La crisis mundial de alimentos, en 20 claves

Miguel Máiquez, 24/5/2008

La escal­a­da mundi­al en el pre­cio de los pro­duc­tos bási­cos ame­naza con crear 100 mil­lones de pobres y con­flic­tos en casi 40 país­es. Estas son las causas, las con­se­cuen­cias y las posi­bles solu­ciones de uno de los may­ores prob­le­mas a los que se enfrenta el plan­e­ta a cor­to plazo.

1. ¿Qué está pasando? 

Un gran aumen­to en el com­er­cio inter­na­cional de los pre­cios de los pro­duc­tos ali­men­ta­r­ios más básicos:

  • El tri­go, el arroz y el maíz son casi el doble de caros que hace un año.
  • En algunos país­es tam­bién se han dupli­ca­do los pre­cios de la leche y la carne.
  • En diciem­bre pasa­do se reg­istró el alza de pre­cios men­su­al más alta en casi 20 años.
  • En 2007 los cereales exper­i­men­ta­ron un alza del 41%; los aceites veg­e­tales, del 60%; los pro­duc­tos lácteos, del 83%.
  • Esta ten­den­cia no se ha fre­na­do, sino que se mantiene: entre mar­zo de 2008 y el mis­mo mes de 2007, el val­or de ven­ta del tri­go (mate­ria pri­ma para el pan) se dis­paró un 130%.
  • Has­ta 70 pro­duc­tos agrí­co­las difer­entes han aumen­ta­do su pre­cio en el mer­ca­do inter­na­cional en un 37% en el últi­mo año.
  • Se tra­ta de una cri­sis de dimen­siones globales.
  • Los datos son de la ONU, conc­re­ta­mente de la Orga­ni­zación de las Naciones Unidas para la Agri­cul­tura y la Ali­mentación, la FAO (por sus siglas en inglés).

2. ¿Cuáles son las principales causas?

No hay una causa conc­re­ta, sino muchas. La com­bi­nación de todas ellas es lo que ha dado lugar a la cri­sis. Las más impor­tantes son:

  • El ele­va­do pre­cio del petróleo, que afec­ta a todas las fas­es de la cade­na, des­de la pro­duc­ción de fer­til­izantes has­ta el com­bustible de los trac­tores. Esta mis­ma sem­ana, el pre­cio del bar­ril de crudo de la OPEP alcanzó una nue­va mar­ca históri­ca al vender­se el jueves a 127,59 dólares, 3,14 dólares (un 2,4%) más que el ante­ri­or día de cotización.
  • Una deman­da de gra­no may­or que nun­ca, debi­da, prin­ci­pal­mente, a tres fac­tores: 1. El crec­imien­to con­stante de la población mundi­al, que alcan­zará los 9.000 mil­lones de habi­tantes a medi­a­dos de siglo. 2. El aumen­to en el con­sumo de pro­duc­tos ani­males como carne y lácteos (los ani­males que nos comem­os se ali­men­tan de gra­no), tan­to en el primer mun­do como, espe­cial­mente, entre las clases emer­gentes de país­es super­pobla­dos como Chi­na (600 mil­lones de habi­tantes más de aquí a 2020) o Brasil. 3. La pro­duc­ción de etanol y biodiésel para vehícu­los a par­tir de cereales. Se ded­i­can inmen­sas áreas de cul­ti­vo a pro­ducir este com­bustible en lugar de comida.
  • La pér­di­da, en estos últi­mos años, de cose­chas enteras, espe­cial­mente de arroz (prin­ci­pal fuente de ali­mentación de casi la mitad de la población mundi­al), debido a fenó­menos mete­o­rológi­cos adver­sos. La gran deman­da de este cere­al supera la can­ti­dad disponible, lo que provo­ca un aumen­to de precios.
  • Los país­es que poseen can­ti­dades alma­ce­nadas de gra­no, ante el ries­go de quedar desabaste­ci­dos, han restringi­do su ven­ta. Tam­poco ayu­da la políti­ca arance­lar­ia de los miem­bros de la UE y de otros país­es desarrollados.

3. ¿A quién beneficia el biodiésel?

En todo el plan­e­ta hay unos 800 mil­lones de automóviles, que son los primeros cau­santes del efec­to inver­nadero. Los críti­cos del uso del biodiésel como com­bustible alter­na­ti­vo (susti­tu­to de un petróleo cada vez más esca­so) señalan que, puesto que la pro­duc­ción de gra­no en los país­es ricos no es sufi­ciente para sat­is­fac­er la deman­da, se recurre a plan­tar grandes exten­siones de monocul­tivos en Asia, Améri­ca Lati­na y África para pro­ducir com­bustible, con los costes que ello impli­ca, tan­to en tér­mi­nos sociales como en can­ti­dad de comi­da. En Brasil, por ejem­p­lo, la pro­duc­ción de etanol des­de el azú­car de caña ha con­ll­e­va­do deforestación.

Los defen­sores del biodiésel, por su parte, argu­men­tan que se tra­ta de un paso nece­sario ante la cri­sis energéti­ca, y que supone una tran­si­ción en el desar­rol­lo tec­nológi­co de fuentes de energía más limpias y menos prob­lemáti­cas. En cualquier caso, la indus­tria biotec­nológ­i­ca, conec­ta­da en muchos casos con la petrol­era, y nece­saria para la pro­duc­ción de este com­bustible, sería la prin­ci­pal beneficiaria.

4. ¿Qué otros factores influyen en la crisis?

  • Condi­ciones cli­ma­tológ­i­cas adver­sas y desas­tres nat­u­rales, atribui­dos en parte al cam­bio climáti­co: las sequías de años en algunos de los prin­ci­pales graneros del mun­do, como Aus­tralia o Cen­troaméri­ca, y en zonas con ries­go con­stante de ham­bruna (Sahel, Eritrea); el tsuna­mi del Índi­co en 2004 (tres años de cose­chas per­di­das); las grandes inun­da­ciones de 2007 en Asia y Suraméri­ca; el avance de la deser­ti­fi­cación en Chi­na y el África Sub­sa­har­i­ana; el ciclón de este año en Birmania…
  • Guer­ras: El con­flic­to de Dar­fur , por ejem­p­lo, ha hecho que se hun­da la pro­duc­ción de maíz en la zona. El impacto de cin­co años de guer­ra en Irak tam­bién ha sido impor­tante, tan­to en el mer­ca­do energéti­co como en el alimentario.
  • Otros, como la espec­u­lación exis­tente en el mer­ca­do de ali­men­tos o la cri­sis económi­ca que atraviesa EE UU. Numerosas orga­ni­za­ciones no guber­na­men­tales han respon­s­abi­liza­do a las políti­cas del Ban­co Mundi­al por el desalien­to de la pro­duc­ción agrí­co­la en los país­es pobres. La cri­sis ha avi­va­do el debate sobre la globalización.

5. ¿Hay comida para todos?

El prob­le­ma no es tan­to la fal­ta de ali­men­tos en el mun­do, como la imposi­bil­i­dad de acced­er a ellos. Des­de los años 70 la pro­duc­ción de cereales se ha trip­li­ca­do, mien­tras que la población mundi­al sólo se ha duplicado.

6. ¿Ha ocurrido otras veces?

El mun­do no vivía una cri­sis glob­al de ali­men­tos como ésta des­de hace 30 años. El momen­to actu­al puede acabar con tres décadas de rel­a­ti­va esta­bil­i­dad en los pre­cios de los ali­men­tos bási­cos, que, sal­vo algu­na excep­ción, no exper­i­menta­ban ni grandes subidas ni grandes descen­sos, lo que hacía innece­saria la acu­mu­lación de reservas.

7. ¿Cuándo saltó la alarma?

Pese a que los efec­tos se venían sin­tien­do ya des­de hace meses, fue el pasa­do mes de abril cuan­do la ONU advir­tió de que el aumen­to del pre­cios de los ali­men­tos va a crear 100 mil­lones de pobres más y causará con­flic­tos has­ta en 37 país­es. Naciones Unidas llamó a la cri­sis el “tsuna­mi silencioso”.

8. ¿Hubo algún aviso anterior?

Sí. Un informe de la ONU de febrero de 2005, al que ape­nas se hizo caso, señal­a­ba clara­mente que 47 país­es afronta­ban una escasez de ali­men­tos, 36 nece­sita­ban ayu­da inmedi­a­ta y 11 tenían per­spec­ti­vas des­fa­vor­ables. Muchas de las causas prin­ci­pales eran las mis­mas que aho­ra: cri­sis energéti­ca, sequías, guer­ras, cam­bio climático.

9. ¿Quiénes son las principales víctimas?

Los pobres. Espe­cial­mente, los que viv­en en las ciu­dades, y, conc­re­ta­mente, los habi­tantes de las grandes urbes de los país­es menos desar­rol­la­dos, ya que son los que, con salarios muy bajos, se enfrentan a los pre­cios más altos de los ali­men­tos importados.

10. ¿Quién se está beneficiando?

En primer lugar, las multi­na­cionales que copan los difer­entes eslabones de la cade­na de pro­duc­ción, trans­for­ma­ción y dis­tribu­ción de los ali­men­tos, y, en gen­er­al, los grandes granjeros y las com­pañías de los país­es ricos (o emer­gentes en el mer­ca­do inter­na­cional) y grandes pro­duc­tores. En con­cre­to, los de Esta­dos Unidos, Brasil, Argenti­na, Canadá y Aus­tralia. Algunos granjeros pobres de estos país­es tam­bién se están ben­e­fi­ci­a­do de los pre­cios altos.

11. ¿Cómo se está padeciendo la crisis en las distintas zonas del mundo?

  • En Méx­i­co, el pre­cio de las tor­tillas (tor­ti­tas de maíz, bási­cas en la dieta del país) se dis­paró a prin­ci­p­ios de 2007, con incre­men­tos de has­ta un 25%. Como con­se­cuen­cia subieron tam­bién otros pro­duc­tos bási­cos como la leche, el azú­car o los huevos.
  • En Egip­to los pre­cios de los ali­men­tos más bási­cos se han incre­men­ta­do has­ta un 50% en el últi­mo año. El Gob­ier­no ha inclu­i­do a 10 mil­lones de per­sonas en su red de asis­ten­cia social.
  • En EE UU el mer­ca­do minorista llegó a impon­er restric­ciones a las ven­tas de arroz ante la fal­ta de can­ti­dad sufi­ciente. En muchas zonas del país, las llu­vias han hecho peligrar cose­chas enteras de maíz. Los granjeros se están plante­an­do cam­biar los cul­tivos por soja.
  • India ha restringi­do la exportación de casi todos los tipos de arroz que pro­duce. Ante el temor de una escasez gen­er­al­iza­da, ha elim­i­na­do asimis­mo las tasas que graba­ban la importación de pro­duc­tos como el aceite o el maíz.
  • El ciclón que dev­astó Bir­ma­nia hace unas sem­anas dis­paró los pre­cios de los ali­men­tos bási­cos y del com­bustible en uno de los país­es más pobres y ais­la­dos del mun­do. El pre­cio del arroz llegó a dupli­carse en algunos mer­ca­dos de Rangún. En la zona afec­ta­da por el desas­tre se cul­ti­van más de dos ter­cios de la pro­duc­ción total del cere­al del país.
  • En Tai­lan­dia, los pre­cios del arroz se han mul­ti­pli­ca­do por tres entre enero y abril. El país es el prin­ci­pal expor­ta­dor del mun­do de este cereal.
  • El pre­cio del arroz ha subido en Viet­nam un 20% des­de prin­ci­p­ios de este año. Ello, unido a una fuerte inflación gen­er­al, llevó al Gob­ier­no a pro­hibir la sal­i­da de este cere­al has­ta el mes de junio. No obstante, Viet­nam, uno de los may­ores expor­ta­dores del gra­no, espera ten­er una cosecha récord en la región del Mekong.
  • En Aus­tralia, la sequía, que dura ya seis años, ha reduci­do las cose­chas de arroz en un 98%.
  • Rusia llegó a con­ge­lar por ley los pre­cios de la leche, los huevos, el aceite y el pan.
  • Afgan­istán pidió la inclusión de dos mil­lones y medio de per­sonas más en en el Pro­gra­ma de Ali­men­tos de la ONU. Las car­tillas de racionamien­to volverán a verse en este país por primera vez en más de 20 años.
  • Chi­na ha lim­i­ta­do sus exporta­ciones y ha impuesto cuo­tas a la importación. Sufre una inflación del 18%.
  • En Bangladesh los salarios no han subido en los últi­mos 12 meses, peri­o­do en el que se ha dupli­ca­do el pre­cio del arroz.
  • En Fil­ip­inas, que en los últi­mos 20 años ha per­di­do el 50% de su tier­ra cul­ti­va­da como con­se­cuen­cia del desar­rol­lo urbano, el Gob­ier­no pidió a varias cade­nas de comi­da ráp­i­da que ofrecier­an raciones con la mitad de arroz.
  • En Nige­ria se pro­duce muy poco tri­go, pero la población cada vez con­sume más pan debido, en parte, al impacto del mar­ket­ing real­iza­do por los expor­ta­dores esta­dounidens­es. El con­sumo de pan per cápi­ta trip­licó en este país entre 1995 y 2005, desplazan­do otros ali­men­tos tradi­cionales. En el últi­mo año, el pre­cio del pan en Nige­ria se ha incre­men­ta­do en un 50%. La deman­da de tri­go tam­bién se ha incre­men­ta­do notable­mente en país­es como Túnez, Venezuela o India.
  • En Italia, el pasa­do mes de sep­tiem­bre se llevó a cabo una huel­ga por parte de los con­sum­i­dores, que dejaron de com­prar pas­ta durante un día. El pre­cio del gra­no dis­paró el de la hari­na, que en un solo año había subido un 11%. Como con­se­cuen­cia, los espaguetis, por ejem­p­lo, esta­ban un 27% más caros.

12. ¿Qué efectos tiene en España?

Como en otros país­es de nue­stro entorno europeo, el con­sum­i­dor ha nota­do fuertes subidas en los pre­cios de ali­men­tos bási­cos proce­dentes de cereales, como el pan o la pas­ta. El año pasa­do, los pro­duc­tos indis­pens­ables en la ces­ta de la com­pra exper­i­men­ta­ron subidas muy fuertes (el pan,un 6,1% inter­an­u­al; la carne de ave, un 6%; la de vac­uno, un 5,7%). El pasa­do mes de abril la carne de pol­lo refle­jó una subi­da del 12,93% con respec­to a abril de 2007, y los huevos, del 10,74%. La subi­da de pre­cios se va trasladan­do al resto de la cade­na, y podría provo­car el cierre del 30% de las explota­ciones ganaderas de todo el país, según las empre­sas del sector.

Por otra parte, la escal­a­da de los pre­cios de las mate­rias pri­mas agrí­co­las ha provo­ca­do que unas 30 plan­tas de pro­duc­ción de biodiésel y bioetanol, inau­gu­radas en los últi­mos dos o tres años en España, estén prác­ti­ca­mente par­al­izadas en la actualidad.

13. ¿Qué reacciones ha producido la crisis?

La escal­a­da de pre­cios ha dado lugar a protes­tas por parte de la población más afec­ta­da. En may­or o menor escala, se han pro­duci­do dis­tur­bios vio­len­tos por todo el planeta:

  • Haití. A prin­ci­p­ios de abril, y durante una sem­ana, miles de haitianos se man­i­fes­taron ‑a menudo vio­len­ta­mente y al gri­to de “¡ten­emos ham­bre!”- para denun­ciar el brus­co incre­men­to de los pre­cios de los ali­men­tos en varias ciu­dades del país más pobre del hem­is­fe­rio occi­den­tal. Las protes­tas se sal­daron con al menos 5 muer­tos y 200 heridos.
  • Méx­i­co. Miles de per­sonas tomaron las calles en enero de 2007 para protes­tar por el alza en los pre­cios de las tradi­cionales tortillas.
  • Argenti­na. En mar­zo, granjeros que exigían la revo­cación de un nue­vo impuesto sobre la soja blo­quearon bar­cos con carga­men­tos de gra­no y anun­cian nuevos cortes en las prin­ci­pales autopis­tas del país.
  • Egip­to. Cien­tos de policías fueron saca­dos a las calles en el mes de abril para abor­tar una huel­ga de protes­ta por el encar­ec­imien­to de los ali­men­tos básicos.
  • Soma­lia. A prin­ci­p­ios de mayo, dos per­sonas murieron cuan­do la Policía dis­paró con­tra los man­i­fes­tantes en la cap­i­tal, Mogadis­cio. Protesta­ban por la escasez y los altos pre­cios de la comida.
  • Afgan­istán. Cer­ca de 400 man­i­fes­tantes blo­quearon una de las prin­ci­pales car­reteras del país el pasa­do mes de abril como protes­ta a la decisión de Pak­istán de no seguir expor­tan­do tri­go. Días después, el Gob­ier­no paquis­taní anun­ció que expor­tará 50.000 toneladas de tri­go a Afgan­istán para ayu­dar a com­bat­ir la escasez de gra­no que atraviesa el país veci­no, y a pesar de que Pak­istán tam­bién vive una cri­sis similar.
  • Mon­go­lia. Más de 20.000 per­sonas se man­i­fes­taron en abril en la cap­i­tal, Ulán Bator, para protes­tar por la subi­da del pre­cio de los alimentos.
  • Tam­bién se han reg­istra­dos dis­tur­bios provo­ca­dos por la carestía de los ali­men­tos en Camerún, Cos­ta de Marfil, Mau­ri­ta­nia, Etiopía, Sene­gal, Burk­i­na Faso, Mada­gas­car, Pak­istán, Fil­ip­inas, Indonesia…

14. ¿Qué consecuencias políticas han tenido estas protestas?

Los dis­tur­bios han cau­sa­do una gran inesta­bil­i­dad políti­ca en país­es cuya situación, en la may­oría de los casos, es ya muy inestable. El caso más extremo ha sido Haití, donde las revueltas acabaron forzan­do la des­ti­tu­ción del primer min­istro, Jacques Alex­is, por parte del Sena­do del país.

15. ¿Tenemos reservas?

Sí, pero cada vez menos. El Pro­gra­ma Mundi­al de Ali­men­tos ha adver­tido de que las reser­vas de ali­men­tos en muchos país­es se encuen­tran al niv­el más bajo de los últi­mos 30 años, y en algunos casos de los últi­mos 60 años, “en gran parte es porque se con­sume más de lo que se pro­duce”. En febrero, esta agen­cia de la ONU se vio oblig­a­da a pedir 500 mil­lones de dólares (317 mil­lones de euros) de urgen­cia a la comu­nidad inter­na­cional ante el agu­jero que el alza de los pre­cios ha deja­do en su presupuesto.

16. ¿Cuántas personas dependen directamente de la ONU para comer?

En 2008 el Pro­gra­ma Mundi­al de Ali­men­tos tiene pre­vis­to ali­men­tar a 73 mil­lones de per­sonas en todo el mun­do (de ellas, tres mil­lones en Darfur).

17. ¿Cuáles son las perspectivas para el futuro?

Las pre­vi­siones son poco opti­mis­tas. Según el Ban­co Mundi­al, la cri­sis no se va a resolver en unas sem­anas, ni siquiera en meses, sino que durará al menos siete años. Es decir, que estare­mos pade­cien­do pre­cios altos de ali­men­tos al menos has­ta 2015. Los nuevos hábitos ali­men­ti­cios no van a cam­biar de la noche a la mañana, Chi­na y la India van a seguir cre­cien­do, el pre­cio del petróleo sigue alto y tiene proyec­ciones de alza, los prob­le­mas climáti­cos van a seguir…

18. ¿Hay solución?

Algunos gob­ier­nos están envian­do tropas para dis­tribuir comi­da en bar­rios pobres, otros han orde­na­do un incre­men­to de los salarios, otros han pro­hibido las exporta­ciones de gra­no… Pero las solu­ciones a la cri­sis ni cuen­tan con con­sen­so ni son fáciles ni inmedi­atas. En cualquier caso, deberán adop­tarse a escala global.

  • Gran­jas pequeñas. Algunos exper­tos recomien­dan hac­er grandes inver­siones en gran­jas pequeñas, en lugar de dejar­las a merced del libre com­er­cio. EE UU, sin embar­go, apues­ta más por sacar de sus tier­ras a los pro­duc­tores agrí­co­las menos efec­tivos, dar­les tra­ba­jo en las ciu­dades, y que con sus salarios com­pren comi­da bara­ta, obteni­da en cam­pos cul­ti­va­dos más eficazmente.
  • Pro­tec­cionis­mo frente a más lib­er­al­ización. Frente a la opción de com­bat­ir la cri­sis medi­ante un may­or crec­imien­to de las pro­duc­ciones agrí­co­las inter­nas y más pro­tec­cionis­mo, la Orga­ni­zación Mundi­al del Com­er­cio apues­ta por lib­er­alizar más aún los mer­ca­dos mundi­ales, elim­i­nan­do impuestos, tra­bas y aranceles.
  • Mejo­rar la pro­duc­tivi­dad de las cose­chas. Un granjero africano medio, por ejem­p­lo, usa diez veces menos fer­til­izantes que uno occi­den­tal. Un granjero en la India pro­duce el triple de comi­da que uno africano en la mis­ma can­ti­dad de tier­ra; uno chi­no, siete veces más. Esta mejo­ra, no obstante, debe hac­erse sin caer en un uso indis­crim­i­na­do de pes­ti­ci­das o en la destruc­ción de los mod­os de vida y de pro­duc­ción agrí­co­la locales, en favor de for­mas de explotación de tipo occi­den­tal que acaben ben­e­fi­cian­do tan sólo a algu­nas empre­sas (casi todos los cul­tivos trans­géni­cos en el mun­do están en manos de cin­co empre­sas transna­cionales; las mis­mas empre­sas con­trolan la ven­ta de semi­l­las y son las may­ores pro­duc­toras de agrotóx­i­cos), en lugar de a los intere­sa­dos. La apues­ta por la mod­i­fi­cación genéti­ca de las semi­l­las y por los ali­men­tos trans­géni­cos como solu­ción a la cri­sis es polémi­ca. Con­ll­e­va graves ries­gos ecológi­cos, plantea prob­le­mas éti­cos y puede dejar el con­trol de la pro­duc­ción en manos de una élite.
  • Par­alizar o estable­cer una mora­to­ria en la pro­duc­ción de biocombustibles.
  • Mejo­rar los mecan­is­mos de dis­tribu­ción de la ayu­da. El pro­ce­so buro­cráti­co que con­ll­e­va reduce en muchos casos su efi­ca­cia. Cen­trar la ayu­da en proyec­tos locales a medio y largo pla­zo y no exclu­si­va­mente, sal­vo en casos de emer­gen­cia, en dinero o toneladas de comida.
  • Pon­er freno a los espec­u­ladores. Lim­i­tar, por ejem­p­lo, el número de con­tratos que pueden realizar.

19. ¿Qué se está haciendo ya para combatir la crisis?

  • La primera decisión de la ONU fue hac­er un lla­mamien­to, en par­tic­u­lar a las naciones indus­tri­al­izadas, para que aporten con urgen­cia al Pro­gra­ma Mundi­al de Ali­men­tos la suma de 500 mil­lones de dólares para equi­li­brar su pre­supuesto ante los nuevos pre­cios inter­na­cionales de los pro­duc­tos bási­cos alimentarios.
  • El sec­re­tario gen­er­al de la ONU, Ban Ki-moon, creará un equipo de tra­ba­jo para com­bat­ir la cri­sis. Estará com­puesto por los direc­tores de todos los organ­is­mos de Naciones Unidas rela­ciona­dos, así como por rep­re­sen­tantes del Ban­co Mundial.
  • La UE ha prop­uesto recortes en las ayu­das agrí­co­las direc­tas para dedicar ese dinero a políti­cas de desar­rol­lo rur­al (en España, de los 897.170 pro­duc­tores que reciben ayu­das sola­mente un 23% se vería afec­ta­do). Además, apues­ta por una may­or vig­i­lan­cia a los super­me­r­ca­dos o ayu­da agrí­co­la a los país­es más necesitados.
  • EE UU ha ofre­ci­do una ayu­da direc­ta de 700 mil­lones de dólares. El Pro­gra­ma Mundi­al de Ali­men­tos anun­ció un plan de 50.000 toneladas de comi­da para hac­er frente a la escasez de ali­men­tos y a la pobreza en Haití.

20. ¿Qué podemos hacer nosotros?

  • Reducir el con­sumo de carne. Una gran parte del prob­le­ma se encuen­tra en que, por ejem­p­lo, los brasileños comen aho­ra el doble de carne que hace 20 años. En Chi­na, cua­tro veces más.
  • Tirar menos comi­da a la basura. Hac­er­lo no ayu­dará de for­ma direc­ta a ali­men­tar bocas en otra parte del mun­do, pero supone un cam­bio en la con­cien­cia sobre los hábitos ali­men­ti­cios y un ahor­ro de dinero que puede emplearse en ayu­dar a solu­cionar el problema.
  • Donar dinero. Hac­er­lo a orga­ni­za­ciones que apuesten por un desar­rol­lo sostenible.

Zoom

En los país­es pobres, la población con menos recur­sos gas­ta en comi­da el 75% de sus ingre­sos; en los país­es ricos, la media es un 15%.

Antes de que estal­lase la cri­sis de ali­men­tos ya había en el mun­do 854 mil­lones de per­sonas grave­mente subalimentadas.

La escala del prob­le­ma es glob­al. La BBC refle­jó en un repor­ta­je la for­ma en que la cri­sis de ali­men­tos ha afec­ta­do a 6 famil­ias de dis­tin­tas partes del mun­do: “Solíamos com­er carne cin­co veces a la sem­ana, aho­ra sólo dos (Eve­lyn, Guatemala); “Gas­ta­mos en comi­da alrede­dor del 10% de nue­stros ingre­sos. No hemos nota­do grandes subidas en los veg­e­tales, pero sí en la carne. Aún así, nue­stros hábitos no han cam­bi­a­do” (Joanne, Reino Unido); “Hemos nota­do mucho la subi­da de pre­cios en los últi­mos dos años, pero no puedo com­prar menos comi­da; es la que nece­si­ta­mos. Sim­ple­mente, me que­da menos dinero” (Poon­am, India); “Los pre­cios han subido tan­to que ya no podemos com­er carne todos los días, ni ahor­rar para nues­tra hija. Para gas­tar menos, mi mujer va en bici­cle­ta a un mer­ca­do de veg­e­tales más bara­to que está a una hora de dis­tan­cia. Aho­ra comem­os más ver­du­ra” (Wang Jun, Chi­na)”; “Sigo com­pran­do el arroz, el azú­car y la hari­na en el super­me­r­ca­do, pero para la carne y la ver­du­ra voy a tien­das pequeñas, que son más baratas. Tam­bién comem­os menos carne” (Sheila, Kenya); “Nun­ca pen­sé que los pre­cios subirían tan­to. Solía ir al mer­ca­do y com­prar lo primero que veía, aho­ra me lo ten­go que pen­sar bien antes” (Aza, Egipto).

El 10% de la población de Améri­ca Lati­na y el Caribe padece ham­bre, pese a que la región pro­duce un 40% más de los ali­men­tos que nece­si­ta para abaste­cerse. El dato es de la FAO .

Del total de la cosecha recogi­da este año en el mun­do se des­ti­narán a con­sumo humano unos 1.010 mil­lones de toneladas, 760 mil­lones para ali­mentación ani­mal y 100 mil­lones para la pro­duc­ción de bioen­ergía, según el Par­la­men­to Europeo .

La pro­duc­ción de bio­com­bustibles a par­tir de ali­men­tos se ha dis­para­do. En 2004 se pro­du­jeron en el mun­do unos 12.000 mil­lones de litros de etanol; en 2007, más de 35.000 millones.

El alza de los pre­cios del arroz está cam­bian­do tam­bién los menús en los restau­rantes. En Liberia, donde el arroz es muy pop­u­lar pese a que el 90% es impor­ta­do des­de Asia y EE UU, las car­tas de los restau­rantes están empeza­do a ofre­cer espaguetis por primera vez.

Hacen fal­ta entre 1.000 y 2.000 litros de agua para pro­ducir un kilo de tri­go, y entre 10.000 y 13.000 litros para pro­ducir un kilo de carne de vaca. Para pro­ducir un tro­zo de 100 calorías de carne se requieren 700 calorías de ali­men­to para el animal.

Más de la mitad de los con­sum­i­dores ital­ianos secun­daron el año pasa­do la lla­ma­da huel­ga de la pas­ta en protes­ta por el encar­ec­imien­to de los pro­duc­tos bási­cos. Durante un día se abstu­vieron de com­prar el ali­men­to número uno en el país. Las famil­ias ital­ianas gas­taron el año pasa­do 1.000 euros más de lo pre­vis­to debido al incre­men­to de los pre­cios, no sólo en la ali­mentación, sino tam­bién en otros sec­tores como el transporte.

«Cuan­do las per­sonas son tan pobres y la inflación ero­siona sus ya exigu­os ingre­sos, en gen­er­al optan por una de las dos opciones sigu­ientes: com­pran menos ali­men­tos o los com­pran más baratos y menos nutri­tivos. El resul­ta­do final es el mis­mo: más ham­bre y menos prob­a­bil­i­dades de un futuro salud­able” (Ban Ki-moon, sec­re­tario gen­er­al de la ONU).

Cada día mueren por ham­bre unas 25.000 per­sonas (más de ocho veces más que los fal­l­e­ci­dos en los aten­ta­dos del 11‑S). Cada año se tiran a la basura en Esta­dos Unidos 43.000 mil­lones de kilos de comi­da, 145 kilos por persona.

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