e Inter­na­cionales de la Uni­ver­si­dad de Prince­ton. Fue miem­bro del Con­se­jo de Asesores Económi­cos (CEA) durante la Admin­is­tración de Oba­ma, y del Con­se­jo Económi­co Nacional durante la Admin­is­tración de Clin­ton. Si es con­fir­ma­da, Rouse será la pimera per­sona afroamer­i­cana en pre­sidir la CEA.

Rep­re­sen­tante de Com­er­cio Exte­ri­or: Kather­ine Tai

La letra­da Kather­ine Tai ya tra­ba­jó para la Ofic­i­na del Rep­re­sen­tante de Com­er­cio Exte­ri­or durante la pres­i­den­cia de Oba­ma, como la prin­ci­pal abo­ga­da encar­ga­da de asun­tos con Chi­na. Des­de la lle­ga­da de Trump a la Casa Blan­ca, Tai era la aseso­ra com­er­cial jefe de los demócratas en el Comité de Medios y Arbi­trios de la Cámara Baja.

Fue la segun­da mujer de ori­gen asiáti­co nom­i­na­da por Biden para ocu­par un puesto de ran­go min­is­te­r­i­al en su gabi­nete, después de que el pres­i­dente elec­to pro­pusiera a Neera Tanden como direc­to­ra de la Ofic­i­na de Admin­is­tración y Presupuesto.

Sec­re­taria de Com­er­cio: Gina Raimondo

La elegi­da para lid­er­ar el Depar­ta­men­to de Com­er­cio es la actu­al gob­er­nado­ra del esta­do de Rhode Island, y fue una de las can­di­datas que Biden llegó a con­sid­er­ar como vicepres­i­den­ta, antes de decidirse por Kamala Harris. 

Al prin­ci­pio de su car­rera, Gina Rai­mon­do fundó una empre­sa de cap­i­tal de ries­go y fue la tesor­era gen­er­al de Rhode Island. Como gob­er­nado­ra se ha cen­tra­do en for­ma­ción lab­o­ral, prés­ta­mos para pequeñas empre­sas y energías limpias.

Jefa de la Admin­is­tración de Pequeñas Empre­sas: Isabel Guzmán

Primera mujer lati­na elegi­da para el gabi­nete, Isabel Guzmán cre­ció en Cal­i­for­nia, tra­ba­jan­do jun­to a su padre en pequeños nego­cios vet­eri­nar­ios. Es, des­de abril de 2019, la direc­to­ra de la Ofic­i­na de Pro­mo­ción de Pequeñas Empre­sas en ese esta­do, una posi­ción para la cual fue des­ig­na­da por el gob­er­nador Gavin Newsom. 

Guzmán es tam­bién fun­dado­ra de un nego­cio lla­ma­do Gov­Con­tract­Pros, que ayu­da a las empre­sas pequeñas en los trámites de con­tratos con el Gob­ier­no fed­er­al. Durante el Gob­ier­no de Oba­ma ocupó un puesto ejec­u­ti­vo en el mis­mo depar­ta­men­to del que aho­ra se hará cargo.

Otros miembros del gabinete

Fis­cal Gen­er­al: Mer­rick Garland

En 2016, Oba­ma designó a Mer­rick Gar­land para el Tri­bunal Supre­mo, pero la may­oría repub­li­cana en el Sena­do blo­queó durante meses su con­fir­ma­ción para poder colo­car a un mag­istra­do más con­ser­vador después de las elec­ciones de ese año. La man­io­bra rompió el sueño del metic­u­loso juez fed­er­al, que lle­va más de dos décadas en la Corte de Apela­ciones del Dis­tri­to de Colum­bia. Aho­ra, Joe Biden ha deci­di­do dar­le una segun­da opor­tu­nidad, nom­inán­do­lo como Fis­cal Gen­er­al (equiv­a­lente a un min­istro de Jus­ti­cia) de EE UU.

Gar­land, de 68 años, se estrenó hace décadas en el Depar­ta­men­to de Jus­ti­cia como asis­tente del que entonces era fis­cal gen­er­al, Ben Civilet­ti. Ha ase­gu­ra­do que sus pri­or­i­dades, si le con­fir­ma el Sena­do, serán «ase­gu­rar la igual­dad racial en el sis­tema de jus­ti­cia» y com­bat­ir «la ame­naza cam­biante del extrem­is­mo violento».

Sec­re­tario de Salud: Xavier Becerra

Actu­al fis­cal gen­er­al de Cal­i­for­nia, Xavier Becer­ra, de ori­gen mex­i­cano, tiene más de 20 años de expe­ri­en­cia leg­isla­ti­va. Llegó a ser el his­pano con may­or ran­go en el Con­gre­so, ayudó a impul­sar la aprobación de la ley cono­ci­da como Oba­macare, y lid­eró en noviem­bre su defen­sa ante el Tri­bunal Supremo.

Si es con­fir­ma­do por el Sena­do, Becer­ra será el primer lati­no en diri­gir el Depar­ta­men­to de Salud y Ser­vi­cios Humanos.

Sec­re­taria de Vivien­da y Desar­rol­lo Urbano: Mar­cia Fudge

Mar­cia Fudge, de 68 años, es con­gre­sista por Ohio en la Cámara Baja des­de 2009 y ante­ri­or­mente fue alcalde­sa de la ciu­dad de War­rensville Heights, tam­bién en ese estado.

Si es con­fir­ma­da por el Sena­do, la leg­is­lado­ra demócra­ta será la segun­da per­sona afroamer­i­cana con ran­go min­is­te­r­i­al en el gabi­nete de Biden, jun­to al gen­er­al reti­ra­do Lloyd Austin en Defensa.

Sec­re­tario de Agri­cul­tura: Tom Vilsack

Tom Vil­sack, de 69 años, fue sec­re­tario de Agri­cul­tura durante los ocho años de la pres­i­den­cia de Oba­ma. Antes de lle­gar al Gob­ier­no fed­er­al, Vil­sack fue gob­er­nador de Iowa, senador estatal y alcalde.

Sec­re­tario de Asun­tos de los Vet­er­a­nos: Denis McDonough

Denis McDo­nough es tam­bién un viejo cono­ci­do de Joe Biden. Tra­ba­jó en la Admin­is­tración de Oba­ma como jefe de Gabi­nete, viceas­esor de Seguri­dad Nacional y jefe de Gabi­nete del Con­se­jo de Seguri­dad Nacional.

Sec­re­tario de Tra­ba­jo: Mar­ty Walsh

Mar­ty Walsh, actu­al alcalde de Boston, fue miem­bro de la Cámara de Rep­re­sen­tantes de Mass­a­chus­sets y, ante­ri­or­mente, pres­i­dente sindi­cal. Durante sus dos leg­is­lat­uras al frente de la alcaldía de Boston se ha cen­tra­do en cues­tiones como el aumen­to del salario mín­i­mo. Cuen­ta con el respal­do de los grandes sindi­catos del país. 

Biden desveló que se planteó nom­i­nar como sec­re­tario de Tra­ba­jo a Bernie Sanders, su prin­ci­pal rival en las pri­marias demócratas y una de las fig­uras pro­gre­sis­tas más influyentes de EE UU. Sin embar­go, tras con­statar el ajus­ta­do resul­ta­do de las elec­ciones al Sena­do en Geor­gia, decidió que no podía arries­garse a dejar vacante el escaño por Ver­mont que ocu­pa Sanders, y que los repub­li­canos pudier­an con­quis­tar­lo y quitar­les las rien­das de la Cámara Alta.

Sec­re­tario de Trans­porte: Pete Buttigieg

Pete Buttigieg, exri­val de Biden en las pri­marias demócratas y uno de los ros­tros emer­gentes del Par­tido Demócra­ta, podría con­ver­tirse en el primer miem­bro de la comu­nidad LGTBI en ser con­fir­ma­do por el Sena­do de EE UU para un puesto de sec­re­tario en el Gobierno.

Cat­a­pul­ta­do a la fama por las pri­marias, el exal­calde de South Bend (Indi­ana), pasó de ser un descono­ci­do para la may­or parte de los esta­dounidens­es a ser el favorito en la ban­ca­da mod­er­a­da del par­tido, después de ganar por un estre­cho mar­gen los cau­cus de Iowa.

Buttigieg, de 38 años y abier­tamiente gay, se per­filó como un mile­nial mod­éli­co que mez­cla­ba su men­saje de esper­an­za con val­ores pro­fun­da­mente cris­tianos y la con­stante reivin­di­cación de su condi­ción como vet­er­a­no del Ejérci­to, ya que com­bat­ió en Afganistán.

Sec­re­taria de Energía: Jen­nifer Granholm

Gob­er­nado­ra de Michi­gan entre 2003 y 2011, Jen­nifer Granholm es una defen­so­ra del vehícu­lo eléc­tri­co y del desar­rol­lo de tec­nologías energéti­cas alter­na­ti­vas, por lo que su nom­bramien­to se inter­pre­ta como un espal­dara­zo de Biden al com­bate a la cri­sis climática.

El Depar­ta­men­to de Energía está encar­ga­do del man­ten­imien­to del pro­gra­ma de armas nuclear­es, algo en lo que Granholm no tiene expe­ri­en­cia y que con­sume aprox­i­mada­mente el 75% de su pre­supuesto, unos 27.000 mil­lones de dólares.

Sec­re­taria de Inte­ri­or: Deb Haaland

La leg­is­lado­ra Deb Haa­land será, si es con­fir­ma­da por el Sena­do, la primera nati­va amer­i­cana al frente del Depar­ta­men­to de Inte­ri­or. Su elec­ción supone un pun­to de inflex­ión en los 171 años de his­to­ria del depar­ta­men­to encar­ga­do de admin­is­trar los recur­sos nat­u­rales del país, inclu­i­dos los ter­ri­to­rios trib­ales, y que ha tenido una relación com­pli­ca­da con las 574 tribus recono­ci­das a niv­el fed­er­al en EE UU.

Haa­land prometió que con­ver­tirá el depar­ta­men­to en una insti­tu­ción que mit­igue la cri­sis climáti­ca, tras años en los que ha sido el prin­ci­pal pro­mo­tor de los com­bustibles fósiles.

Sec­re­tario de Edu­cación: Miguel Cardona

El lati­no Miguel Car­dona es un antiguo pro­fe­sor de escuela públi­ca y el actu­al encar­ga­do de super­vis­ar todos los cen­tros educa­tivos en el esta­do de Con­necti­cut. Con la prop­ues­ta de Car­dona, Biden cumple con su prome­sa de ele­gir a un pro­fe­sor como sec­re­tario del Depar­ta­men­to de Educación. 

Naci­do en Con­necti­cut de padres puer­tor­riqueños, Car­dona ejerce des­de 2019 como sec­re­tario de Edu­cación de ese esta­do, un puesto des­de el que ha tenido que super­vis­ar la enseñan­za a dis­tan­cia de miles de estu­di­antes debido a la pan­demia. Cuan­do los cen­tros de enseñan­za cer­raron sus puer­tas, Car­dona se apresuró a entre­gar 100.000 orde­nadores portátiles a los estu­di­antes de su esta­do para ase­gu­rarse de que podían seguir las clases.

Otros puestos clave

Direc­tor de la CIA: William Burns

Will­liam J. Burns es un vet­er­a­no diplomáti­co que acu­mu­la tres décadas de expe­ri­en­cia en el ser­vi­cio exte­ri­or (des­de 1982) y que, entre otros car­gos, ha sido emba­jador en Rusia (2005–08) y adjun­to al sec­re­tario de Esta­do (2011–14).

Biden ha ase­gu­ra­do que Burns com­parte con él la con­vic­ción de que los ser­vi­cios de inteligen­cia deben ser «apolíti­cos» y que sus servi­dores han de ser vis­tos con «grat­i­tud y respeto», al tiem­po que señala que los esta­dounidens­es «dormirán más tran­qui­los» con él al frente de la CIA.

Será el primer jefe del ser­vi­cio de inteligen­cia, espi­ona­je y con­traes­pi­ona­je que pro­cede del Depar­ta­men­to de Esta­do, con lo que su per­fil se adap­ta más al de un diplomáti­co que al del más típi­co «hal­cón» nom­bra­do tradi­cional­mente al frente de la CIA.

Burns suma a su largo cur­rícu­lum su expe­ri­en­cia en el pro­ce­so de paz en Ori­ente Medio y en el acuer­do nuclear con Irán durante la Admin­is­tración de Obama.

Admin­istrado­ra de la Agen­cia para el Desar­rol­lo Inter­na­cional: Saman­tha Power

Saman­tha Pow­er tra­ba­jó para la Admin­is­tración de Oba­ma como emba­jado­ra de EE UU ante las Naciones Unidas y, ante­ri­or­mente, for­mó parte del per­son­al del Con­se­jo de Seguri­dad Nacional como aseso­ra espe­cial del pres­i­dente y direc­to­ra sénior de Asun­tos Mul­ti­lat­erales y Dere­chos Humanos.

De ori­gen irlandés y licen­ci­a­da en Artes por la Uni­ver­si­dad de Yale, Pow­er comen­zó su car­rera como cor­re­spon­sal de guer­ra en Bosnia y, antes de su ser­vi­cio en el Gob­ier­no, fue direc­to­ra ejec­u­ti­va fun­dado­ra del Cen­tro Carr para Políti­cas de Dere­chos Humanos en la Escuela de Gob­ier­no John F. Kennedy de la Uni­ver­si­dad de Harvard.

Direc­to­ra de los Cen­tros para el Con­trol y Pre­ven­ción de Enfer­medades: Rochelle Walensky

La doc­to­ra Rochelle Walen­sky, exper­ta en enfer­medades infec­ciosas de la Escuela de Med­i­c­i­na de Har­vard, y que ejerce actual­mente en el Hos­pi­tal Gen­er­al de Mass­a­chu­setts, en Boston, es la elegi­da como próx­i­ma direc­to­ra de los Cen­tros para el Con­trol y Pre­ven­ción de Enfer­medades (CDC).

Walen­sky será uno de los prin­ci­pales nom­bres en la lucha con­tra la pan­demia, jun­to al prop­uesto como sec­re­tario de Salud, Xavier Becer­ra; el epi­demiól­o­go prin­ci­pal del país, Antho­ny Fau­ci (como asesor médi­co jefe de Biden); Jef­frey Zients, un exfun­cionario de la Admin­is­tración de Oba­ma y que diri­girá la respues­ta a la COVID-19 des­de la Casa Blan­ca; y el doc­tor Vivek Murthy, nom­i­na­do a ciru­jano gen­er­al de EE UU, car­go que ya ocupó en los últi­mos años de Obama.

Direc­tor de la Agen­cia de Pro­tec­ción Medioam­bi­en­tal: Michael Regan

Michael Regan es actual­mente es el máx­i­mo respon­s­able de cal­i­dad ambi­en­tal en Car­oli­na del Norte y pre­vi­a­mente tra­ba­jó en la Agen­cia de Pro­tec­ción Medioam­bi­en­tal durante las admin­is­tra­ciones de Bill Clin­ton (1993–2001) y de George W. Bush (2001–2009).

«Vamos a actu­ar con urgen­cia con­tra el cam­bio climáti­co, pro­te­gien­do el agua e imple­men­tan­do un mar­co de jus­ti­cia medioam­bi­en­tal», ha prometi­do Regan, quien, no obstante, tam­bién ha ten­di­do una mano a la indus­tria de los com­bustibles fósiles para encon­trar «pun­tos en común» y tra­ba­jar por un futuro mejor.

De ser con­fir­ma­do por la Cámara Alta, será el primer afroamer­i­cano en lid­er­ar el organismo.

Casa Blanca, consejeros y enviados especiales

Jefe de Gabi­nete: Ron Klain

Abo­ga­do y asesor de Biden durante años (incluyen­do la eta­pa del Gob­ier­no de Oba­ma, la eta­pa en el Sena­do y la cam­paña elec­toral), Ron Klain será el Jefe de Gabi­nete del nue­vo pres­i­dente, un puesto de gran influ­en­cia cuyo respon­s­able es el encar­ga­do de diri­gir la Casa Blan­ca en nom­bre del mandatario.

Klain, que fue el respon­s­able de la respues­ta de la Casa Blan­ca a la cri­sis del ébo­la en 2014, ha sido muy críti­co con la gestión de la pan­demia del coro­n­avirus por parte del Gob­ier­no de Trump,

Con­se­jero de Seguri­dad Nacional: Jake Sullivan

Jake Sul­li­van, de 43 años, se per­fi­la como uno de los asesores de Seguri­dad Nacional más jóvenes que ha tenido la Casa Blan­ca en décadas (el segun­do más joven después de McGe­orge Bundy, que ocupó el car­go con 41 años bajo el manda­to de Kennedy). 

Con una amplia trayec­to­ria en exte­ri­ores, fue tam­bién asesor de seguri­dad nacional de Biden durante su segun­do manda­to como vicepres­i­dente de Oba­ma, y sub­jefe de Gabi­nete de la exsec­re­taria de Esta­do Hillary Clin­ton, quien le definió como «un tal­en­to que se encuen­tra una vez en cada generación».

Sul­li­van tuvo un papel deter­mi­nante en las nego­cia­ciones que con­du­jeron al acuer­do nuclear con Irán en 2015.

Envi­a­do Pres­i­den­cial Espe­cial para el Cli­ma: John Kerry

Biden ha escogi­do a un peso pesa­do de la políti­ca esta­dounidense, John Ker­ry, para el nue­vo car­go de Envi­a­do Espe­cial para el Cli­ma (el lla­ma­do zar del cli­ma), con el que el pres­i­dente elec­to quiere recal­car la urgen­cia de la lucha con­tra el calen­tamien­to glob­al por parte de su Administración.

De 76 años y naci­do en Auro­ra (Col­orado), Ker­ry es exse­nador, ex sec­re­tario de Esta­do (entre 2013 y 2017, con Oba­ma) y exas­pi­rante demócra­ta a la Pres­i­den­cia en 2004. En 2015, fue pre­cisa­mente él quien rat­i­ficó la entra­da de EE UU en el Acuer­do del Cli­ma de París.

Su nom­bramien­to no requiere la con­fir­ma­ción del Senado.

Direc­tor del Con­se­jo Económi­co Nacional: Bri­an Deese

Como su prin­ci­pal asesor económi­co, Biden ha elegi­do a Bri­an Deese, quien jugó un impor­tante papel en la nego­ciación del Acuer­do de París bajo el Gob­ier­no de Oba­ma. Es otro de los nom­bramien­tos que pone de man­i­fiesto la inten­ción de Biden de usar su políti­ca económi­ca para luchar con­tra el cam­bio climáti­co. Al igual que en el caso de Ker­ry, este puesto tam­poco nece­si­ta ser rat­i­fi­ca­do por el Senado.

Deese, de 42 años, lle­va casi dos décadas tra­ba­jan­do para políti­cos demócratas: primero asesoró al pro­pio Ker­ry durante su cam­paña pres­i­den­cial de 2004 con­tra el entonces pres­i­dente George W. Bush (2001–2009) y, más tarde, tra­ba­jó para Hillary Clin­ton y para el después man­datario Barack Oba­ma en los comi­cios de 2008.

Sec­re­taria de Pren­sa: Jen Psaki

Jen Psa­ki es miem­bro del equipo de tran­si­ción pres­i­den­cial de Biden. Ante­ri­or­mente tra­ba­jó en la Admin­is­tración de Oba­ma como direc­to­ra de comu­ni­ca­ciones y por­tavoz del Depar­ta­men­to de Estado. 

Psa­ki tam­bién tra­ba­jó en las dos cam­pañas pres­i­den­ciales de Oba­ma y en la cam­paña pres­i­den­cial de 2004 de John Kerry.

Direc­to­ra de la Ofic­i­na de Asun­tos Inter­gu­ber­na­men­tales: Julie Chávez Rodríguez

La lati­na Julie Chávez Rodríguez, que tra­ba­jó tam­bién en el equipo de la cam­paña elec­toral de Biden, pasará a ocu­par el puesto de direc­to­ra de la Ofic­i­na de Asun­tos Inter­gu­ber­na­men­tales de la Casa Blanca. 

Chávez Rodríguez es nati­va de Cal­i­for­nia con ascen­den­cia mex­i­cana y nieta del líder de dere­chos civiles César Chávez. Estu­vo tra­ba­jan­do en la cam­paña pres­i­den­cial de Kamala Har­ris como direc­to­ra políti­co-nacional y jefa de per­son­al itinerante.

Durante la Admin­is­tración de Oba­ma, fue asis­tente espe­cial del pres­i­dente y sub­di­rec­to­ra prin­ci­pal de la Ofic­i­na de Par­tic­i­pación Públi­ca. Tam­bién ha tra­ba­ja­do en el Depar­ta­men­to de Interior.

Asesor Prin­ci­pal de la Primera Dama: Antho­ny Bernal

El elegi­do para el puesto de Asesor Prin­ci­pal de la Primera Dama (la esposa del pres­i­dente, Jill Biden) Bernal fue jefe de per­son­al y sub­di­rec­tor durante la cam­paña y ha tra­ba­ja­do para la famil­ia Biden durante más de una década. 

Naci­do en Ari­zona y grad­u­a­do de la Uni­ver­si­dad de Texas en El Paso, Bernal tra­ba­jó con el pres­i­dente Bill Clin­ton y el vicepres­i­dente Al Gore y tam­bién ha ocu­pa­do var­ios puestos en el sec­tor pri­va­do, inclu­so en rela­ciones inter­na­cionales en Coca-Cola.

Jefa de Gabi­nete de la Primera Dama: Julis­sa Reynoso Pantaleon

Reynoso Pan­ta­le­on es socia de un bufete de abo­ga­dos glob­al y ha sido nom­bra­da como jefa de per­son­al de Jill Biden. En la Admin­is­tración de Oba­ma, desem­peñó el car­go de emba­jado­ra de Esta­dos Unidos en Uruguay y fue sub­sec­re­taria de esta­do adjun­ta para el hem­is­fe­rio occidental. 

Es orig­i­nar­ia de la Repúbli­ca Domini­cana y emi­gró a los Esta­dos Unidos cuan­do tenía 7 años. Cre­ció en el Bronx y se graduó entre la Uni­ver­si­dad de Har­vard, la Uni­ver­si­dad de Cam­bridge y la Fac­ul­tad de Dere­cho de Columbia.

Vices­ec­re­taria de Salud y Ser­vi­cios Humanos: Rachel Levine

La elegi­da para ocu­par la Vices­ec­re­taría del Depar­ta­men­to de Salud y Ser­vi­cios Humanos ha sido a la doc­to­ra Rachel Levine, que sería la primera per­sona abier­ta­mente trans­género en ocu­par un car­go de este niv­el fed­er­al si recibe el apoyo del Senado.

Has­ta aho­ra era sec­re­taria de Salud de Pen­sil­va­nia y una de las respon­s­ables de la gestión de la pan­demia en el esta­do; puestos que, según el pres­i­dente elec­to, Joe Biden, ha alcan­za­do al demostrar una pro­fun­da expe­ri­en­cia y ser una servi­do­ra públi­ca efectiva.

Ganar con menos votos que el rival: el peculiar sistema electoral de EE UU podría beneficiar de nuevo a Trump

En las elec­ciones de 2016 Don­ald Trump recibió unos 3,2 mil­lones de votos menos que su rival demócra­ta, Hillary Clin­ton, a pesar de lo cual el can­dida­to repub­li­cano obtu­vo la vic­to­ria, al aca­parar más votos en el Cole­gio Elec­toral. Cua­tro años después, la his­to­ria podría repetirse.

Miles de sim­u­lacros por orde­nador real­iza­dos en la Uni­ver­si­dad de Colum­bia indi­can que, si el lla­ma­do voto pop­u­lar (el número total de sufra­gios que recibe cada can­dida­to) aca­ba sien­do muy igual­a­do, el pecu­liar sis­tema de Cole­gio Elec­toral por el que se rigen los comi­cios pres­i­den­ciales en EE UU volverá a incli­narse la sem­ana que viene a favor del actu­al inquili­no de la Casa Blan­ca, aunque algo menos que en 2016, según señala un estu­dio pub­li­ca­do esta sem­ana en la revista Pro­ceed­ings of the Nation­al Acad­e­my of Sci­ences (PNAS), y recogi­do por Efe.

Los respon­s­ables del informe, Robert Erik­son, un pro­fe­sor de cien­cias políti­cas, y Karl Sig­man, pro­fe­sor de inge­niería indus­tri­al, exam­i­naron la for­ma en que los resul­ta­dos del Cole­gio Elec­toral están condi­ciona­dos por el modo en que los Esta­dos votaron en elec­ciones pre­vias. Tras analizar los desen­laces elec­torales des­de el año 1980, y después de efec­tu­ar miles de sim­u­lacros, con­cluyeron que Trump ten­drá ven­ta­ja en el Cole­gio Elec­toral frente a su rival demócra­ta, el ex vicepres­i­dente Joe Biden, en el caso de que el resul­ta­do sea, como se pre­vé, ajustado.

Los autores sostienen que, de acuer­do con los datos de su análi­sis, el pun­to de inflex­ión entre una prob­a­ble vic­to­ria demócra­ta o repub­li­cana en el Cole­gio Elec­toral no está en un voto pop­u­lar repar­tido 50 a 50, sino más bien en una horquil­la de un 51% de voto demócra­ta frente a un 49% republicano. 

Actual­mente, las encues­tas dan a Biden el lid­er­az­go con un 52,1% del voto pop­u­lar, mien­tras que Trump acu­mu­la el 43%, según la media pon­der­a­da que elab­o­ra la web espe­cial­iza­da FiveThirtyEight.

Erik­son recuer­da que Trump sal­ió airoso del Cole­gio Elec­toral debido a su vic­to­ria por már­genes muy estre­chos en Wis­con­sin, Michi­gan y Pen­sil­va­nia, pero que hay otros Esta­dos, como Ari­zona, Flori­da, Geor­gia y Car­oli­na del Norte, que «tam­bién podrían ten­er peso en 2020».

El voto delegado

A difer­en­cia de la may­oría de las otras democ­ra­cias del mun­do, en Esta­dos Unidos el pres­i­dente no resul­ta elegi­do direc­ta­mente a par­tir del voto de los ciu­dadanos. No es, por tan­to, el voto pop­u­lar el que deter­mi­na quién ocu­pará el Despa­cho Oval, sino el Cole­gio Elec­toral, en cuyos miem­bros los ciu­dadanos del­e­gan esa función. 

Este Cole­gio está for­ma­do por 538 com­pro­mis­ar­ios o elec­tores –nom­i­na­dos por los par­tidos y dis­tribui­dos en pro­por­ción a la población de cada esta­do– que, en nom­bre de los ciu­dadanos, votan en los 50 esta­dos del país y el Dis­tri­to de Colum­bia (sede de la cap­i­tal). Para ser elegi­do, el can­dida­to debe ten­er una may­oría (al menos 270) de los votos emi­ti­dos por el Cole­gio Elec­toral, y si ninguno de los dos la logra, la decisión pasa al Con­gre­so. Cada com­pro­mis­ario emite un voto elec­toral que debe ser, en prin­ci­pio, para el can­dida­to más vota­do en el Esta­do, sal­vo en los casos de Nebras­ka y Maine, donde el voto elec­toral se dis­tribuye en fun­ción del por­centa­je de los votos obtenidos.

El can­dida­to que recibe la may­oría de los votos de un Esta­do gana de esta for­ma todos los sufra­gios emi­ti­dos por los elec­tores de ese Esta­do, y por eso las cam­pañas elec­torales se con­cen­tran en ganar el voto pop­u­lar en una com­bi­nación de los Esta­dos que otorguen una may­oría de elec­tores, en lugar de en con­seguir el may­or número de votos a niv­el nacional.

Mandato ciudadano

La con­se­cuen­cia de este sis­tema es que cuan­do una per­sona deposi­ta su voto por un can­dida­to pres­i­den­cial en EE UU, lo que real­mente está hacien­do es pedir a los com­pro­mis­ar­ios de su Esta­do que voten por su aspi­rante en el Cole­gio Elec­toral, algo que se da por hecho, al enten­der­se como un manda­to ciu­dadano. Los com­pro­mis­ar­ios son per­sonas con­sid­er­adas leales al par­tido, y en algunos Esta­dos sus nom­bres apare­cen inclu­so en las papele­tas jun­to a los del can­dida­to a pres­i­dente y vicepresidente.

De hecho, la his­to­ria reg­is­tra tan solo un puña­do de casos (en 1948, 1956, 1960, 1968, 1972, 1976 y 1988) en los que algún elec­tor se negó a apo­yar al can­dida­to con el que se había com­pro­meti­do (en 2000 hubo un voto en blan­co), y una sola vez en la que el Cole­gio Elec­toral no votó por el ganador, cuan­do, en 1836, el órgano le negó a Richard Men­tor John­son los votos nece­sar­ios para ser nom­bra­do vicepres­i­dente. En 2016 hubo siete com­pro­mis­ar­ios que se des­mar­caron en la votación por el pres­i­dente y seis que lo hicieron en la del vicepresidente.

Precedentes

La vic­to­ria de Trump en 2016 pese a haber obtenido menos votos (el 46,15% frente al 48,17% de Clin­ton) no es el úni­co caso en la his­to­ria de la democ­ra­cia esta­dounidense en que el can­dida­to más vota­do acabó der­ro­ta­do. En 1825, ni John Quin­cy Adams ni Andrew Jack­son con­sigu­ieron la may­oría de los votos elec­torales y final­mente la Cámara de Rep­re­sen­tantes eligió a Adams pres­i­dente, a pesar de que Jack­son había recibido más votos populares.

En 1876 Ruther­ford B. Hayes obtu­vo el apoyo casi unán­ime de los Esta­dos pequeños y resultó elegi­do pres­i­dente, a pesar de que Samuel J. Tilden había logra­do 264.000 votos más, y en 1888 Ben­jamin Har­ri­son se impu­so frente a su rival, Grover Cleve­land, que había tenido más sufragios.

Ya en 2000, George W. Bush fue elegi­do con 271 votos elec­torales después de se le adju­dicaran los com­pro­mis­ar­ios de Flori­da —por solo 573 votos— tras la impu­gnación del resul­ta­do y un nue­vo recuen­to, aunque Al Gore había logra­do casi 450.000 votos pop­u­lares más en todo el país.

¿Un sistema injusto?

El Cole­gio Elec­toral fue crea­do por los rep­re­sen­tantes de los Esta­dos que con­for­maron la repúbli­ca, antes de que la may­oría de la población pud­iese votar, y con el obje­ti­vo de evi­tar el dominio de las zonas más pobladas del país. Los autores del estu­dio de la Uni­ver­si­dad de Colum­bia señalan que «a menudo es vis­to como insti­tu­ción injus­ta que puede negar la pres­i­den­cia al ganador del voto pop­u­lar, una cir­cun­stan­cia denom­i­na­da a veces como una ‘inver­sión’ electoral».

Erik­son y Sig­man añaden que hay quienes argu­men­tan que «el Cole­gio Elec­toral favorece a los Esta­dos pequeños, dado que sus cuo­tas siem­pre incluyen dos votos extra que rep­re­sen­tan a los dos senadores que cada Esta­do elige sea cual sea su población».

Otros, sin embar­go, «opinan que el favoritismo se incli­na hacia los Esta­dos más pobla­dos, puesto que el ganador se lle­va todos los rep­re­sen­tantes, lo cual les da un poder enorme». Cal­i­for­nia, por ejem­p­lo, con 39,5 mil­lones de habi­tantes, tiene 55 votos elec­torales (com­pro­mis­ar­ios); Mon­tana, con cer­ca de un mil­lón, tiene 3.

Según expli­ca a Europa Press Jere­my May­er, pro­fe­sor aso­ci­a­do de Políti­ca y Gob­ier­no en la Uni­ver­si­dad George Mason, el sis­tema se ideó de este modo para «evi­tar que hubiera un pres­i­dente region­al, por ejem­p­lo del sur, lo que podría provo­car una nue­va guerra».

El exper­to sub­raya que, tenien­do en cuen­ta que «ben­e­fi­cia a los Esta­dos más pequeños», parece poco prob­a­ble que estos accedan a respal­dar una refor­ma, algo para lo que sería nece­sario enmen­dar la Con­sti­tu­ción, con el respal­do de dos ter­ceras partes del Con­gre­so y de tres cuar­tas partes de los 50 estados.

Biden y Trump chocan por la pandemia, la inmigración y el racismo en un último debate muy duro pero menos caótico

El can­dida­to repub­li­cano a la pres­i­den­cia de EE UU y actu­al pres­i­dente, Don­ald Trump, y su rival demócra­ta, el ex vicepres­i­dente Joe Biden, pro­tag­oni­zaron este jueves en la Uni­ver­si­dad de Bel­mont, en Nashville (Ten­nessee), un segun­do y últi­mo debate elec­toral menos caóti­co que el ante­ri­or cara a cara, pero en el que no fal­taron, al igual que en el primer encuen­tro, graves acusa­ciones y duros inter­cam­bios dialécticos.

A la may­or flu­idez con­tribuyó, sin duda, la medi­da imple­men­ta­da por los orga­ni­zadores de silen­ciar el micró­fono del can­dida­to que no esta­ba en uso de la pal­abra durante los primeros min­u­tos de la inter­ven­ción de su rival, al prin­ci­pio de los dis­tin­tos tramos, para evi­tar inter­rup­ciones. Tam­bién, el hecho de que la mod­er­ado­ra, la peri­odista de la cade­na NBC Kris­ten Welk­er, no lle­gara a perder del todo las rien­das, como le ocur­rió en el ante­ri­or debate a su cole­ga de Fox News, Chris Wallace.

Los can­didatos chocaron en todos los tramos, pero espe­cial­mente en los referi­dos a la inmi­gración y los menores indoc­u­men­ta­dos sep­a­ra­dos de sus famil­ias, la gestión de la pan­demia del coro­n­avirus, el racis­mo, y el supuesto dinero que ambos se acusaron mutu­a­mente de haber recibido de gob­ier­nos extran­jeros. Y Chi­na volvió a ocu­par, como en el ante­ri­or encuen­tro, un lugar predominante.

Una vacuna «en semanas» frente a «un invierno oscuro»

El debate arrancó con la pan­demia de COVID-19 sobre la mesa, una cri­sis san­i­taria que este jueves se sald­a­ba ya con 8.399.689 casos y 222.965 muer­tos en Esta­dos Unidos.

Los dos can­didatos dibu­jaron un panora­ma com­ple­ta­mente difer­ente del reto al que se enfrenta el país. «Creo que habrá una vac­u­na den­tro de sem­anas, y será dis­tribui­da muy rápi­do, está lista», ase­guró Trump. Inter­pela­do por la mod­er­ado­ra, el pres­i­dente recono­ció, no obstante, que no tiene «garan­tías» de que la vac­u­na vaya a dis­tribuirse en ese pla­zo, pero insis­tió en que cree que lle­gará «antes de que acabe el año», a pesar de que muchos cien­tí­fi­cos apun­tan más bien a 2021.

Pre­gun­ta­do sobre cuál será la far­ma­céu­ti­ca que lo con­seguirá, Trump respondió: «Johnson&Johnson lo está hacien­do muy bien, Mod­er­na lo está hacien­do muy bien, Pfiz­er lo está hacien­do muy bien».

Por su parte, Biden acusó al pres­i­dente de no asumir «su respon­s­abil­i­dad» por el impacto de la pan­demia en el país, y sen­ten­ció: «Cualquiera que sea respon­s­able por tan­tas muertes no debería seguir sien­do presidente».

«Esta­mos a pun­to de entrar en un invier­no oscuro, y él no tiene un plan claro» para com­bat­ir la COVID-19, sub­rayó el can­dida­to demócra­ta, a lo que Trump replicó: «[A Biden] le gus­ta meterse en un sótano y quedarse ahí, pero la gente no puede hac­er eso, ten­emos que apren­der a vivir con ello. El 99% de la gente se recu­pera. No podemos cer­rar la nación, ten­emos que abrir las escuelas».

«Dice que esta­mos apren­di­en­do a vivir con esto, ¡increíble! Esta­mos apren­di­en­do a morir con esto», le respondió Biden.

El dinero de Rusia y los impuestos

Otro de los momen­tos ten­sos del debate se pro­du­jo cuan­do ambos se acusaron mutu­a­mente de haber recibido dinero de gob­ier­nos extran­jeros, lo que los dos negaron.

Trump acusó a Biden de haber recibido dinero de Rusia, de haber puesto a su hijo Hunter en una com­pañía gasís­ti­ca ucra­ni­ana y de haber facil­i­ta­do nego­cios para sus her­manos en sitios como Irak: «Joe con­sigu­ió 3,5 mil­lones de dólares de Rusia y vinieron de Putin porque fue muy ami­ga­ble con el exal­calde de Moscú, y fue la esposa del alcalde de Moscú [sic], y ust­ed obtu­vo 3,5 mil­lones de dólares», dijo.

Biden, que negó haber recibido «ni un cen­ta­vo» de gob­ier­nos extran­jeros, respondió que los nego­cios de su hijo en Ucra­nia fueron «éti­cos». «El tipo que se metió en prob­le­mas en Ucra­nia fue este [Trump], que inten­tó sobornar al Gob­ier­no ucra­ni­ano para que dijera algo neg­a­ti­vo sobre mí, lo que no hicieron», añadió el demócrata.

Biden aprovechó tam­bién para recor­dar que Trump «paga más impuestos en el extran­jero que en Esta­dos Unidos» y que tiene «una cuen­ta ban­car­ia sec­re­ta en Chi­na». «Yo he pub­li­ca­do mis impuestos durante toda mi vida, algo que tú no has hecho, ¿por qué? Pub­li­ca tus impuestos». 

Trump replicó, sin pre­sen­tar prue­bas, que él ha «‘prepa­ga­do’ mil­lones y mil­lones de dólares en impuestos». Sobre la supues­ta cuen­ta ban­car­ia en Chi­na, el pres­i­dente alegó que estu­vo acti­va entre 2013 y 2015 cuan­do esta­ba ded­i­ca­do a nego­cios inmobiliarios.

La separación de familias inmigrantes, «criminal»

En el aparta­do ded­i­ca­do a la inmi­gración, Biden, tachó de «crim­i­nal» la políti­ca de sep­a­ración de famil­ias inmi­grantes sin pape­les en la fron­tera, mien­tras que Trump defendió que su Gob­ier­no «tra­ta muy bien» a los 545 niños cuyos padres todavía no ha local­iza­do después de imple­men­tar esa medida.

«Es algo crim­i­nal. Hace que seamos el hazmer­reír del mun­do y vio­la todo los con­cep­tos de lo que somos como nación», dijo el demócra­ta. Trump respondió que su gob­ier­no está «inten­tan­do muy en serio» localizar a los padres de esos menores, a pesar de que no es cier­to que sea su Ejec­u­ti­vo sino que los que lo hacen son abo­ga­dos y gru­pos de dere­chos humanos. 

«Los esta­mos tratan­do tan bien, están en insta­la­ciones que son tan limpias», afir­mó el pres­i­dente, en ref­er­en­cia a los niños sep­a­ra­dos de sus padres. «A los niños los han traí­do ‘coy­otes’ [traf­i­cantes] y mala gente», agregó, algo que Biden rebatió de inmedi­a­to al insi­s­tir en que vinieron «con sus padres».

Trump, además, insultó a los indoc­u­men­ta­dos que, una vez den­tro de EE UU, siguen la ley y se pre­sen­tan ante los tri­bunales de inmi­gración: «Odio decir­lo, pero los úni­cos que podrían apare­cer son los que tienen el coe­fi­ciente int­elec­tu­al más bajo», dijo.

«El menos racista de esta sala», «el más racista de la historia»

«Creo que ten­go bue­nas rela­ciones con todo el mun­do, soy la per­sona menos racista de esta sala», dijo Trump, en el bloque del cara a cara ded­i­ca­do al racis­mo en el país. El pres­i­dente recordó asimis­mo que su rival fue el impul­sor en el Sena­do de una ley del crimen en 1994 que provocó que «miles de afroamer­i­canos ter­mi­nasen entre rejas», y que él aprobó una refor­ma en el sen­ti­do con­trario poco después de lle­gar al poder.

Tam­bién afir­mó que ha sido el pres­i­dente que «más ha hecho por la comu­nidad negra en la his­to­ria de Esta­dos Unidos, con la posi­ble excep­ción de Abra­ham Lin­coln», quien abolió la esclav­i­tud en 1863.

Biden, por su parte, repasó el his­to­r­i­al de comen­tar­ios racis­tas de Trump y recordó que en 1989 abogó por la pena de muerte para un grupo de ado­les­centes afroamer­i­canos cono­ci­dos como los «Cen­tral Park Five» que fueron acu­sa­dos de un crimen que no cometieron.

«Nun­ca hemos respon­di­do del todo a nue­stro ide­al de que todos somos crea­d­os iguales, pero siem­pre nos hemos movi­do hacia allí, paso a paso. Este es el primer pres­i­dente que ha para­do eso, es el pres­i­dente más racista de la his­to­ria mod­er­na de EE UU», dijo el demócrata.

Las claves de un ‘acuerdo del siglo’ a la medida de Israel, inaceptable para los palestinos y oportuno para Trump

«Mi prop­ues­ta pre­sen­ta una opor­tu­nidad con la que ganarían los dos lados, una solu­ción real­ista de dos Esta­dos que resuelve el ries­go que suponía para la seguri­dad de Israel un Esta­do palesti­no». Así desve­la­ba este martes Don­ald Trump en la Casa Blan­ca su «acuer­do del siglo» para Israel y Palesti­na, en una solemne cer­e­mo­nia en la que el pres­i­dente esta­dounidense apare­ció acom­paña­do del primer min­istro israelí en fun­ciones, Ben­jamin Netanyahu, y en la que, sig­ni­fica­ti­va­mente, no hubo rep­re­sentación palesti­na algu­na, ni de ningún otro man­datario internacional.

El acuer­do fue rec­haz­a­do de inmedi­a­to y con vehe­men­cia por el pres­i­dente palesti­no, Mah­mud Abás (lo cal­i­ficó como «la bofe­ta­da del siglo»), y tam­bién por las dis­tin­tas fac­ciones palesti­nas, en una poco habit­u­al mues­tra de unidad. En las calles de Gaza y Cisjor­da­nia el anun­cio fue recibido con airadas protes­tas, mien­tras que Amnistía Inter­na­cional señal­a­ba que se tra­ta de «un man­u­al para más sufrim­ien­to y abusos».

Esper­a­do des­de hace más de dos años, el plan se ha dado final­mente a cono­cer en un momen­to políti­ca­mente cru­cial, tan­to para Trump como para Netanyahu. El primero bus­ca pon­er­le un broche históri­co a su políti­ca inter­na­cional y, según muchos anal­is­tas, desviar tam­bién el foco del juicio políti­co (impeach­ment) al que está sien­do someti­do en el Sena­do; el segun­do, imputa­do por fraude, cohe­cho y abu­so de con­fi­an­za en tres casos de cor­rup­ción, y can­dida­to asimis­mo en los comi­cios gen­erales que cel­e­brará Israel en mar­zo (los ter­ceros en menos de un año), recibe un espal­dara­zo fun­da­men­tal de su prin­ci­pal y más poderoso socio, y prác­ti­ca­mente car­ta blan­ca para con­sol­i­dar prome­sas elec­torales que has­ta aho­ra eran con­sid­er­adas prob­lemáti­cas, como la anex­ión de las colo­nias en los ter­ri­to­rios ocupados.

¿Cuáles son los principales puntos del acuerdo?

En esen­cia, el plan de Trump mantiene la lla­ma­da solu­ción de los dos Esta­dos, recono­cien­do el dere­cho palesti­no a ten­er uno, pero anteponien­do en cualquier caso la seguri­dad de Israel y dan­do por muer­tas las demar­ca­ciones que aún reconoce la ONU. Para ello con­tem­pla cam­bios fron­ter­i­zos que per­mi­tirían a Israel anex­ionarse parte de Cisjor­da­nia. Tam­bién amplía el ter­ri­to­rio palesti­no, pero lo frag­men­ta más aún, dejan­do den­tro los asen­tamien­tos israelíes. Además, en uno de sus aspec­tos más polémi­cos, apun­ta­la Jerusalén como «cap­i­tal indi­vis­i­ble» de Israel y, en prin­ci­pio, de un futuro Esta­do palesti­no que se anto­ja inviable.

¿Quién lo ha negociado y cómo?

Uno de los prin­ci­pales artí­fices del plan es Jared Kush­n­er, yer­no de Trump y asesor del pres­i­dente. Kush­n­er elaboró la hoja de ruta jun­to con el emba­jador esta­dounidense en Israel, David Fried­man, y el aho­ra exen­vi­a­do de la Casa Blan­ca para Ori­ente Medio, Jason Green­blatt.

El equipo hizo un primer ama­go de pre­sen­tar su acuer­do hace dos años, pero acabó aplazán­do­lo una y otra vez, ale­gan­do que quería esper­ar a con­tar con un gob­ier­no estable en Israel, y esperan­do con­seguir asimis­mo más apoyos de los país­es árabes. Mien­tras, Trump seguía hacien­do gestos políti­cos hacia Netanyahu, como el reconocimien­to por parte de Wash­ing­ton de la sober­anía israelí sobre los Altos del Golán.

Los líderes palesti­nos se han nega­do a nego­ciar en los tér­mi­nos pre­vis­tos y, de hecho, no tienen con­tac­to ofi­cial con Wash­ing­ton des­de que Trump recono­ció a Jerusalén como cap­i­tal de Israel en 2017.

¿En qué se diferencia de acuerdos anteriores?

El acuer­do pre­sen­ta­do por Trump incluye nuevas prop­ues­tas ref­er­entes al traza­do de fron­teras entre Israel y los ter­ri­to­rios ocu­pa­dos, y conc­re­ta el esta­tus de Jerusalén, que en pro­ce­sos de paz ante­ri­ores se había deja­do siem­pre como uno de los pun­tos finales sobre los que lle­gar a un con­sen­so, una vez que se hubiesen con­segui­do los demás objetivos.

Resuci­ta además la solu­ción de los dos Esta­dos, que empezó a ges­tarse tras el reconocimien­to mutuo entre Israel y la OLP en 1993, a través de los Acuer­dos de Oslo de ese mis­mo año, pero que esta­ba enter­ra­da en la práctica.

Trump argu­men­tó este martes que su plan de paz es «difer­ente» al de sus pre­de­ce­sores porque con­tiene muchos más detalles «téc­ni­cos» de par­ti­da, con 80 pági­nas de prop­ues­tas. «Esta es la primera vez que Israel ha autor­iza­do la pub­li­cación de un mapa con­cep­tu­al que ilus­tra las con­ce­siones ter­ri­to­ri­ales que está dis­puesto a hac­er para con­seguir la paz», subrayó.

Lo más nove­doso, no obstante, quizá sea que, a difer­en­cia de todos los demás acuer­dos de paz nego­ci­a­dos por Esta­dos Unidos, la Casa Blan­ca no ha bus­ca­do esta vez la aprobación de Palesti­na antes de cer­rar el plan, sino que le ha bas­ta­do la luz verde israelí.

¿Desde cuándo están estancadas las negociaciones?

El últi­mo plan de paz de Wash­ing­ton para la zona lo pre­sen­tó Barack Oba­ma en 2011, e incluía un Esta­do palesti­no basa­do en las fron­teras pre­vias a la Guer­ra de los Seis Días de 1967, «con inter­cam­bios de tier­ra acor­da­dos mutu­a­mente», algo que Netanyahu rechazó.

Aunque hubo un inten­to, fal­li­do, de retomar con­ver­sa­ciones direc­tas entre palesti­nos e israelíes en 2010, la nego­cia­ciones están estancadas des­de 2008, cuan­do Israel lanzó la operación Plo­mo Fun­di­do en la fran­ja de Gaza en respues­ta al lan­za­mien­to de cohetes por Hamás, una operación que dejó más de 1.400 palesti­nos muertos.

¿Cómo cambiarían las fronteras actuales con el plan de Trump, y cómo sería el Estado palestino?

La Casa Blan­ca señala que su plan «quiere lograr un reconocimien­to mutuo del Esta­do de Israel como una nación-Esta­do para el pueblo judío y el futuro Esta­do de Palesti­na como el Esta­do-nación del pueblo palesti­no, con los mis­mos dere­chos civiles para todos los ciudadanos».

El mapa que mar­ca mues­tra, no obstante, un Esta­do palesti­no hiper­frag­men­ta­do a modo de archip­iéla­go, con asen­tamien­tos israelíes en su inte­ri­or, conec­ta­dos con el Esta­do israelí a través de corre­dores que parten el territorio.

Asimis­mo, con­cede a Israel zonas al oeste del valle del río Jordán, situ­adas en Cisjor­da­nia, con lo que este área ocu­pa­da quedaría sin sal­i­da direc­ta a Jor­da­nia, a la que estaría vin­cu­la­da por dos car­reteras que cruzarían ter­ri­to­rio israelí. «El valle del Jordán, que es críti­co para la seguri­dad nacional de Israel, estará bajo la sober­anía de Israel», sen­ten­cia el tex­to. Se tra­ta de una zona que con­sti­tuye alrede­dor del 30% del ter­ri­to­rio de Cisjor­da­nia, y su anex­ión es un reclamo históri­co de la derecha israelí.

Cisjor­da­nia y Gaza estarían unidas a través de un túnel que las conec­taría y que atrav­es­aría Israel.

Según el plan, las nuevas fron­teras garan­ti­zan una «expan­sión ter­ri­to­r­i­al» a los palesti­nos a través de ter­ri­to­rios en el desier­to del Negev, que supon­drían un ter­ri­to­rio «com­pa­ra­ble en tamaño» al que con­tro­la­ban antes de 1967.

Mapa del plan del gob­ier­no esta­dounidense de Don­ald Trump para Israel y Palesti­na. Mapa: Pres­i­den­cia de Esta­dos Unidos

¿Qué pasaría con los asentamientos?

Los asen­tamien­tos israelíes exis­tentes en Cisjor­da­nia (con­sid­er­a­dos ile­gales por la leg­is­lación inter­na­cional) serían incor­po­ra­dos al Esta­do de Israel, que se com­pro­m­e­tería a no con­stru­ir nuevos asen­tamien­tos, expandir los exis­tentes o apro­bar planes para con­struc­ción en las zonas que serán parte del Esta­do de Palestino.

Israel no pro­ced­erá a demol­er estruc­turas exis­tentes, una mora­to­ria que no incluye «con­struc­ciones ile­gales» ni aque­l­las que «supon­gan un ries­go de seguri­dad, según deter­mine el Esta­do de Israel», o «demo­li­ciones de cas­ti­go por actos de terrorismo».

Cer­ca del 97% de los israelíes en asen­tamien­tos en Cisjor­da­nia quedarían en ter­ri­to­rio israelí ady­a­cente, cifra sim­i­lar para los palesti­nos en Cisjor­da­nia que quedarían en ter­ri­to­rio palestino.

¿Y con Jerusalén?

La prop­ues­ta de la Casa Blan­ca reconoce a «Jerusalén como cap­i­tal de Israel» y reit­era que «debería per­manecer como una ciu­dad íntegra».

Además, sostiene que Israel debe ser guardián de los lugares reli­giosos en Jerusalén, tan­to judíos, como cris­tianos y musul­manes, y abo­ga por man­ten­er el «esta­tus quo actual».

En cuan­to a la cap­i­tal del hipotéti­co Esta­do palesti­no, el plan recoge que debería ubi­carse en Jerusalén Este, conc­re­ta­mente, en «todas las zonas al este y el norte de las bar­reras de seguri­dad exis­tentes, incluyen­do Kafr Aqab, la parte este de Shuafat y Abu Dis», y que podría ser renom­bra­da como Al Quds (como la denom­i­nan los árabes) o con otra denom­i­nación que deci­dan los palestinos.

Esto sig­nifi­ca que la posi­ble cap­i­tal palesti­na se localizaría en bar­rios ubi­ca­dos en las afueras de la Jerusalén actual.

¿Algún cambio sobre Gaza?

El plan recuer­da que Gaza ha esta­do gob­er­na­da por el grupo islámi­co Hamás, al que describe como una «orga­ni­zación ter­ror­ista, respon­s­able de asesinatos y ataques a miles de israelíes», y con­cede a Israel la sober­anía de las aguas ter­ri­to­ri­ales de la fran­ja, al con­sid­er­ar que son vitales para la seguri­dad del Esta­do israelí.

Advierte además de que «no habrá mejo­ras sig­ni­fica­ti­vas en Gaza has­ta que haya un alto el fuego con Israel, una desmil­i­ta­rización com­ple­ta de la fran­ja y una estruc­tura de gob­ier­no que per­mi­ta a la comu­nidad inter­na­cional inver­tir de for­ma segu­ra y cómo­da» para mejo­rar su economía.

La ini­cia­ti­va pro­pone tam­bién que Israel ceda ter­ri­to­rio a los palesti­nos cer­ca de Gaza, que pueden ser «áreas pobladas y no pobladas».

¿Quién se encargaría de la seguridad, y cómo?

Israel man­ten­dría una «respon­s­abil­i­dad de seguri­dad pre­dom­i­nante» del Esta­do de Palesti­na, con las fuerzas palesti­nas encar­gadas úni­ca­mente de la seguri­dad inter­na, de la lucha antiter­ror­ista, la seguri­dad fron­ter­i­za y la respues­ta a desastres.

Israel sería respon­s­able de la seguri­dad en los cruces inter­na­cionales y, en el caso de Rafá, en la fron­tera con Egip­to, se abor­darían acuer­dos especí­fi­cos con El Cairo.

Además, Israel man­ten­dría el con­trol del espa­cio aéreo al oeste del río Jordán, mien­tras que la Arma­da israelí podría blo­quear la entre­ga de «armas y mate­ri­ales para la fab­ri­cación de mate­ri­ales en el Esta­do de Palesti­na, inclu­i­da Gaza».

¿Podrían regresar los refugiados palestinos?

La ini­cia­ti­va abor­da uno de los temas más espinosos en unas hipotéti­cas nego­cia­ciones entre israelíes y palesti­nos: el dere­cho de retorno de los refugiados.

A ese respec­to, y pese a lo que establece la res­olu­ción 194 de la ONU, el plan mar­ca que «no habrá dere­cho de retorno, o absor­ción de ningún refu­gia­do palesti­no en Israel».

Establece, no obstante, tres opciones para los refu­gia­dos palesti­nos que busquen un sitio per­ma­nente de res­i­den­cia: «absor­ción» para aque­l­los reg­istra­dos en la Agen­cia de la ONU para los Refu­gia­dos Palesti­nos (UNRWA) en el futuro Esta­do palesti­no; inte­gración en sus país­es actuales de acogi­da; o su reasen­tamien­to en los país­es miem­bros de la Orga­ni­zación de Coop­eración Islámi­ca (OCI), que los acepten.

En ese sen­ti­do, el plan indi­ca que «los her­manos árabes tienen la respon­s­abil­i­dad moral de inte­grar a los refu­gia­dos en sus ter­ri­to­rios del mis­mo modo que los judíos fueron inte­gra­dos en el Esta­do de Israel».

¿Qué limitaciones tendría el nuevo Estado palestino

Entre otras, Palesti­na no podría alcan­zar acuer­dos mil­itares, de Inteligen­cia o seguri­dad con ningún Esta­do u orga­ni­zación que «afecte de for­ma adver­sa la seguri­dad de Israel» ni podrá desar­rol­lar capaci­dades «mil­itares o para­mil­itares» den­tro o fuera de su territorio.

Tam­poco podría unirse a orga­ni­za­ciones inter­na­cionales sin el con­sen­timien­to de Israel, y debería reti­rar sus deman­das con­tra Israel, EE UU y los ciu­dadanos de estos país­es ante el TPI, la CIJ o cualquier otro tri­bunal, así como no recur­rir a Inter­pol con­tra ellos.

Así, el nue­vo esta­do no podría ten­er «capaci­dades que puedan ame­nazar al Esta­do de Israel», mien­tras que Israel ten­dría dere­cho a «des­man­te­lar o destru­ir» insta­la­ciones uti­lizadas para pro­ducir armas o con «propósi­tos hos­tiles», así como para adop­tar medi­das de seguri­dad para man­ten­er Palesti­na «desmil­i­ta­riza­da».

¿Recoge el plan alguna demanda palestina?

Según declaró a Efe el exper­to de la Uni­ver­si­dad George Wash­ing­ton Nizar Farsakh, antiguo asesor del ex primer min­istro palesti­no Salam Fayad y miem­bro en el pasa­do del equipo nego­ci­ador palesti­no, cuan­do se lee el plan, «si se com­para con la pos­tu­ra palesti­na pub­li­ca­da en la pági­na web del Depar­ta­men­to de Esta­do, es exac­ta­mente lo opuesto a lo que los palesti­nos piden».

Trump prometió a los palesti­nos una inver­sión de 50.000 mil­lones de dólares para duplicar su PIB y crear un mil­lón de empleos, pero exigió a cam­bio un alto el fuego con Israel, cam­bios en su estruc­tura de Gob­ier­no y la desmil­i­ta­rización de Gaza.

¿Hay un plazo para negociar?

Aunque Abás ya ha dicho «mil veces no» a la prop­ues­ta, Trump le ha dado cua­tro años para super­ar sus reser­vas y sen­tarse a la mesa de nego­ciación, y el Gob­ier­no israelí ha indi­ca­do asimis­mo que está dis­puesto a esper­ar ese tiempo.

¿Cómo ha reaccionado la comunidad internacional?

La ONU seguirá defen­di­en­do una solu­ción al con­flic­to que pase por la creación de dos Esta­dos basa­dos en las fron­teras pre­vias a 1967, según dijo este mis­mo martes el sec­re­tario gen­er­al de la orga­ni­zación, António Guter­res.

Entre los país­es árabes, Egip­to llamó a Israel y Palesti­na a con­sid­er­ar «a fon­do» el plan de Trump, y aplaudió los esfuer­zos de Wash­ing­ton para lograr un acuer­do «amplio y jus­to». En una línea seme­jante se expresó Ara­bia Saudí, val­o­ran­do pos­i­ti­va­mente los esfuer­zos de EE UU y reafir­man­do su «apoyo a lograr una solu­ción jus­ta y com­ple­ta al con­flic­to palestino».

Rusia con­sid­era que el plan debe ser anal­iza­do por el lla­ma­do Cuar­te­to de Madrid, for­ma­do por EE UU, la ONU, la UE y la propia Rusia, mien­tras que Irán afir­mó que el acuer­do bus­ca «humil­lar» a los musul­manes, y que «está muer­to» antes de ver la luz. Es un plan que «nace muer­to», indicó igual­mente el Gob­ier­no de Turquía.

El primer min­istro del Reino Unido, Boris John­son, afir­mó por su parte que el plan de paz «podría ser un paso pos­i­ti­vo hacia ade­lante», y la Unión Euro­pea señaló, a través de su Alto Rep­re­sen­tante para Políti­ca Exte­ri­or y Seguri­dad Común, Josep Bor­rell, que la prop­ues­ta «supone una opor­tu­nidad para relan­zar los muy nece­sar­ios esfuer­zos» para lograr un acuerdo.

El primer min­istro del Reino Unido, Boris John­son, afir­mó por su parte que el plan de paz «podría ser un paso pos­i­ti­vo hacia ade­lante», y la Unión Euro­pea señaló, a través de su Alto Rep­re­sen­tante para Políti­ca Exte­ri­or y Seguri­dad Común, Josep Bor­rell, que la prop­ues­ta «supone una opor­tu­nidad para relan­zar los muy nece­sar­ios esfuer­zos» para lograr un acuerdo.


Con infor­ma­ción de Efe y Europa Press