El desastre del ciclón ‘Nargis’

Miguel Máiquez, 10/5/2008

El paso del ciclón Nar­gis por Bir­ma­nia ha deja­do dece­nas de miles de muer­tos y un país arrasa­do. Veinte claves para enten­der mejor las causas y las con­se­cuen­cias de la catástrofe natural.

QUÉ

1. ¿Qué ha ocurrido?

Una tor­men­ta trop­i­cal for­ma­da en el Océano Índi­co ‑en la bahía de Ben­gala, conc­re­ta­mente- fue derivan­do hacia el noreste, en direc­ción a Bangladesh. Más tarde mod­i­ficó su trayec­to­ria hacia el este y se dirigió a Bir­ma­nia (cono­ci­da tam­bién como Myan­mar). Con­ver­ti­da ya en en un dev­as­ta­dor ciclón, y en con­tra de lo que suele suced­er, la tor­men­ta no perdió fuerza al lle­gar al con­ti­nente, sino que se man­tu­vo en la cat­e­goría 2–3 (la más alta es la 5), con vien­tos de has­ta 192 km/h, y arrasó el sur de país.

2. ¿Qué es un ciclón? 

Un ciclón es una gran colum­na de aire en cuya parte supe­ri­or gira un gran dis­co de nubes, vien­to y activi­dad tor­men­tosa. Su fuente prin­ci­pal de energía es la lib­eración de calor pro­duci­da por la con­den­sación del vapor de agua del mar. Los ciclones trop­i­cales se for­man en océanos calientes, como el Índi­co. Ciclones, hura­canes y tifones hacen ref­er­en­cia al mis­mo fenó­meno mete­o­rológi­co. Se difer­en­cian tan sólo por el lugar donde se for­man (bási­ca­mente: ciclón, en el Índi­co; tifón, en el Pací­fi­co; huracán, en el Atlántico).

3. ¿Qué daños ha cau­sa­do el ciclón Nar­gis?

El bal­ance de víc­ti­mas aún no está claro, pero, en cualquier caso, los muer­tos son dece­nas de miles. Ofi­cial­mente, el Gob­ier­no bir­mano habla de cer­ca de 23.000 fal­l­e­ci­dos, si bien algu­nas fuentes, tam­bién guber­na­men­tales, recono­cen que puede haber has­ta 80.000. Esta­dos Unidos ele­va esa cifra has­ta al menos 100.000, y la ONU cal­cu­la que un mil­lón y medio de per­sonas se han vis­to seri­amente afec­tadas. El ciclón ha arrasa­do unos 5.000 kilómet­ros cuadra­dos, destruyen­do por com­ple­to las cose­chas, sobre todo de arroz. Cer­ca de 24 mil­lones de per­sonas se quedaron sin elec­t­ri­ci­dad ni agua cor­ri­ente, y más de 600 pueb­los han queda­do ane­ga­dos por las inun­da­ciones. En muchas zonas el 80% de los edi­fi­cios están destruidos.

4. ¿Qué daños puede causar aún? 

Las may­ores ame­nazas para los damnifi­ca­dos son aho­ra la escasez de ali­men­tos, la fal­ta de agua y las enfer­medades. Las malas condi­ciones de salu­bri­dad, unidas al gran número de cadáveres sin enter­rar o incinerar (muchos de ellos se tiran direc­ta­mente al río), en un entorno com­ple­ta­mente ane­ga­do, y sin ape­nas agua potable, mul­ti­pli­can el ries­go de epi­demia, espe­cial­mente diar­reas, malar­ia y cólera. Ya se han empeza­do a dar algunos casos, según infor­ma Médi­cos Sin Fron­teras.

5. ¿Qué efec­to ha tenido en la economía del país? 

La catástrofe ha dis­para­do los pre­cios de los ali­men­tos bási­cos y del com­bustible en uno de los país­es más pobres y ais­la­dos del mun­do, víc­ti­ma, además, de la actu­al cri­sis mundi­al de ali­men­tos que pade­cen bue­na parte de los país­es en desar­rol­lo. El pre­cio del arroz se ha dupli­ca­do en algunos mer­ca­dos de Rangún. En la zona afec­ta­da se cul­ti­van más de dos ter­cios de la pro­duc­ción total del cere­al del país.

6. ¿Qué parte de cul­pa tiene el Gob­ier­no bir­mano en el desastre? 

Por un lado, no alertó con tiem­po a la población de que se aprox­ima­ba un ciclón; por otra, se mostró com­ple­ta­mente inefi­caz y sin medios a la hora de ges­tionar el desas­tre y, por últi­mo, ha man­tenido una acti­tud de total pasivi­dad y lenti­tud, cuan­do no de rec­ha­zo direc­to, a la hora de acep­tar la ayu­da human­i­taria prove­niente de otros país­es. Cada orga­ni­zación, por ejem­p­lo, tiene que nego­ciar direc­ta­mente con el Gob­ier­no mil­i­tar para poder oper­ar.
La ONU acusó el viernes día 9 a la Jun­ta Mil­i­tar que gob­ier­na Myan­mar de haberse apropi­a­do de un carga­men­to de ayu­da para los afec­ta­dos, y llegó a sus­pender los vue­los, aunque tenía pre­vis­to reanudar­los hoy. Con ante­ri­or­i­dad, Naciones Unidas ya había expre­sa­do su frus­tración por las difi­cul­tades y lenti­tud con que las autori­dades trami­tan las solic­i­tudes de visa­dos de entra­da para su per­son­al. La ayu­da inter­na­cional, por mucha que sea, servirá de poco si no se dis­tribuye ade­cuada­mente y lo antes posible.

7. ¿Qué con­se­cuen­cias políti­cas puede ten­er la catástrofe? 

La for­ma en que las autori­dades bir­manas han afronta­do el desas­tre ha incre­men­ta­do notable­mente la pre­sión inter­na­cional con­tra el Gob­ier­no dic­ta­to­r­i­al mil­i­tar, mina­do ya por las protes­tas que hace tan sólo unos meses pro­tag­oni­zaron los mon­jes bud­is­tas. Para hoy sába­do esta­ba pre­vista la cel­e­bración de un refer­én­dum con­sti­tu­cional, cuyos resul­ta­dos, en el supuesto poco prob­a­ble de que fuer­an respeta­dos, podrían supon­er un vuel­co político. 

CUÁNDO

8. ¿Cuán­do se empezó a for­mar la tor­men­ta? ¿Hubo tiem­po sufi­ciente para evi­tar la tragedia? 

La tor­men­ta se for­mó el 27 de abril, y llegó a Bir­ma­nia cin­co días después, el viernes 2 de mayo. La may­or dev­astación se pro­du­jo el sába­do día 3. La población no recibió avi­so alguno has­ta ape­nas dos horas antes, y, por tan­to, no hubo evac­uación, pese a que 48 horas antes de que el Nar­gis gol­pease el país, el depar­ta­men­to indio de mete­o­rología avisó a las autori­dades, tan­to del pun­to de impacto como de la gravedad del ciclón. Naciones Unidas, por su parte, cree que el ele­va­do número de muer­tos se ha debido en parte a la ausen­cia de un sis­tema de aler­ta «que habría sal­va­do miles de vidas».

9. ¿Cuán­do empezó a lle­gar la ayuda? 

En un prin­ci­pio la Jun­ta Mil­i­tar sólo acep­tó ayu­da de país­es ami­gos o veci­nos, como Chi­na, India y Tai­lan­dia, y sólo después de mucho dudar per­mi­tió la entra­da de un bar­co de la ONU y empezó a admi­tir ayu­da inter­na­cional, aunque no facil­itó visa­dos ni para coop­er­antes extran­jeros ni para emplea­d­os de la ONU, algo que no tiene prece­dentes en opera­ciones de este tipo. El primer gran carga­men­to de ayu­da human­i­taria llegó a Bir­ma­nia el jueves, cin­co días después de la catástrofe. El Pro­gra­ma de Ali­men­tos de Naciones Unidas, que tiene una sede en la propia Bir­ma­nia, no pudo empezar a dis­tribuir comi­da has­ta el martes, tres días después de la catástrofe.

DÓNDE

10. ¿Dónde está Bir­ma­nia, y por qué es una zona de ries­go de ciclones? 

Bir­ma­nia se encuen­tra en el sureste asiáti­co. Limi­ta al oeste con India y Bangladesh, al norte y al este con Chi­na, al oeste con Laos y Tai­lan­dia, y al sur y al oeste con el Mar de Andamán y la Bahía de Ben­gala (ambos en el Océano Índi­co). Las altas tem­per­at­uras del Índi­co, en ple­na zona trop­i­cal, favore­cen la for­ma­ción de los ciclones.

11. ¿Cuáles han sido las zonas más afectadas? 

Sobre todo, la parte sur del país, y, conc­re­ta­mente, las regiones de Irrawady, Pegu y Rangún, y los esta­dos de Karen y Mon.

CÓMO

12. ¿Cómo es Birmania? 

Bir­ma­nia (reba­u­ti­za­da ofi­cial­mente por el Gob­ier­no como Unión de Myan­mar) es un país emi­nen­te­mente rur­al. Tiene una super­fi­cie de 676.552 kilómet­ros cuadra­dos (España, 504.750), con una población de 48,8 mil­lones de habi­tantes, el 87% de los cuales son bud­is­tas. La may­or ciu­dad del país (y cap­i­tal has­ta 2005) es Rangún. La cap­i­tal actu­al es Pyin­mana. La esper­an­za de vida para los hom­bres es de 59 años; para las mujeres, 67. Bir­ma­nia es uno de los país­es más pobres de Asia.

13. ¿Cómo ha cau­sa­do los daños el ciclón Nar­gis?

La acción dev­as­ta­do­ra del ciclón se pro­du­jo por la com­bi­nación de vien­tos hura­cana­dos y llu­vias tor­ren­ciales, con las con­sigu­ientes inun­da­ciones. La may­oría de las con­struc­ciones de la zona, de una total pre­cariedad, fue inca­paz de aguan­tar la embesti­da. La gran can­ti­dad de muer­tos se debe a la poten­cia del ciclón en sí, a la inex­is­ten­cia de un sis­tema de
aler­ta, a la inefi­ca­cia en las opera­ciones de rescate y al blo­queo impuesto a la ayu­da internacional.

14. ¿Cómo ha respon­di­do la comu­nidad internacional? 

La gen­erosi­dad e inmedi­atez de la ayu­da, incluyen­do a los muchos país­es, sobre todo occi­den­tales, que mantienen san­ciones económi­cas con­tra el rég­i­men bir­mano, se ha topa­do con las difi­cul­tades pre­sen­tadas por las autori­dades locales. En cualquier caso, la ONU ha des­blo­quea­do con carác­ter de urgen­cia 10 mil­lones de dólares (unos 6,5 mil­lones de euros) y ha pedi­do a sus 192 país­es miem­bros que cola­boren para recau­dar 187 mil­lones de dólares más; la Comisión Euro­pea con­tribuirá con 3 mil­lones de dólares; el Reino Unido apor­tará 10 mil­lones; Japón, otros 10 mil­lones; EE UU y Fran­cia, 3 mil­lones cada uno; Aus­tralia, 2,8 mil­lones; Canadá, 2 mil­lones; Chi­na, un millón…

España, donde numerosas ONG como Acción con­tra el Ham­bre, Cruz RojaCári­tas están vol­cadas con el desas­tre, se ha com­pro­meti­do a apor­tar ini­cial­mente medio mil­lón de euros (unos 770.000 dólares). Indone­sia, que estos días ha revivi­do los efec­tos del tsuna­mi o (160.000 muer­tos en 2004), enviará un mil­lón de dólares.

15. ¿Cómo se puede ayudar? 

Cruz Roja Españo­la: 902 22 22 92; Acción Con­tra el Ham­bre : 902 100 822; Cári­tas: 902 33 99 99; Unicef: Dona­tivos online.

QUIÉN

16. ¿Quiénes han sido los may­ores afectados? 

Habi­tantes de zonas rurales que ya de por sí vivían en condi­ciones de extrema pobreza. La ONG Save The Chil­dren ase­gu­ra que el 40% de los muer­tos o desa­pare­ci­dos son niños.

17. ¿Quiénes son Phan Maung, Win Kyi, Khin Khin Mya y Kyie Aye?

Cua­tro de los cien­tos de miles de afec­ta­dos por la catástrofe. Maung tiene 55 años y lo ha per­di­do todo, incluyen­do a su mujer y a su hijo pequeño. «No he vuel­to a saber de ellos», relata­ba el pasa­do jueves al diario esta­dounidense The New York Times: «Estuve col­ga­do de un cocotero has­ta que el niv­el del agua empezó a descen­der y pude pon­erme a sal­vo». Tam­bién The New York Times recogía la his­to­ria deWin Kyi, una mujer que perdió a sus dos hijos (además de su casa y su búfa­lo) nada más lle­gar el ciclón. Por el momen­to sólo ha encon­tra­do a uno, grave­mente heri­do por la tor­men­ta. «Lo primero que me dijo ‑cuen­ta Kyi- es ‘estoy vivo, estoy vivo, he vuel­to con mamá’ ».
Mya, de 38 años, con­ta­ba en el diario británi­co The Guardian: «La ayu­da no lle­ga. Perdí el ras­tro de mi mari­do, de mi madre y de mis hijos. Cada día espero a los botes de rescate para ver si los veo». La his­to­ria de Aye, pub­li­ca­da en The Inde­pen­dent, es la de otros miles: se ded­i­ca­ba al cul­ti­vo de arroz. Cuan­do llegó la tor­men­ta sal­ió de su casa con lo puesto, jun­to a toda su famil­ia. La casa ya no está; sus cul­tivos, tampoco.

18. ¿Quién man­da en Birmania? 

El país está gob­er­na­do de for­ma dic­ta­to­r­i­al por los mil­itares des­de 1962. La Jun­ta que osten­ta el poder reprime de for­ma sis­temáti­ca cualquier tipo de disiden­cia y coar­ta los dere­chos de las minorías étni­cas. Al man­do está el gen­er­al Than Sew, pres­i­dente del denom­i­na­do Con­se­jo para la Paz y el Desar­rol­lo del Esta­do des­de 1992.

POR QUÉ

19. ¿Por qué difi­cul­ta tan­to el Gob­ier­no la entra­da de ayu­da internacional? 

El Ejec­u­ti­vo bir­mano es uno de los más secretis­tas del mun­do. Además, se encuen­tra inmer­so en un polémi­co pro­ce­so de refor­ma con­sti­tu­cional cuya cul­mi­nación es un refer­én­dum que, pese a la mag­ni­tud del desas­tre, está pre­vis­to cel­e­brar hoy sába­do, en prin­ci­pio en las zonas del país que no han sido afec­tadas. En este sen­ti­do, los mil­itares no desean la inter­fer­en­cia de extran­jeros que puedan cues­tionar ni la limpieza ni los resul­ta­dos de la con­sul­ta. No es la primera vez, no obstante, que la políti­ca se antepone a las razones human­i­tarias en casos de cri­sis. Los Esta­dos Unidos rec­haz­aron la ofer­ta de ayu­da real­iza­da por Cuba tras el desas­tre cau­sa­do por el huracán Kat­ri­na en Nue­va Orleans, en 2005.

20. ¿Por qué se aso­cia la vir­u­len­cia de ciclones como Nar­gis con el cam­bio climático? 

Siem­pre ha habido ciclones y hura­canes, pero cada vez son más los exper­tos que con­sid­er­an que el calen­tamien­to glob­al que sufre el plan­e­ta está con­tribuyen­do a hac­er­los más potentes, al for­marse en aguas de océanos cuyas tem­per­at­uras son cada vez más altas. En este sen­ti­do, el ex vicepres­i­dente de los EE UU Al Gore señaló que el ciclón que ha aso­la­do Bir­ma­nia es «una con­se­cuen­cia direc­ta del cam­bio climático».

Otros cien­tí­fi­cos, sin embar­go, desta­can la fal­ta de con­sen­so al respec­to. Es el caso de Jean Claude André, del Cen­tro Europeo de Inves­ti­gación Avan­za­da en Cál­cu­lo Cien­tí­fi­co, quien señal­a­ba al diario francés Le Monde esta sem­ana que «es muy difí­cil estable­cer una relación clara». Si bien el número de ciclones anuales se ha man­tenido estable durante las tres últi­mas décadas (entre 70 y 90), la pro­por­ción de ciclones de cat­e­gorías 4 y 5 (las más altas en la escala de Saf­fir-Simp­son) sí ha ten­di­do a aumen­tar en los últi­mos años. El debate ha vuel­to ha pro­ducirse, al igual que sucedió tras el huracán Kat­ri­na.

Zoom

La ciu­dad de Labut­ta, ded­i­ca­da casi por entero al com­er­cio del arroz, ha vis­to incre­men­ta­da su población con dece­nas de miles de refu­gia­dos. Situ­a­da en ple­na zona del desas­tre, su posi­ción más ele­va­da la ha sal­va­do rel­a­ti­va­mente, con­vir­tién­dola en refu­gio para los damnifi­ca­dos. Según informa­ba la agen­cia AP, no obstante, el úni­co hos­pi­tal de la ciu­dad carecía de los recur­sos más bási­cos para hac­er frente a la situación. Muchos heri­dos eran aten­di­dos por famil­iares o ami­gos con agu­jas e hilo caseros.

Cien­tos de per­sonas hal­laron refu­gio en tem­p­los bud­is­tas de la zona, donde los mon­jes impro­vis­aron espa­cios y salas para que pudier­an dormir. Los tem­p­los, con­stru­i­dos gen­eral­mente con piedra y mate­ri­ales más resistentes, han aguan­ta­do mejor la embesti­da del ciclón.

Del mil­lar de habi­tantes que tenía la ciu­dad de Kwa Kwa Lay sólo han sobre­vivi­do unos 300. Todas las casas han sido destruidas.

Rangún, la may­or ciu­dad de Bir­ma­nia (5 mil­lones de habi­tantes) y autén­ti­ca cap­i­tal com­er­cial del país, con­tinu­a­ba com­ple­ta­mente par­al­iza­da cin­co días después del paso del ciclón. La may­oría de los bar­rios seguía sin sum­in­istro eléc­tri­co has­ta el jueves. No había ni mate­ri­ales bási­cos de con­struc­ción ni máquinas capaces de remover grandes can­ti­dades de escom­bros. De los 14 helicópteros envi­a­dos por el Gob­ier­no, sólo cin­co esta­ban en fun­cionamien­to. Los con­duc­tores hacían una media de cua­tro horas de cola en las gaso­lin­eras para obten­er los esca­sos siete litros de com­bustible diar­ios per­mi­ti­dos por las autori­dades. Los mon­jes bud­is­tas se ocu­pa­ban de reti­rar los árboles para volver a hac­er las calles transitables.

El Pan­daw IV, un crucero de lujo que nor­mal­mente hace recor­ri­dos turís­ti­cos por el río Irrawad­dy, fue con­ver­tido por un equipo de médi­cos británi­cos en un hos­pi­tal flotante, según infor­mó la agen­cia Reuters. Los camarotes se usan como habita­ciones para los enfer­mos y en mucha de sus estancias se impro­vis­aron quiró­fanos y salas de cura. Tam­bién se ha uti­liza­do como medio de rescate para lle­gar a zonas a las que era imposi­ble acced­er por tierra.

En Bir­ma­nia mueren mueren unas 3.000 per­sonas al año a causa de la malar­ia, según la Orga­ni­zación Mundi­al de la Salud, que en el año 2000 cal­i­ficó el sis­tema san­i­tario del país asiáti­co como el peor del mun­do, por delante tan sólo del de Sier­ra Leona.

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