La división de los científicos no logra cerrar la puerta de Altamira

Miguel Máiquez, 29/3/2015
Un grupo de esco­lares, en la répli­ca de la sala prin­ci­pal de la cue­va de Altami­ra. Foto: Rapi­lor / Wiki­me­dia Commons

El debate sobre la posi­bil­i­dad de vis­i­tar las espec­tac­u­lares pin­turas rupestres de Altami­ra ha puesto siem­pre sobre la mesa el gran dile­ma que suele sur­gir ante los límites de la preser­vación de las grandes obras de arte espe­cial­mente frágiles. ¿Has­ta qué pun­to tiene sen­ti­do con­ser­var la belleza si ésta no puede ser dis­fru­ta­da? ¿Es razon­able acep­tar el peli­gro que, a pesar de todas las medi­das pre­ven­ti­vas posi­bles, puede supon­er la pres­en­cia humana? ¿Aca­so no fueron real­izadas esas pin­turas para ser con­tem­pladas? ¿O debe­mos, por el con­trario, asumir rad­i­cal­mente la respon­s­abil­i­dad que nos toca en el man­ten­imien­to de una joya que ha logra­do sobre­vivir durante milenios?

El debate tiene, además, una ver­tiente mucho más pro­saica si añadi­mos la vari­able pura­mente económi­ca. Por muy fiel y espec­tac­u­lar que sea, una repro­duc­ción de las pin­turas, como la que puede vis­i­tarse actual­mente en la Neocue­va del Museo de Altami­ra, nun­ca atraerá los mis­mos vis­i­tantes que la orig­i­nal. Y los intere­ses, no solo económi­cos, sino tam­bién políti­cos, son muchos.

En cualquier caso, y más allá de las con­sid­era­ciones filosó­fi­cas, la dis­cusión se cen­tra actual­mente en el ter­reno pura­mente cien­tí­fi­co: ¿Afec­ta la pres­en­cia humana a las pin­turas o no?

Los bisontes de Altami­ra están acos­tum­bra­dos a con­vivir con la polémi­ca, al menos, des­de que fueron des­cu­bier­tos hace ya siglo y medio, lo que tam­poco es tan­to tiem­po con­sideran­do que fueron crea­d­os hace más de 20.000 años.

La primera con­tro­ver­sia, la de su aut­en­ti­ci­dad, se pro­longó durante más de tres décadas, des­de que la cue­va fue des­cu­bier­ta en 1868 por Modesto Cubil­las, un aparcero del nat­u­ral­ista san­tanderi­no Marceli­no Sanz de Sautuo­la, a quien aquél comu­nicó el hal­laz­go, has­ta prin­ci­p­ios del siglo XX, cuan­do, gra­cias a otros des­cubrim­ien­tos del pale­olíti­co en la Dor­doña france­sa, las pin­turas de Altami­ra obtu­vieron al fin la rel­e­van­cia y aut­en­ti­ci­dad que merecían, después de haber sido con­sid­er­adas un fraude por muchos exper­tos de la época. Nun­ca has­ta entonces se había encon­tra­do un con­jun­to pic­tóri­co pre­históri­co de seme­jante impor­tan­cia y exten­sión, y el hal­laz­go supu­so un desafío difí­cil de enca­jar para la cien­cia pre­históri­ca del momento.

Sautuo­la, quien había sido el primero en recono­cer la exis­ten­cia de un yacimien­to pre­históri­co en la cue­va, y en iden­ti­ficar, en el ver­a­no de 1879, el con­jun­to de pin­turas rupestres (gra­cias al des­cubrim­ien­to for­tu­ito de las mis­mas por su hija de diez años), murió, en 1888, sin haber vis­to recono­ci­da la impor­tan­cia de sus des­cubrim­ien­tos y estu­dios. La cue­va de Altami­ra, que, jun­to con las france­sas de Dor­doña y Ariege, reúne la may­or con­cen­tración de arte pari­etal pale­olíti­co de toda Europa, fue declar­a­da Mon­u­men­to Nacional en 1924, y Pat­ri­mo­nio de la Humanidad por la UNESCO en 1985.

Un efecto «imperceptible»

La polémi­ca más reciente tiene que ver con su con­ser­vación, y ha supuesto una pro­fun­da división entre la comu­nidad cien­tí­fi­ca, y entre parte de esta comu­nidad y las insti­tu­ciones, sobre el efec­to que pro­ducen las vis­i­tas en la denom­i­na­da «capil­la six­ti­na del arte cua­ter­nario», y sobre si la pres­en­cia de públi­co en la cue­va, com­ple­ta­mente pro­hibi­da entre 1977 y 1982, y des­de 2002 has­ta 2014, supone o no un peli­gro para las pinturas.

Tras un año en el que la cue­va volvió a abrirse con las lla­madas vis­i­tas exper­i­men­tales (entre febrero de 2014 y febrero de 2015), el Patrona­to del Museo Nacional y Cen­tro de Inves­ti­gación de Altami­ra anun­ció esta sem­ana que este tipo de vis­i­tas se reanudarán, sigu­ien­do las recomen­da­ciones del informe elab­o­ra­do por la comisión de seguimien­to del Plan de Con­ser­vación Pre­ven­ti­va de la cue­va. De acuer­do con este estu­dio, la pres­en­cia humana en la cavi­dad no es «sig­ni­fica­ti­va» y su inci­den­cia en la con­ser­vación de las pin­turas rupestres resul­ta «imper­cep­ti­ble».

Esta decisión, sin embar­go, ha sido adop­ta­da en con­tra de la opinión de exper­tos como los del Depar­ta­men­to de Pre­his­to­ria de la Uni­ver­si­dad Com­plutense de Madrid, quienes han adver­tido de la «clara ame­naza a la con­ser­vación» de la cue­va que impli­can estas vis­i­tas exper­i­men­tales, basán­dose en una inves­ti­gación que el pro­pio Min­is­te­rio de Cul­tura encar­gó al Con­se­jo Supe­ri­or de Inves­ti­ga­ciones Cien­tí­fi­cas (CSIC) cuan­do decidió cer­rar la cue­va en 2002.

Estas son, en 10 pre­gun­tas y respues­tas, las claves de la polémi­ca y de cómo será a par­tir de aho­ra el rég­i­men de vis­i­tas a la cueva.

1. ¿Cómo serán las visitas?

Las vis­i­tas se reanudarán después de Sem­ana San­ta, y con­tin­uarán lim­i­tadas a cin­co per­sonas, un solo día a la sem­ana (en prin­ci­pio, los viernes). Los vis­i­tantes se seguirán selec­cio­nan­do por sor­teo entre quienes acu­d­an al Museo de Altami­ra, en San­til­lana del Mar, el mis­mo día de la visi­ta, si bien no se descar­ta bus­car más ade­lante otra fórmula.

Acom­paña­dos por dos guías, los vis­i­tantes per­manecerán en la cavi­dad un total de 37 min­u­tos, de los cuales pasarán solo 10 min­u­tos en la Sala de Polícro­mos (la que alber­ga las pin­turas más impor­tantes y emblemáticas).

En las vis­i­tas exper­i­men­tales autor­izadas has­ta aho­ra, un total de 250 entre el 27 de febrero de 2014 y el mis­mo día de 2015, una hora antes de la entra­da a la cue­va los vis­i­tantes extraían de modo aleato­rio cin­co for­mu­la­rios de una urna, medi­ante los que se decidían los elegidos.

Para acced­er a la cavi­dad, es nece­sario vestir monos desech­ables, gor­ro, guantes, mas­car­il­las y calza­do espe­cial. Tam­bién deben seguirse unos pro­to­co­los muy estric­tos: no se per­mite el con­tac­to con la roca ni la toma de imágenes.

El pre­cio actu­al de la entra­da al con­jun­to del Museo es de 3 euros (gra­tui­ta los sába­dos des­de las 14.00 horas, y los domin­gos todo el día).

2. ¿Cuánto tiempo se mantendrá este régimen?

A difer­en­cia de lo acor­da­do hace un año, en esta ocasión el Patrona­to no se ha fija­do una fecha límite para las vis­i­tas, que se man­ten­drán mien­tras con­tinúe el Plan de Con­ser­vación Pre­ven­ti­va, cuyo carác­ter es indefinido. No obstante, si se obser­varan cam­bios en las condi­ciones de esta­bil­i­dad de la cue­va, podría sus­pender­se el acceso.

3. ¿Cómo y por qué se ha adoptado esta decisión?

La decisión de reanudar las vis­i­tas exper­i­men­tales, anun­ci­a­da el pasa­do jueves, ha sido adop­ta­da de for­ma unán­ime por el Patrona­to del Museo Nacional y Cen­tro de Inves­ti­gación de Altami­ra, a prop­ues­ta de la Comisión de Seguimien­to del Plan de Con­ser­vación. Esta Comisión ha basa­do sus con­clu­siones en un informe elab­o­ra­do a par­tir de estu­dios cien­tí­fi­cos real­iza­dos a lo largo de los dos últi­mos años, según los cuales «la pres­en­cia humana no es sig­ni­fica­ti­va» para la con­ser­vación de la cavidad.

En este sen­ti­do, y según explicó el pres­i­dente de Cantabria, Igna­cio Diego, «no existe alteración de las condi­ciones de la cue­va, hay ausen­cia de afec­ción a las pin­turas y, por ello, la Comisión pro­pone al Patrona­to con­tin­uar, den­tro del Plan de Con­ser­vación, con las vis­i­tas controladas».

4. ¿Qué dice exactamente el informe?

El informe a cuyas con­clu­siones remite el Patrona­to, de 2.500 pági­nas, señala que «los pro­ce­sos de pér­di­da de pig­men­to están rela­ciona­dos con var­ios fac­tores: el cau­dal de infil­tración y con­den­sación, com­posi­ción del agua, relieve del soporte y relación con la red de frac­turas», y añade que «durante este pro­gra­ma no se ha detec­ta­do ningu­na relación evi­dente causa-efec­to entre la pres­en­cia de inves­ti­gadores y vis­i­tantes en la Sala de Polícro­mos y la pér­di­da de pigmento».

Sería por tan­to el agua, y no el aire (que puede alter­arse por la pres­en­cia humana, a través de la res­piración), el may­or peli­gro para Altami­ra, una cue­va que, por otra parte, depende mucho de las condi­ciones ambi­en­tales, al ser poco profunda.

5. ¿Quiénes han elaborado el informe?

El comité de exper­tos que ha esta­do tra­ba­jan­do en Altami­ra durante dos años está for­ma­do por un total de 43 per­sonas, bajo la direc­ción de Gaël de Guichen, inge­niero quími­co de la Uni­ver­si­dad de Lau­sanne, en Fran­cia, encar­ga­do durante dos años de la con­ser­vación de la cue­va france­sa de Las­caux, y con­sid­er­a­do uno de los prin­ci­pales exper­tos en preser­vación de arte rupestre.

En una entre­vista al diario El País pub­li­ca­da el pasa­do mes de sep­tiem­bre, De Guichen indi­ca­ba que «hemos medi­do 30 veces el impacto de los vis­i­tantes sobre la humedad, la tem­per­atu­ra, sobre el aire, sobre el CO2. En todos los casos, la cue­va absorbe ese impacto en una hora. La variación en la tem­per­atu­ra es de 0,2 gra­dos. Si fuese por ese impacto, habría que sel­l­ar Altami­ra, pero tam­bién el Pra­do, el Lou­vre y la Capil­la Sixtina».

6. Si la presencia humana no es nociva, ¿por qué se limitan las visitas?

Según explicó esta sem­ana el sec­re­tario de Esta­do de Cul­tura, José María Las­salle, de momen­to se ha opta­do por la «pru­den­cia» y por pror­rog­ar sólo el rég­i­men de vis­i­tas apli­ca­do el últi­mo año para «no agre­gar daño a la frag­ili­dad de la cueva».

El direc­tor del Insti­tu­to del Pat­ri­mo­nio Cul­tur­al de España y coor­di­nador de la comisión de seguimien­to, Alfon­so Muñoz, pre­cisó que la afec­ción de las vis­i­tas en las condi­ciones actuales es «imper­cep­ti­ble» para las pin­turas y «segu­ra­mente es posi­ble ampli­ar­las». Pero destacó que la comisión ha preferi­do ser «muy pru­dente» y man­ten­er el mis­mo rég­i­men apli­ca­do en el últi­mo año, aunque quepa la posi­bil­i­dad de hac­er otra recomen­dación en el futuro des­de la comisión, que se reúne cada cua­tro meses.

7. ¿Qué argumentan los científicos que se oponen a las visitas?

En una car­ta remi­ti­da a la UNESCO el pasa­do mes de diciem­bre, cuan­do aún esta­ba fun­cio­nan­do el rég­i­men de vis­i­tas exper­i­men­tales, el depar­ta­men­to de Pre­his­to­ria de la Uni­ver­si­dad Com­plutense de Madrid advir­tió de la «clara ame­naza a la con­ser­vación» de la cue­va de Altami­ra que supo­nen estas vis­i­tas, y alertó de los peli­gros que impli­can para la cue­va lo que cal­i­fi­ca­ba de «deci­siones políti­cas». El pro­gra­ma exper­i­men­tal dis­eña­do por el Min­is­te­rio de Cul­tura, indi­ca­ban los cien­tí­fi­cos, «pone en peli­gro un lega­do frágil de suma impor­tan­cia para la com­pren­sión de la sociedad paleolítica».

Según señal­a­ba la declaración, fir­ma­da por el direc­tor del men­ciona­do depar­ta­men­to, Jesús Álvarez, y por 16 miem­bros (cat­e­dráti­cos y pro­fe­sores) de éste, «puesto que ni la evi­den­cia cien­tí­fi­ca ni el número de vis­i­tantes pre­vis­tos apoy­an la aper­tu­ra de la cue­va, solo que­da recono­cer que son la pre­sión políti­ca y las posi­ciones elec­toral­is­tas las moti­va­ciones que sub­y­a­cen a las acciones adop­tadas por el Min­is­te­rio de Cul­tura de España».

Los autores del escrito jus­ti­fi­ca­ban sus argu­men­tos en los resul­ta­dos de una inves­ti­gación encar­ga­da por el pro­pio Min­is­te­rio de Cul­tura al Con­se­jo Supe­ri­or de Inves­ti­ga­ciones Cien­tí­fi­cas (CSIC) cuan­do se decidió cer­rar la cue­va al públi­co, en el año 2002. Este estu­dio se llevó a cabo durante diez años, y con­cluyó que la pres­en­cia humana y la ilu­mi­nación que ésta requiere «dañan la pin­tu­ra per­cep­ti­ble­mente», y que, por lo tan­to, «la cue­va debe per­manecer cerrada».

Según el Depar­ta­men­to de la Com­plutense, Cul­tura se había nega­do a pub­licar el informe com­ple­to del CSIC y, «en con­tra de lo recomen­da­do», ha pro­movi­do «en todos los sen­ti­dos» la aper­tu­ra de la cue­va, encar­gan­do un estu­dio «a la car­ta», el informe en el que se basa aho­ra el Patrona­to para man­ten­er las vis­i­tas experimentales.

Con respec­to al direc­tor de este segun­do informe, Gaël de Guichen, los autores de la declaración envi­a­da a la UNESCO crit­i­can que su conocimien­to sobre arte rupestre pre­históri­co «no se ha refle­ja­do en pub­li­ca­ciones en revis­tas cien­tí­fi­cas», y desta­can que «ha declar­a­do en muchas oca­siones que está a favor de la aper­tu­ra de todo tipo de mon­u­men­tos al públi­co y ha colab­o­ra­do con los políti­cos que pro­mueven este tipo de vis­i­tas». El depar­ta­men­to de la Com­plutense añade que, «por lo tan­to, su posi­ción esta­ba pre­de­ter­mi­na­da a favor de la aper­tu­ra de la cue­va a los vis­i­tantes. En otras pal­abras, el Min­is­te­rio optó por un exper­to de con­fi­an­za, que dijera lo que se quería oír».

Las que­jas apun­tan tam­bién al Patrona­to, al denun­cia­rse que «los políti­cos locales han ejer­ci­do pre­sión sobre los medios de comu­ni­cación, exigien­do la aper­tu­ra de la cue­va», y que var­ios de ellos pertenecen al pro­pio Patrona­to de Altami­ra, el organ­is­mo que decide sobre el fun­cionamien­to de la cue­va y el museo. Los cien­tí­fi­cos recuer­dan que a menudo se pone de man­i­fiesto que la posi­bil­i­dad de vis­i­tar la cue­va incre­men­taría el tur­is­mo y socializaría el pat­ri­mo­nio históri­co, sin afec­tar neg­a­ti­va­mente a las pin­turas, algo que, de acuer­do con el informe del CSIC, con­tradice «los datos estric­ta­mente científicos».

8. ¿Cómo respondieron las autoridades?

Tras la pub­li­cación de la car­ta envi­a­da a la UNESCO, el Min­is­te­rio de Cul­tura indicó en un comu­ni­ca­do que su «pri­or­i­dad» es la «sal­va­guar­da» y el «conocimien­to» de la cue­va de Altami­ra, y ase­guró que, aunque en los estu­dios cien­tí­fi­cos han anal­iza­do el impacto de la pres­en­cia humana, no por ello se podía deducir que estu­vier­an dirigi­dos a abrir la cavi­dad al público.

El Min­is­te­rio defendió que, tras la real­ización del pro­gra­ma de inves­ti­gación y con el plan de con­ser­vación pre­ven­ti­va implan­ta­do, «el conocimien­to de este bien cul­tur­al y las garan­tías para su con­ser­vación son may­ores que nun­ca». Además, sos­tu­vo que el pro­gra­ma de inves­ti­gación «ha ampli­a­do enorme­mente el conocimien­to» sobre la cue­va. Cul­tura desta­ca­ba asimis­mo que los estu­dios real­iza­dos, «en lugar de cen­trarse en uno o dos aspec­tos, como en otros ante­ri­ores, han con­tem­pla­do, además de la micro­bi­ología, los aspec­tos medioam­bi­en­tales, el soporte pétreo, el esta­do de los pig­men­tos, el impacto de la pres­en­cia humana y el val­or social y económi­co de este bien cul­tur­al». Añadía que se «ha inter­rela­ciona­do los datos obtenidos en cada una de estas áreas, obte­nien­do un conocimien­to mucho más amplio y pro­fun­do que el que se tenía anteriormente».

Cul­tura recordó, por otra parte, que en el pro­gra­ma de inves­ti­gación para la con­ser­vación de Altami­ra par­tic­i­paron unos cin­cuen­ta espe­cial­is­tas proce­dentes dis­tin­tas insti­tu­ciones: el Insti­tu­to del Pat­ri­mo­nio Cul­tur­al de España, la Sub­di­rec­ción Gen­er­al de Museos Estatales, el Museo Nacional y Cen­tro de Inves­ti­gación de Altami­ra, el Con­se­jo Supe­ri­or de Inves­ti­ga­ciones Cien­tí­fi­cas (CSIC) y las Uni­ver­si­dades de Cantabria, País Vas­co, Com­plutense de Madrid, y Alcalá de Henares.

Y con respec­to al informe elab­o­ra­do por el CSIC, Cul­tura indi­ca que actual­mente está pub­li­ca­do en la web del Min­is­te­rio y que está disponible para todos los usuar­ios en la bib­liote­ca del Insti­tu­to del Pat­ri­mo­nio Cul­tur­al de España (IPCE).

Por su parte, el pres­i­dente de Cantabria y del Patrona­to de Altami­ra, Igna­cio Diego, con­sid­eró que la car­ta del depar­ta­men­to de Pre­his­to­ria de la Uni­ver­si­dad Com­plutense es una «opinión» y resul­ta «irre­spetu­osa» con los inves­ti­gadores de ese pro­gra­ma: «Me parece abso­lu­ta­mente irre­spetu­osa. No con­mi­go o con el Patrona­to, me parece irre­spetu­osa con sus cole­gas inves­ti­gadores», dijo, aña­di­en­do que «es una opinión que yo respeto, pero por enci­ma de esa opinión respeto muchísi­mo más las horas de tra­ba­jo, las horas de dis­cusión, la elab­o­ración de con­clu­siones cien­tí­fi­ca­mente apoy­adas en el conocimien­to de esas personas».

9. ¿Quién forma el Patronato de Altamira?

El denom­i­na­do orig­i­nal­mente Con­sor­cio para Altami­ra fue crea­do en 1997, inte­gra­do por el Min­is­te­rio de Edu­cación, Cul­tura y Deporte, la Diputación Region­al de Cantabria, el Ayun­tamien­to de San­til­lana del Mar y la Fun­dación Marceli­no Botín.

El actu­al Patrona­to está pre­si­di­do por el pres­i­dente de Cantabria, Igna­cio Diego. En su últi­ma reunión se designó a la pres­i­den­ta del Ban­co San­tander, Ana Patri­cia Botín, como vicepres­i­den­ta, un car­go que quedó vacante tras el fal­l­ec­imien­to de su padre, Emilio Botín, en sep­tiem­bre de 2014. Ocu­pará este car­go a prop­ues­ta con­jun­ta del Min­is­te­rio de Cul­tura y el Gob­ier­no de Cantabria. Asimis­mo, se nom­bró vocal de este órgano al pres­i­dente de la Fun­dación Botín, Javier Botín.

10. ¿Ha habido excepciones en el régimen de visitas?

Sí. El año pasa­do, un reduci­do equipo de fil­mación (dos cámaras) accedió a la cue­va durante var­ios días para rodar el doc­u­men­tal El mae­stro de Altami­ra, dirigi­do por José Luís López Linares.

El roda­je se llevó a cabo entre medi­das de seguri­dad muy estric­tas, y con el con­trol con­stante de parámet­ros como la tem­per­atu­ra y los nive­les de CO2, humedad y pre­sión atmos­féri­ca, que fueron mon­i­tore­a­d­os en tiem­po real.

Altamira, en cifras

  • 20.000 años han pasa­do des­de que fueron real­izadas las pin­turas en la cue­va de Altami­ra. Se cree que el lugar fue aban­don­a­do por sus últi­mos moradores hace unos 14.000 años.
  • 270 met­ros de largo mide la plan­ta de la cue­va, divi­di­da en dos tramos aco­da­dos, a lo largo de los cuales se ha data­do un yacimien­to de ocu­pación, hal­laz­gos mobil­iar­ios y las obras de arte rupestre en todo el recor­ri­do. Cor­re­spon­di­ente a las cul­turas Solutrense y Mag­dale­niense, la estruc­tura de la cue­va con­s­ta de tres zonas: un vestíbu­lo con luz nat­ur­al habita­do des­de comien­zos del Pale­olíti­co Supe­ri­or, la Gran Sala de los Polícro­mos y otras salas y corre­dores con man­i­festa­ciones artís­ti­cas de menor importancia.
  • 260 pin­turas y graba­dos exis­ten en toda la cue­va. El con­jun­to más impor­tante se encuen­tra en el techo de la Sala de los Polícro­mos, a unos 30 met­ros de la entra­da. La bóve­da, de 18 met­ros de largo por 9 de ancho, con­tiene más de 30 fig­uras, sien­do el bisonte el ani­mal más rep­re­sen­ta­do, jun­to con cabal­los, jabalíes y cier­vos. Las fig­uras polícro­mas, rojas y negras, se super­po­nen entre sí adap­tán­dose a los salientes de la roca, sub­rayan­do la sen­sación de relieve.
  • 8.500 per­sonas podían vis­i­tar la cue­va cada año cuan­do fue reabier­ta en 1982.
  • 16,3 hec­táreas ocu­pa la répli­ca de la cue­va, cono­ci­da tam­bién como nue­va Altami­ra, y cuya primera piedra se colocó el 29 de octubre de 1997. El con­jun­to está inte­gra­do por la zona pro­te­gi­da alrede­dor de las cuevas y por un Museo Nacional y el Cen­tro de Inves­ti­gación, dota­do de sala de exposi­ciones, con­fer­en­cias y un taller de restau­ración. El com­ple­jo Altami­ra, inau­gu­ra­do el 17 de julio de 2001, alber­ga lo que ya se conoce como «neocue­va», una super­fi­cie de 620 met­ros cuadra­dos en la que, a tamaño nat­ur­al, se repro­ducen la entra­da y el inte­ri­or de la Sala de los Polícro­mos. Las pin­turas, obra de los espe­cial­is­tas Matilde Músquiz y Pedro Saura, se realizaron con las mis­mas téc­ni­cas pic­tóri­c­as y mate­ri­ales de los hom­bres pre­históri­cos: car­bón veg­e­tal, col­orantes min­erales y agua, y se extien­den a lo largo de los 270 met­ros cuadra­dos de techo, al igual que la original.
  • 250 per­sonas vis­i­taron las cuevas en las vis­i­tas exper­i­men­tales real­izadas entre febrero de 2014 y febrero de 2015.

Las fechas clave del yacimiento

  • 1868. Des­cubrim­ien­to de la cue­va de Altami­ra, en San­til­lana del Mar, Cantabria, por Modesto Cubil­las, aparcero del nat­u­ral­ista san­tanderi­no Marceli­no Sanz de Sautuola.
  • 1879. Iden­ti­fi­ca­do el con­jun­to de pin­turas rupestres, gra­cias al des­cubrim­ien­to de las mis­mas por la hija de Sanz de Sautuo­la, de diez años de edad.
  • 1880. Sautuo­la pub­li­ca el primer tra­ba­jo que tra­ta sobre Altamira.
  • 1888. Fal­l­ece Sautuo­la y has­ta prin­ci­p­ios del siglo XX no son recono­ci­dos los hal­laz­gos del paleolítico.
  • 1917. La cue­va de Altami­ra se abre al público.
  • 1924. La cue­va es declar­a­da Mon­u­men­to Nacional por decre­to ley y se con­vierte en uno de los lugares más vis­i­ta­dos de España.
  • 1970. Se aler­ta del pau­lati­no dete­ri­oro de las pin­turas rupestres tras la trans­for­ma­ción de su microclima.
  • 1976. Una comisión inves­ti­gado­ra crea­da por la Direc­ción Gen­er­al de Bel­las Artes reafir­ma el dete­ri­oro del con­jun­to pictórico.
  • 1977. El 1 de octubre la cue­va de Altami­ra se cier­ra por primera vez al público.
  • 1979. El Min­is­te­rio de Cul­tura asume la gestión de Altamira.
  • 1982. Altami­ra se reabre al públi­co con un cupo lim­i­ta­do de visitas.
  • 1985. Declar­a­da por la UNESCO Pat­ri­mo­nio de la Humanidad.
  • 1994. Se aprue­ba el anteproyec­to de répli­ca de la cue­va de Altami­ra que real­iza el arqui­tec­to san­tanderi­no Juan Navar­ro Baldeweg.
  • 1997. Se crea el Con­sor­cio para Altamira.
  • 2001. El 17 de julio se inau­gu­ra el Museo Nacional y Cen­tro de Inves­ti­gación Altami­ra que con­tiene la répli­ca de la Sala de los Polícro­mos y que está situ­a­do a unos 300 met­ros de la cue­va original.
  • 2002. Se sus­penden las vis­i­tas a Altami­ra, tras detec­tarse en su inte­ri­or microor­gan­is­mos que dete­ri­ora­ban las pinturas.
  • 2008. La UNESCO amplía la declaración de Pat­ri­mo­nio de la Humanidad de Altami­ra a otras 17 cuevas con arte rupestre pale­olíti­co de Asturias, Cantabria y el País Vasco.
  • 2010. El 8 de junio, el nue­vo Patron­a­do de Altami­ra decide reabrir la cue­va al públi­co, con restric­ciones. El 16 de diciem­bre, el Patrona­to decide con­sti­tuir un grupo inter­na­cional mul­ti­dis­ci­pli­nar para fijar «las condi­ciones» que per­mi­tan com­pat­i­bi­lizar la con­ser­vación de la cue­va y las vis­i­tas del público.
  • 2012. El 3 de agos­to el Patrona­to aprue­ba un pro­gra­ma de inves­ti­gación con cuyas con­clu­siones se decidirá si es posi­ble estable­cer un rég­i­men de acce­so a esta cue­va o si debe con­tin­uar cer­ra­da al público.
  • 2014. El 27 de febrero se ini­cian las primeras vis­i­tas exper­i­men­tales a la cue­va de cin­co per­sonas más un guía.
  • 2014. El 12 de sep­tiem­bre el Patrona­to decide con­tin­uar has­ta febrero de 2015 con el rég­i­men de vis­i­tas exper­i­men­tales a la cue­va, para ampli­ar estu­dios ini­ci­a­dos hace seis meses y deter­mi­nar el impacto de la pres­en­cia humana en sus pin­turas rupestres.
  • 2015. El 26 de mar­zo el Patrona­to anun­cia que, basán­dose en las con­clu­siones de los estu­dios cien­tí­fi­cos, man­ten­drá las vis­i­tas exper­i­men­tales a la cue­va de for­ma indefinida.

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